16 de febrero de 2018 00:00

170 millones gastó el IESS en atención médica para hijos de afiliados y jubilados

La atención médica, en uno de los dispensarios del IESS en la ciudad de Quito. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

La atención médica, en uno de los dispensarios del IESS en la ciudad de Quito. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Patricia Carolina González

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El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) da cobertura de salud a dos grupos de población sin contar con el ­debido financiamiento: a los hijos menores de 18 años de afiliados y de jubilados.

Solo en el 2017, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social atendió a dos millones de menores de edad.

María Elena Valencia, esposa de un afiliado al IESS, tiene un hijo de 8 años diagnosticado con distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad degenerativa. Es atendido cada tres o seis meses por un especialista del Hospital Carlos Andrade Marín, en Quito. “La atención ha sido buena y los medicamentos me los han entregado a tiempo”, comenta.

La prestación de salud para los hijos de los asegurados es un derecho adquirido gracias a una reforma a la Ley de Seguridad Social efectuada el 2010 y que obligó al IESS a ampliar la cobertura de salud para los hijos de afiliados, de 6 a 18 años de edad. A este grupo se suman los hijos de los jubilados.

Estos representan 4 millones de personas, un número mayor al de afiliados activos; es decir, los 3,6 millones que sí pagan una prima.


Pero la ampliación de la población beneficiada fue aprobada sin una contraprestación económica, explicó la experta en seguridad social, Carmen Corral. El gasto en atenciones a hijos de afiliados y jubilados en el 2017 fue de USD 170,15 millones, según datos del IESS.

Esta situación ha agravado el estado del Fondo de Salud, que para este año no cuenta con los ingresos suficientes para cubrir los gastos.

El Seguro Social necesita este año USD 3 475 millones para atender las atenciones médicas de la población cubierta, pero solo tendrá USD 2 230 millones por contribuciones de los afiliados, según el Presupuesto de la entidad.

Corral recuerda que la Ley de Seguridad Social, en su artículo 117, prevé que el Seguro de Salud debe financiarse con “una aportación obligatoria de hasta el 10% sobre la materia gravada del afiliado (...) y con las demás fuentes de financiamiento determinadas en esta ley”. Pero no se ha cumplido.

El Consejo Directivo del IESS incrementó, en el 2015, la contribución de los afiliados para salud de 5,71% a 9,94%. Pero el aporte se reduce cada año, y desde el 2021 será de 5,16%, pese a que los gastos en salud aumentan año tras año.

Para el catedrático Marco Proaño, ese aumento -que se hizo a costa de quitar aportes a los seguros de pensiones y riesgos del trabajo- se explica por los problemas que generó la ampliación de beneficios a menores de edad.

Los expertos coinciden en que estas atenciones no se pueden suprimir porque sería una regresión de derechos.

Para Corral, una alternativa es que los afiliados aporten para este grupo de beneficiados o que suba la contribución de los afiliados con hijos menores de edad. Otra opción es crear una especie de seguro colectivo para estas atenciones.

Hay otros dos grupos de población cuya atención médica cuenta con un mecanismo de financiamiento, pero que no se cumple o no es suficiente.

En el primero están los jefes de familia afiliados al Seguro Social Campesino, junto a todos los familiares que viven bajo su dependencia. En total son 1,2 millones de personas bajo este seguro, que se financia con el aporte simbólico de USD 2,69 de los jefes de hogar, una contribución del 1% de los afiliados, el aporte estatal y de los seguros de salud.

Para Ilvia Espinosa, de 89 años y esposa de un afiliado a este seguro, acceder a la atención en el IESS es fundamental. Tiene consultas periódicas en las especialidades de cardiología, neumología, endocrinología y dermatología.

“Este régimen solidario es único a escala internacional. Se debe conservar. Pero hay que garantizar su financiamiento”, subrayó Corral.

Sin embargo, este seguro está en déficit. Para el 2017, los egresos fueron de USD 242 millones, pero solo tuvo ingresos a USD 178 millones.

El panorama no es distinto para este año, cuando el déficit será de USD 196,4 millones, según el Presupuesto 2018 de la entidad. Para cubrir la diferencia, el IESS espera una transferencia del Estado y desinvertir.

Finalmente, el IESS da atención médica a los jubilados y personas con enfermedades catastróficas, con cargo al aporte del Estado como establece la Ley, pero el Fisco no ha pagado desde en el 2001. Hasta junio pasado, la deuda ascendía a USD 2 880 millones.

Sobre la situación del tema de salud, el IESS respondió que desde el 2015 aplica varias medidas administrativas para optimizar los recursos, como la lucha contra la corrupción, generar más infraestructura y reducir derivaciones a clínicas privadas. También dijo que trabaja en una nueva ley “que recoja la actual situación de la seguridad social ecuatoriana”.

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