Un hotel de hoy es una mansión patrimonial 

Fotos: jenny  navarro / el comercio 

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 2
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 17
Contento 0
Redacción Construir (I)

En medio del ruido de los autos que circulan por la av. 10 de Agosto y Mercadillo, en el centro norte de Quito, existe una estancia cuya arquitectura se diferencia del resto de construcciones en un sector donde abundan locales comerciales.

El Hotel Boutique La Circasiana, espacio en el cual hasta hace unos años funcionaba un casino, guarda el diseño de las primeras mansiones del Quito de inicios del siglo XX.

Según la investigación de la Universidad Andina Simón Bolívar, ‘La élite social de Quito en la primera mitad del siglo XX’, de Manuel Espinoza, los continuos viajes a Europa de la burguesía quiteña influenciaron en la adopción de los estilos francés e italiano para construir sus residencias.

En ellas, el patio central fue sustituido por amplios jardines posteriores. Otra característica de estas construcciones fueron las fachadas con pocos escalones y columnas de diversas tipologías ajustadas al tamaño de la casa. Esta constante fue identificada por la historiadora Inés del Pino en varias edificaciones y registrada en su estudio ‘Arquitectura de Quito, una visión histórica’.

Todos estos elementos constructivos se conservan en este hostal boutique, cuya construcción data de 1920 y que perteneció a la familia Mena del Hierro. Un ejemplo: las 10 habitaciones habilitadas para los huéspedes, los salones, los pasillos y las salas de estar conservan los pisos originales de madera, cuya forma es única para cada ambiente.

Los apliques de madera en el techo son los elementos que más llaman la atención. Junto a los pasamanos y las gradas centrales de la residencia, crean un juego de colores y aromas que atenúa el ruidoso tráfago citadino colindante.

Las cavas, espacios esenciales en las residencias de esa época, se transmutaron en un sugerente e íntimo restaurante con capacidad para 70 personas. La decoración está en concordancia con el sitio: lámparas de pared ofrecen una iluminación tenue e intimista que invita al relax y la degustación.

Las velas colocadas en cada mesa completan el ambiente.

Julio Delgado, actual propietario del complejo turístico, planea transformar las otras tres cavas existentes en nuevas habitaciones, con todos los servicios que exige la actualidad.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)