2 de April de 2011 00:00

El honor

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Amigo, amiga' ¿tiene precio su honor? ¿cuánto cuesta? ¿mil, diez mil, cien mil, un millón, mil millones de dólares? ¡Oh! capitalismo que todo lo vuelves mercancía. Todo se compra y se vende, incluso la dignidad. “Todos tienen su precio” es el mensaje de esta visión que deteriora los valores personales y sociales, más aún cuando este enfoque consta nada más y nada menos que en nuestro Código Civil.

Amigo, amiga' ¿tiene derecho a su honor? Por supuesto' y todas las naciones y en todos los tiempos se han creado códigos éticos y morales para defenderlo y preservarlo. El honor, la dignidad individual y colectiva son construcciones sociales e históricas que marcaron profundamente el espíritu de algunos pueblos como el japonés.

El código ético del Japón llamado ‘Bushido’ se desarrolló durante siglos. Los principales depositarios fueron los guerreros Samurái, quienes para ser tales estaban obligados a actuar con rectitud y justicia. Un Samurái debía ser una persona de honor: “valeroso, misericordioso, veraz, cortés, leal, poseedor de un gran dominio de sí mismo y capaz del autosacrificio”. Un Samurái que perdía su honor lo lavaba con el suicidio, con el ‘Seppuku’ (Hara- kiri): “Cuando se pierde el honor, es un alivio morir; la muerte no es sino un retiro seguro de la infamia”.

Sin ir muy lejos, nuestros pueblos y naciones ancestrales también crearon su código de ética que está en plena vigencia: Ama Killa, Ama Llulla, Ama Shuwa (No ser perezoso, no ser mentiroso, no ser ladrón). El honor, la dignidad, la confianza y la legitimidad se construyen todos los días, con la práctica, con el ejemplo. La compensación es el respeto y el cariño de la familia y de la sociedad. Crece su credibilidad y legitimidad. Adquiere más y más autoridad moral. En cambio, el que ha roto el código es juzgado por la comunidad y si se lo encuentra culpable, nadie le pide plata o le multa, le sancionan pedagógica y moralmente, es mal visto y excluido y le confieren un baño ritual en el que le recuerdan los preceptos y valores del código.

Si alguien se cree afectado en su honor, pues que lo defienda, está en su derecho, pero no con la plata de por medio, porque se degrada. Mas si persiste usar esta figura del Código Civil y si gana el juicio, lo honorable sería que el dinero conseguido lo done a una obra social.

Si alguien es perseguido por denunciar con fundamento el abuso del poder o el mal uso de recursos públicos, no tema, que su verdad, algún día, volverá convertida en millones de conciencias por el cambio.

Juicios van juicios vienen. Los abogados se frotan las manos. Avanzan peligrosamente la intolerancia y la confrontación en el curioso marco de una justicia en crisis y desprestigiada. No sembremos el miedo ni la autocensura. Aprendamos de nuestra cultura ancestral. Todavía estamos a tiempo.

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