15 de abril de 2016 07:00

El lado oscuro de Hong Kong esclarecido por los 'Panama Papers'

Hong Kong  presenta las dos características fundamentales de un centro financiero offshore: la seguridad y la libertad. Foto: Wikicommons

Hong Kong presenta las dos características fundamentales de un centro financiero offshore: la seguridad y la libertad. Foto: Wikicommons

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Agencia AFP

Metrópolis hiperdesarrollada con libertades civiles desconocidas en el resto de China, Hong Kong tiene también su lado oscuro: el de ser un paraíso para las finanzas offshore, tal y como han evidenciado los 'Panama Papers'.

El análisis de millones de documentos del gabinete de abogados Mossack Fonseca ha permitido al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) dar la voz de alarma sobre la magnitud de las prácticas fiscales opacas de Panamá, pero también ha puesto en evidencia el papel clave de la excolonia británica en las actividades de miles de empresas pantalla de China.

Una sociedad pantalla es una compañía registrada en el extranjero que no ejerce ninguna actividad en el país donde está domiciliada, pero que se beneficia de las ventajas fiscales del país en cuestión.

Recurrir a este tipo de empresas no es ilegal en sí, pero puede ser un instrumento eficaz para disimular actividades o propiedades de origen dudoso.

Más de 16 300 sociedades opacas establecidas con ayuda de Mossack Fonseca, un tercio de sus firmas offshore “activas” en 2015, pertenecían a clientes de Hong Kong y China continental.

Entre ellos, miembros del Partido Comunista chino, el magnate hongkonés Li Ka-shing, el actor Jackie Chan... la mayoría de sociedades estaban domiciliados en las Islas Vírgenes británicas.

En 2009, Hong Kong se había librado por poco, tras una dura negociación con China, de pasar a la lista de paraísos fiscales de la OCDE.

Aun así, la 'Perla de Oriente' figura en segunda posición -solo por detrás de Suiza- como país con las finanzas más opacas del mundo, según la clasificación establecida en 2015 por el colectivo Tax Justice Network (TJN) .

“En Hong Kong se hace todo para facilitar los negocios”, opina el abogado Douglas Clark. Lo que significa que allí “es fácil hacer todo tipo de negocio... legal o ilegal”.

El enclave presenta las dos características fundamentales de un centro financiero offshore: la seguridad y la libertad.

Según el analista Tom Holland, esta dinámica se remota a los años 60, cuando el secretario de Finanzas de la por entonces aún colonia británica, sir John Cowperthwaite, un ferviente defensor del liberalismo económico, lo convirtió en un centro financiero mayor en la región.

Desde ese periodo, este paraíso del 'laissez-faire' (dejen hacer, dejen pasar) ubicado en una zona golpeada por múltiples conflictos atrae todo tipo de capitales.

De hecho, Deng Xiaoping se apoyó en esta colonia para iniciar la apertura económica china, creando en 1980 en Schenzhen (junto a Hong Kong) la primera “zona económica especial”.

Así, para las élites chinas que desean escapar de la burocracia y el control, Hong Kong es el lugar ideal.

En 2015, el territorio poseía USD 350 000 millones en activos de la “banca privada”, sector que prospera apoyándose en el secreto y la discreción.

Hong Kong también es una zona privilegiada para el 'round-tripping', operación a través de la cual inversores chinos “sacan” sus fondos y los llevan de vuelta a China de manera ilegal para beneficiarse de los privilegios que obtienen las inversiones extranjeras.

Según David Webb, exbanquero convertido en activista de la transparencia financiera, tres cuartas partes de las empresas instaladas en Hong Kong están domiciliadas en las islas Caimán o en las Bermudas: la región ofrece una imposición muy baja sobre las actividades realizadas en el extranjero.

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