27 de noviembre de 2015 09:20

El hombre que en su casa disparó a un extraño dejó Quito

La Dinased investiga la muerte de un hombre que se registró el pasado 24 de noviembre en Carcelén. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

La Dinased investiga la muerte de un hombre involucrado en un supuesto robo a una vivienda, que se registró el pasado 24 de noviembre en Carcelén. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Sara Ortiz

Tomó varias prendas de vestir, guardó algo de dinero, abordó un taxi en la madrugada y desapareció. Luis C., de 38 años, dejó la ciudad, relata su hermano Carlos. Lo hizo por miedo a ser detenido luego de haber disparado al hombre que ingresó a su vivienda para robar, en la madrugada del martes pasado (24 de noviembre del 2015).

Pero la cárcel no es su único temor. El dueño de casa también cree que podría recibir represalias de los otros tres hombres que ese día ingresaron a su domicilio, en Carcelén, en el norte de Quito.

La Dirección de Delitos Contra la Vida (Dinased) investiga este caso. Por ahora, todo apunta a que el dueño de casa escuchó unos ruidos en el segundo piso y que al subir se encontró con uno de los sospechosos. Forcejearon, le arranchó el arma de fuego y disparó cuatro veces. Víctor C., de 39 años, un extrabajador del restaurante de Luis, murió en la terraza con una bala que le perforó el cráneo. El examen médico legal señala que la víctima tenía una "entrada de proyectil en la región temporal izquierda".

Minutos después de los disparos, Luis C. huyó de su propia casa. Su esposa y sus hijos, quienes no se encontraban allí, también salieron de la capital por temor a que sean objeto de represalias.

Carlos, el hermano, indica que la noche del martes incluso tuvieron que pedir resguardo policial porque afuera de su casa notaron la presencia de personas sospechosas, quienes los vigilaban.

"Mi hermano piensa que si es detenido y va a la cárcel, alguien allí le va hacer daño porque ellos son una banda bien organizada. Y si la justicia lo absuelve también ellos pueden buscar venganza".

Ese mismo martes, los agentes de la Dinased, a cargo de este caso, visitaron las casas de los familiares de Luis. Pero no lo localizaron allí. Más tarde verificaron los registros de los pasajeros que abordaron los buses interprovinciales y observaron los videos de seguridad en el interior de la Terminal de Buses de Carcelén. Lo único que se sabe por ahora es que Luis se fue lejos.

El procedimiento regular en un homicidio es hacer que la persona implicada brinde su testimonio y hacer que comparezca ante un juez en las primeras 24 horas de haber ocurrido el hecho. Luego de ese tiempo se abre una indagación previa que puede durar semanas.

Ayer, la casa de Luis estaba en silencio y las luces apagadas. Nadie ha entrado ni salido después de que se fueron los policías. Ya habían retirado las cintas amarillas que colocó la Policía para resguardar el área mientras recogían el cuerpo de Víctor C. Los moradores murmuraban lo que allí pasó; aseguraban que ellos en el lugar del vecino hubieran hecho lo mismo.

A una cuadra de su casa, el restaurante propiedad de Luis estaba abierto como todos los días. "Acá no fue la cosa, por qué vamos a cerrar", comenta el administrador. Los trabajadores tienen recelo de contar quién era Víctor. Ninguno dice haberlo conocido bien.

El abogado de Luis es con quien más se comunica el implicado. Pero por secreto profesional no puede revelar los detalles de sus conversaciones. ¿Se va a entregar? Ni su familia lo sabe, solo el propio Luis.

Para Guillermo Iturralde, abogado penalista, lo mejor sería que enfrentara a la justicia y que demostrara que fue por legítima defensa. "Tiene todo para ganar", dice el jurista. Las evidencias a su favor serían que cuatro personas violentaron su domicilio, lo hicieron en la madrugada, cuando no había gente, al menos una estaba armada, intentaron hacerle daño y que no tuvo más remedio que responder. Además, el abogado comenta que en caso de que se inicie una instrucción fiscal o etapa de investigación, Luis debería presentar documentos que señalan su buena conducta con la sociedad: trabajador y padre de familia. Esto le garantizaría que no deba ir preso, sino que pueda acceder a una medida alternativa como presentarse ante el Fiscal cada 15 días y así defenderse en libertad.

Sin embargo, solo un juez puede decidir cuál será el futuro de este dueño de casa.

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