18 de marzo de 2016 06:59

Tres historias rescatadas después del accidente aéreo en Pastaza

En el cementerio de Monte Olivo se realizó el velatorio de tres de los 22 militares que fallecieron en el accidente aéreo en la provincia de Pastaza. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

En el cementerio de Monte Olivo se realizó el velatorio de tres de los 22 militares que fallecieron en el accidente aéreo en la provincia de Pastaza. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 9
Triste 112
Indiferente 5
Sorprendido 2
Contento 5
Valeria Heredia

"La vida da vueltas y tiene sus contradicciones”. “A veces se llevan a las personas más buenas”. Estas fueron algunas de las frases que se escuchó en el cementerio de Monte Olivo, ubicado en el norte de la urbe. En este espacio se realiza el velatorio de tres de los 22 militares que fallecieron en el accidente aéreo en la provincia de Pastaza, en la Amazonía ecuatoriana, el pasado martes 15 de marzo del 2016.

Una tristeza profunda se sentía en cada uno de los rincones del camposanto, la mañana de este jueves 17 de marzo. La neblina y una ligera llovizna fueron parte del panorama. A este lugar llegaron los familiares y amigos de Santiago Apolo (teniente coronel), Darwin Viteri (capitán) y Ricardo Pallo (teniente).

Los tres hombres iban a bordo del Arava E-206 cuando se accidentó en el sector Fátima, Hacienda La Palmira. Los militares realizaban el Curso de Maestros de Salto en paracaídas. Perecieron 22 personas.

EL COMERCIO conversó con los familiares de los militares y éstas son sus historias:

Santiago Apolo, el militar que ayudó en el rescate del presidente Correa

Los restos del Teniente coronel Santiago Apolo fueron velados en sala 7, Monte Olivo. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Los restos del Teniente coronel Santiago Apolo fueron velados en sala 7, Monte Olivo. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

“Él amaba su profesión. Fue un hombre ejemplar”. Estas dos frases repitió Lorena Sánchez, esposa de Santiago Apolo, teniente coronel del Ejército ecuatoriano. Lo dijo mientras dibujaba en su rostro una melancolía profunda. La mujer no mostraba sus ojos. Los escondía detrás de unas gafas como queriendo ocultar su dolor.

La pareja se casó hace seis años pero estaban juntos hace 13. Vivían en una familia grande conformada por cinco hijos de todas las edades: 21, 16, 14, 13 y 4. El último, Diego Javier, fue fruto del amor de la pareja.

El velatorio, que se llevó a cabo en la sala 7, estuvo acompañado por familiares y amigos de Apolo. “Fue un hombre excepcional y cariñoso”. Así lo recordó Gloria Landázuri, suegra del fallecido. Lo comentó mientras brindaba un apoyo a Lorena, quien no dejaba de sollozar.

Además recuerda que Apolo demostró su valentía a toda hora. “Él fue uno de los militares que rescató al presidente Rafael Correa, el pasado 30 de septiembre de 2010. Le ayudó a subirse al carro que lo sacó del Hospital de la Policía”, comentó.

Los recuerdos en la sala de velación salían a la luz. Santiago Silva (teniente coronel) fue su amigo más cercano. “Éramos como hermanos. Nos conocemos desde que teníamos 14 años. Siempre fue uno de los mejores, ya que fue dedicado e inteligente”.

Silva recuerda con tristeza que estaba en el primer vuelo que hizo el Arava. “Yo salté del mismo avión 25 minutos antes”. Luego se enteraron de lo ocurrido. “Tuvimos que hacer labores de rescate en la Shell y fue muy duro recoger su cuerpo”.

Silva resaltó que Apolo fue un gran líder. Tenía a su cargo a 120 personas. “El último recuerdo que tengo de Santiago es que me hizo una seña de ‘buena suerte’ antes de salir de la base. Es la última imagen que tengo de él. Lo recuerdo como mi hermano y siempre nos acompañamos”, sostuvo.

Darwin Viteri, el capitán alegre, humilde y la alegría de su hogar

Darwin Viteri fue piloto del Arava accidentado en Pastaza. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

Darwin Viteri fue piloto del Arava accidentado en Pastaza. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

“Fue la persona que mantenía la chispa, nuestro hermano favorito. Sentíamos un afecto especial dentro de la familia y fuera de ella”. Así describió Víctor Viteri a su hermano Darwin, quien fue piloto del Arava en el accidente aéreo del pasado martes.

Víctor recuerda que los amigos le querían mucho en el barrio San Bartolo, en el sur de la urbe. Le tenían un aprecio especial. “Era el menor del grupo. Tenían 13 años y salía con sus picardías”, indicó.

Asegura que la familia nunca se imaginó que sería piloto. “Pensamos que seguiría los pasos de mi padre que es de profesión economista. Pero después de graduarse del Colegio Dillon, ingresó a la Esmil para prepararse. Al principio, mis padres no querían que sea militar pero después todos le apoyábamos. Incluso los amigos le mandaban cartas de apoyo”.

Una de las anécdotas que se viene a su mente es que le llamaban Popil (no recuerda por qué). Pero en la Escuela le cambiaron a Fofil. El joven de 33 años se casó hace unos 10 años. Tenía dos hijos: 10 y 4 (Nicolás y David). “Los amaba con locura”, dijo.

Víctor, quien es médico, señaló que la última conversación que tuvo con su hermano fue vía whatsapp. En forma alegre se retaban para jugar 'play station'. Víctor le dijo que él era su padre como una forma de decirle que él siempre ganaba. “Ven a jugar con papá. Yo siempre te gano”, recordó entre lágrimas mientras conversaba en uno de los asientos colocados fuera de la sala número cinco.

Daniel Ricardo Pallo, un joven emprendedor y el apoyo de su familia

Ricardo Pallo estaba casado y tenía dos hijos. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Daniel Ricardo Pallo estaba casado y tenía dos hijos. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Nancy López es la tía de Daniel Ricardo Pallo, quien estaba de copiloto del Arava. Estaba sentada en la primera fila de la sala tres de Monte Olivo. Junto con ella estaban sus hijas. Se tomó unos minutos para conversar con este Diario.

“Fue un joven cariñoso, perseverante, buen estudiante e inteligente. Se forjó una vida solo. Se planteó retos y los alcanzó. Por ejemplo, cuando decidió entrar a la escuela superó a varias personas porque solo habían cuatro cupos”, relató con tristeza.

Además, comentó que hizo el curso para capitán. Estaba a cinco meses de graduarse. “En agosto iba a ser capitán y estaba muy emocionado porque era un logro más en su vida”.

Una de las situaciones que más le duele es recordar que ella le enseñó a escribir. “Soy profesora y pasaba mucho tiempo conmigo. Le ponía líneas guía para que aprenda a escribir”, dijo.

Daniel Ricardo estaba casado y tenía dos hijos que estaban en sexto y segundo de básica. Su principal motivación para ingresar a la Fuerza Aérea fue que en su familia hay pilotos comerciales. Eso le llamó la atención y logró ser uno de los 'caballeros del aire'. “Lo amaremos por siempre”, finalizó López.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (55)
No (5)