29 de November de 2009 00:00

Las historias positivas de las discapacidades son los pilares de la inclusión social

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Se calcula que en Ecuador 1 600 000 personas padecen de algún tipo de discapacidad. En la última década, las actividades que ellas realizan fueron más visibles y los medios de comunicación empezaron a destinar importantes espacios para pedir más respeto a las personas que tienen capacidades diferentes.

EL COMERCIO, en sus páginas, ha contado las historias positivas de quienes luchan día a día contra la adversidad y demostrando un inagotable deseo de superación se han ido ganado espacios en la sociedad, que antes les fueron negados. 

También se ha puesto mucho énfasis en el uso adecuado de las palabras, para dirigirse a estas personas. Se ha explicado, por ejemplo, que no hay que llamarles minusválidos, sino personas con discapacidades o con capacidades diferentes. El tema de la inclusión ha sido abordado desde diferentes ámbitos: educativo, recreacional, deportivo, cultural... Los medios de comunicación pusieron sobre la mesa de debate las dificultades y barreras que impone el sistema educativo tradicional para integrar a los niños con síndrome de Down y con deficiencias auditivas.

Otro caso que fue seguido por la prensa fue el de la instalación de los torniquetes en las puertas de los buses urbanos de Cuenca. Ese dispositivo fue instalado para mejorar el sistema de recaudación, pero dificultaba el acceso de las personas con discapacidad. Ellas pusieron una demanda y lograron una sentencia para que se los retire.

El testimonio de aquellos días

Dunnya Velasco, maestra del Impal, Durán

‘La prensa ayudó en la difusión de nuestras historias’

Redacción Guayaquil
 
Hay muchas historias... Personas que no tienen brazos, que no tienen piernas, personas que no escuchan, que no ven, que andan en sillas de ruedas, otros con síndrome de Down... Son historias de personas con habilidades diferentes o especiales...



¿Por qué está aquí?
Su experiencia. Es licenciada en Psicopedagogía. Es maestra del Instituto Médico Instituto Médico Pedagógico de Audición y Lenguaje (Impal), del cantón Durán.
Es parte de un proyecto de lenguaje de señas denominado Expreso el arte con mis manos, de la escuela de posgrados de la Universidad Salesiana.  Pero también hay mucha discriminación. Muchos piensan que es un castigo y hasta se pierde la fe en la superación, todo por causa de la sociedad. La solución es conocer nuestro mundo, reconocer que somos iguales a los demás. Y los medios de comunicación han ayudado a dar a conocer nuestras historias de vida.

Yo tengo discapacidad auditiva. En mi familia somos dos hermanos sordos y dos oyentes. A veces era difícil entendernos, pero eso no fue un impedimento para mí.

Estudié y fui a la Universidad. Fue difícil, porque en el caso de las personas con problemas de audición hay una barrera en cuanto a la comunicación. Los maestros no sabían el lenguaje de señas, y eso es algo que todos deberíamos aprender.

Pero igual, en las aulas me hacía entender. Mis amigos me ayudaron. A pesar de toda la dificultad, me gradué y mi experiencia se puede repetir en otras personas con habilidades diferentes, porque todos podemos.

Creo que los periódicos, la televisión, las radios son una ventana para que los demás vean y conozcan el mundo de las niñas, niños, adolescentes y adultos con habilidades diferentes. Así se han ampliado las posibilidades para salir adelante, para progresar, para superarnos.

Ahora soy maestra. Mis alumnos también tienen problemas de audición, algunos retardo, autismo... Unos no hablan, no pueden escribir, pero sí entienden, son muy inteligentes y tienen mucha capacidad. En ellos estoy reflejando mi ejemplo de superación.

Aquí en el Ecuador hace falta mucho apoyo. No hay apoyo de los padres, no hay el apoyo de los profesionales, hace falta más apoyo del Estado. Faltan políticas estatales que faciliten nuestra reinserción en el mundo laboral, debido a que cuando conseguimos trabajo, no nos tienen paciencia.

Además, las ciudades carecen aún de estructuras que permitan la movilidad de las personas con algún tipo de discapacidad.  Y ese apoyo debe empezar por respetar los derechos de quienes tienen discapacidad visual, discapacidad de movilidad, problemas de retardo.

Somos cerca de 200 000 personas con problemas de audición y lenguajes y más de 1,6 millones de personas con algún tipo de discapacidad. Pienso que los periodistas, con sus reportajes, han mostrado nuestros derechos. En la educación, por ejemplo, se han dado pasos importantes.

Hace varios años, los niños con habilidades diferentes no eran incluidos en escuelas. Las madres tampoco sabían sobre las instituciones especiales... Pero desde que hay noticias sobre el tema, esto se está superando poco a poco.

También ayudan a sensibilizar a la sociedad. Hay historias que llegan al corazón. Una vez me enteré por un periódico de la vida de una mujer que no tenía piernas ni brazos. Pero eso no la frenó. Se movilizaba en una patineta, cuidada a su bebé como cualquier madre y escribía con una pluma en su boca.

Al conocer a los demás nos hacemos más humanos. Ese es uno de los muros que se está rompiendo. Ahora sí nos toman en cuenta.

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