1 de mayo de 2017 00:00

Washington Prado pasó de lanchero a capo del narcotráfico

El 11 de abril, la Policía de Colombia dio detalles de la captura de Washington Prado. Foto: AFP.

El 11 de abril, la Policía de Colombia dio detalles de la captura de Washington Prado. Foto: AFP.

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Javier Ortega

A Washington Prado, el capo ecuatoriano detenido en Colombia, se lo considera un tipo astuto, escurridizo y extremadamente violento. Los agentes que siguieron sus inicios utilizan esos adjetivos para definir al personaje que logró montar una poderosa estructura dedicada al narcotráfico.

Por primera vez, EL COMERCIO accedió a documentos de la Policía –ahora desclasificados- y conoció cómo operaba la organización criminal.

Para hablar de él, hay que remontarse a 2006, cuando Inteligencia cree que empezó en el mundo del narcotráfico.

En ese entonces, alias ‘Orejas’, como se lo conocía en Ecuador, era solo un peón. Trabajaba para los grupos criminales colombianos Los Rastrojos y Los Comba y se encargaba de enviar las lanchas con droga hacia Centroamérica.

Eso le ubicó en el radar de las autoridades de la región, a tal punto que en el 2009 México y Costa Rica ya pedían su cabeza.
Ambos países activaron una alerta roja para que las policías de Colombia, Argentina, Estados Unidos, Brasil, Nicaragua, Perú, Ecuador e incluso Francia lo detuvieran.

Pero su captura no se concretó hasta hace dos semanas, cuando agentes de Ecuador, Colombia y EE.UU. ejecutaron la operación Sol Naciente.

¿Por qué pasaron ocho años desde las primeras alertas hasta su detención? Agentes explican que el capo se cuidaba mucho y no ostentaba los réditos que le dejaban la cocaína.

Además, no se descarta que haya cooptado a funcionarios. De hecho, un capitán de la Policía está detenido y se lo investiga por haber entregado datos de posibles redadas a la organización, según las investigaciones.

Los agentes también revelan que Prado mantenía silenciados a jueces y fiscales, a base de amenazas. A mediados del 2015, por ejemplo, ‘Orejas’ fue detenido en Manta por estar vinculado con un asesinato, pero fue liberado horas después por “no haber elementos suficientes en su contra”, recuerda un oficial.

Precisamente, las muertes violentas registradas ese año en Manta lo pusieron en el radar de la Policía. A la organización de Prado se la relaciona con al menos 12 crímenes. Allí él manejaba un brazo operativo de sicarios, cuyo cabecilla purga una condena de 34 años.

A base de la violencia, el capo garantizó su ascenso. Pasó de ser un lanchero, en el 2006, a manejar toda la cadena del narcotráfico, en el 2015, advierten.

Las desarticulaciones de Los Rastrojos y Los Comba también le ayudaron a escalar posiciones y en apenas dos años se apropió de toda la cadena del tráfico (cultivo, procesamiento, transporte y venta), comenta el general Jorge Luis Vargas, jefe de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol de Colombia (Dijín).

Vía telefónica, el general habló con EL COMERCIO y explicó que actualmente no es común ver organizaciones con el control de toda la cadena. Suelen ayudarse entre sí, precisa el oficial.

Su poder se refleja en el dinero que la Policía ecuatoriana encontró escondido en caletas, en Manta y Guayaquil. Hasta ahora se han confiscado más de USD 14 millones.

La prensa colombiana incluso ya lo ha bautizado como el ‘Pablo Escobar ecuatoriano’. ¿Es real esa comparación? Vargas evita relacionar a ambos capos, pero admite que la organización de Prado era de las más poderosas en el Pacífico. El Ministerio del Interior de Ecuador también lo reconoce.

En Colombia, el sospechoso era conocido bajo el alias de ‘Gerald’. Su centro de operaciones estaba en Tumaco, un municipio fronterizo con Esmeraldas desde donde sacaba la cocaína. De hecho, una semana después de su captura, este Diario viajó a esa ciudad y conoció la ruta que él empleaba para mover la droga (ver info).

Informes de la DEA, la unidad antidrogas de Estados Unidos, revelan que a la mafia de Prado se le confiscó unas 250 toneladas de cocaína en estos dos últimos años. Pero no se sabe a ciencia cierta cuántas toneladas llegaron a ese país.

Por cada kilo que arriba a EE.UU., las mafias ganan unos USD 27 000. Como su ascenso, su caída también fue rápida. Desde hace dos semana permanece en una cárcel de máxima seguridad de Colombia. Las autoridades de ese país ya tramitan la extradición a Estados Unidos.

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