25 de abril de 2016 11:10

#SoyEcuatoriano: Carlos Andrés y Karla Morales lideran las manos del voluntariado en San Vicente

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Mauricio Bayas

En un centro de acopio, en San Vicente (Manabí), laboran como hormigas. Hay cadenas para embarcar agua. Otra para clasificar ropa. Más allá están enfundando víveres. Ponen arroz, azúcar, atún… Todos son voluntarios y la tarea es exigente desde muy temprano y hasta entrada la noche, para ayudar a los afectados del terremoto del 16 de abril. Hay coordinadores para cada función.

Hasta este punto llegan todas las raciones provenientes de Guayaquil. Jonathan López, voluntario, cuenta que están desde el domingo 17 de abril en distintas tareas y no saben hasta cuándo se quedarán en este 'campamento' de la Costa de Ecuador. “Llegamos a unos 28 a 30 pueblitos alejados de esta zona. Hemos recorrido Jama, Canoa, Bahía y San Vicente. Caminamos hasta una hora por las partes altas de la montaña”.

Hay cabezas visibles de la organización. Allí están Carlos Andrés y Karla Morales. Ambos son hijos del periodista deportivo Carlos Víctor Morales. “Ha sido clave en todo el trabajo. Él nos ha ayudado desde Guayaquil en toda la parte operativa. Por este medio se va a enterar que me quedaré a vivir aquí en los próximos meses”, cuenta Carlos Andrés.

Karla Morales

"Todos podemos cambiar la realidad de otro. Especialmente en casos de desastres. Solo es cuestión de comprometernos a poner el hombro", escribió Karla Morales en su cuenta de Twitter.

Los Morales tienen parientes en toda la zona costera de Manabí. Por eso no han dudado en mover tanta gente. Han perdido la cuenta del número de voluntarios que han metido mano en todas las tareas.

Ayer (24 de abril del 2016), tres camionetas salieron repletas de productos con rumbo a San Antonio de Briceño, Don Juan, Canoa… Para mantener orden en la entrega y evitar aglomeraciones al momento de la repartición van acompañados de un militar y de un bombero.

La iniciativa irá más allá. Karla Morales ha pensado en un proyecto de atención de largo aliento para ayudar a los damnificados. El plan será ayudar a las familias en la edificación de viviendas. Por lo pronto la prioridad es atender la emergencia. Los vecinos de la zona de San Vicente se han unido a la iniciativa.

Durante las noches habilitan un comedor comunitario para regalar meriendas a los militares, voluntarios y a la gente que necesite comida para la noche. Tratan de mantener actividades con las personas de los sectores damnificados. Incluso les enseñan a los niños cómo actuar en caso de otro terremoto.

Esto ha sido clave para manejar las tensiones que han provocado las réplicas. Actúan con tranquilidad y evitan el pánico de los niños.

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