15 de January de 2010 00:00

El hígado nuevo no salvó la vida de Graciela Carchi

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Redacción Cuenca
cuenca@elcomercio.com

Por su apego al periodismo (aunque no ejerció la profesión) casi nunca se perdía los noticieros. En  febrero de  2009, la azuaya Graciela Carchi, de 42 años, vio el reclamo que hacía al Régimen el padre de una joven que sufría de síndrome de Rett (deformación en el cuerpo).

Él demandaba asistencia médica gratuita, pues esa alteración estaba incluida dentro de las  enfermedades catastróficas para la que, según la Constitución, el Estado debe garantizar  atención.

Julio Andrade, de 47 años, recuerda que eso motivó a su esposa Graciela para buscar  un donante de    hígado y el pasado 5 de enero recibió la llamada que esperaba.

El doctor Frank Serpa, del Programa de Protección Social  del Organismo Nacional de Trasplante de Órganos y Tejidos (Ontot),  le dijo que había un donante compatible (tipo A)  y que este se encontraba  en Guayaquil.
 
Andrade  recordó su emoción y alegría. “No mostró nerviosismo ni miedo, sino ganas de vivir”. Hace tres años, los médicos azuayos le diagnosticaron cirrosis hepática, es decir, una alteración crónica que daña el hígado.

Los especialistas no conocieron la causa, lo único que se manifestó es que nunca hubo antecedentes de alcoholismo, que puede ser una de las causas. 
 
Hace un año y tres meses, Carchi  padeció de una encefalopatía hepática (alteración mental por insuficiencia hepática) por retención de líquidos y estuvo 16 horas en coma. La necesidad de hallar un donante era más urgente.

Sus hijos Paola (16) y Julio (12) eran su aliciente. Le daban la fuerza que necesitaba, recordó su madre, Graciela Espinoza.  Cuando se recuperó  buscó información en la Internet sobre el costo del trasplante en el exterior. En España, la cirugía valía USD 300 000 y en Colombia 90 000.

Pese a  no tener ese dinero registró sus datos en Colombia y estuvo en el puesto 60. Los médicos le  aclararon que conseguían hasta  cinco donantes por año.

Cuando Carchi  buscó información en el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES)  de Cuenca le dijeron que debía  trasladarse de inmediato    a Quito.

El pasado miércoles, fue la tercera en ser intervenida. La primera  en recibir exitosamente un hígado  fue la quiteña Ángela Viteri, de 30 años, y quien sigue internada en el Hospital Metropolitano.
 
Los exámenes  no revelaron problemas. La cirugía empezó el miércoles a  las 06:00 y acabó al mediodía. No hubo complicaciones. Pero pasaron  más de cinco horas y no despertaba.  Más tarde Andrade recibió la noticia que Carchi  presentó un problema de taquicardia  y fue necesario asistirla urgentemente con oxígeno.

Andrade valora la atención de los médicos especialistas. Desde entonces, la salud de Carchi era inestable. La madrugada del lunes 11 sufrió una arritmia y fue necesario colocar un marcapasos. Pero la paciente falleció. Graciela fue enterrada ayer en el Cementerio Municipal  de Cuenca.

A Quito llegaron más pacientes en busca de donantes de hígado. Gabriela Vintimilla urge de donante  cadavérico con tipo de sangre O, sea positivo o negativo.

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