5 de noviembre de 2017 00:15

Una hidroeléctrica opera con agua potable en Quito

La hidroeléctrica de Carcelén obtiene energía del agua potable que abastece a la zona norte de la capital.Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

La hidroeléctrica de Carcelén obtiene energía del agua potable que abastece a la zona norte de la capital.Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

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Evelyn Jácome

Es como si estuviera viva. El agua que llega desde el páramo hasta la llave de su hogar recorre miles de metros, es tratada, potabilizada y distribuida a cada casa. Y en ese trayecto es capaz de generar electricidad.

Aprovechar la fuerza del agua para crear energía ayuda a disminuir el costo por el servicio que cada persona cancela mensualmente. Agua de Quito economiza (entre ahorros e ingresos) cerca de USD 5 millones al año gracias a las cuatro hidroeléctricas que tiene bajo su tutela, lo que se refleja en la planilla, explica Antonio Villagómez, sugerente de Hidroelectricidad de Agua de Quito.

La Empresa Municipal cuenta con cinco sistemas de abastecimiento de agua cruda, 20 plantas de tratamiento, 333 tanques de distribución y 7 172 líneas de transmisión. A lo largo de todo ese trayecto, el mismo líquido que sale de la vertiente, puede producir energía una y otra vez. El único requisito es que exista un desnivel.

La geografía de la capital, llena de quebradas, hace posible que se aproveche no solo el agua cruda que sale de la fuente, sino incluso el agua potabilizada que recorre el sistema de tuberías de Quito para llegar al 98,6% de la población.

Actualmente, las cuatro hidroeléctricas funcionan en Papallacta, San Carlos, El Carmen y Carcelén. Esta última opera con el agua potable que se distribuye en el norte de Quito. Es la única en el país que se activa con agua tratada.

Debido a que esa microcentral fue construida con una normativa especial del Arconel, el Estado reconoce un precio preferencial: 7,17 centavos kilovatio/hora (kW/h) cuando el costo promedio de generación a nivel nacional bordea los 3,5 centavos.

Pero la ganancia para la ciudad va más allá de la venta de la energía de estas plantas, ya que se está sustituyendo la energía cara que años atrás se recibía de la Empresa Eléctrica.

Antes, por kW/h se pagaba 10 centavos de dólar. En la actualidad, producir la electricidad (entre el costo de operación y lo que se debe pagar al Estado para poner la electricidad en la red) le cuesta a la Empresa 4 centavos, lo que representa un ahorro de 6 centavos por kW/h.

Así, Agua de Quito ahorra solo en el pago de luz cerca de USD 3,5 millones al año en pago de planillas de energía.

La experiencia de producir electricidad con agua en la capital tiene historia. Villagómez cuenta que empezó en 1958, cuando se puso en operación la planta de El Placer, que servía a toda la ciudad. Allí se colocó una microcentral que generaba 100 kilovatios (kW). Por esos mismos años, en Lloa, donde se captaba el agua, se puso otra de menor tamaño. Esas dos hidroeléctricas terminaron por cerrarse, pero se construyeron otras.

En la década de los 80, cuando Quito empezó a sufrir por escasez de agua, se decidió construir el sistema Papallacta, con una tubería de 60 km que debía cruzar la Cordillera de los Andes. Se necesitaba un sistema de bombeo para subir el agua 650 m, lo que requería de energía y era muy costoso.

Se decidió construir la central Recuperadora que, además de abastecer la energía necesaria para el bombeo, llegó a dejar excedentes, los cuales se comenzaron a vender en el mercado eléctrico.

En 1992 se construyó el sistema noroccidente, en San Carlos. En el 2000, como parte de la Mica-Quito Sur, se habilitó la central El Carmen, y en el 2014 entró en funcionamiento la microcentral de Carcelén. La producción de estas dos últimas se suma a los excedentes de la Recuperadora e ingresa al mercado eléctrico.

Villagómez explica que la Empresa busca aprovechar estas oportunidades, al punto que hoy se esta construyendo una hidroeléctrica adicional en el tanque de Bellavista, también con agua potable.

Esta producirá 212 kilovatios y estará operativa el primer semestre del 2018.

Además, tienen otros proyectos grandes en el Chalpi y Vindobona. Esta última contará con cuatro centrales hidroeléctricas: dos en El Batán, una en Nayón y una en Vindobona.

Para Villagómez, la fuerza del agua puede ser utilizada para el funcionamiento de otros proyectos de la ciudad, uno de ellos, el Metro. Poner a andar el tren demandará 40 MW. “Esa energía está en la Epmaps que es empresa del Municipio. Si se van a tener excedentes de Vindobona y si se siguen construyendo hidroeléctricas , el Municipio no debería comprar la energía al sistema nacional interconectado, sino sacar la energía de la casa, lo que le significaría un ahorro del 60%, lo que tendría una implicación directa en la tarifa”.

Adicionalmente, la Empresa le apunta a hacer alianzas público privadas para implementar al menos seis hidroeléctricas adicionales.

Según la Coordinación Nacional de Regulación del Sector Eléctrico, a escala nacional hay 64 hidroeléctricas, de las cuales 21 son privadas. En Quito hay 10 hidroeléctricas, tres están en manos privadas.

Una de las empresas que operan en Quito y genera energía limpia es Corporación Favorita. Cuenta con un sistema llamado Enermax que produce 16,6 megavatios y logra proveer energía limpia, autosustentable y abastece el 40% del consumo de la Corporación.

En contexto
La Empresa Municipal Agua de Quito cuenta con cuatro hidroeléctricas operativas y dos más están en construcción. Adicionalmente, tienen otros proyectos para habilitar nuevas centrales con agua cruda y tratada, con intervención privada.

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