15 de abril de 2016 08:32

Hernán Pichucho, el bombero no vidente que vive entre la música y el deporte

Hernan Pichucho es bombero de Quito desde 1995, sufrió un accidente y perdió la visión gradualmente, desde hace 6 meses se moviliza con su perro guia. Foto: Mario Alexis González/ EL COMERCIO

Hernan Pichucho es bombero de Quito desde 1995, sufrió un accidente y perdió la visión gradualmente, desde hace 6 meses se moviliza con su perro guia. Foto: Mario Alexis González/ EL COMERCIO

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Mario Alexis González

Tiene 20 años como bombero. Ingresó a la institución por "la vocación de servir a las personas", comenta Hernán Pichucho mientras camina por el Centro Histórico de Quito hacia el gimnasio en el que entrena todos los días. Con su traje de bombero y acompañado de su perro guía, el capitalino de 40 años, quien tiene discapacidad visual, transita mientras piensa en sus sueños y objetivos.

En el 2001, tras un accidente de tránsito perdió la visión del ojo derecho y en el 2009 perdió la vista totalmente. Nunca se dio por vencido y continuó con su labor con la casaca roja. Empezó en la atención de emergencias, luego pasó a prevención y ahora se desempeña como saxofonista en la Banda Musical del Cuerpo de Bomberos de Quito. Ese instrumento lo aprendió a tocar luego del accidente por el impuso de otra persona con discapacidad visual.

No ha tenido inconvenientes en su trabajo por su condición, tampoco -dice- ha sentido discriminación. Dificultad tuvo, desde que perdió la vista, para movilizarse. Hace un llamado de atención a los organismos de control del servicio de transporte público porque no tiene las facilidades para acceder a esas unidades y poder llegar a su trabajo.

Vive en el sector de La Tola y a diario se despierta a las 05:30 para alistarse y desplazarse hasta el cuartel del Cuerpo de Bomberos, en la calle Ignacio de Veintimilla. En un inicio lo hacía únicamente con la ayuda de su bastón. Pero, desde hace ocho meses, lo acompaña Camila, una perra de raza Golden que se ha convertido en su guía.

Desde hace cinco años forma parte de su familia, cuando era cachorra. Pero decidió convertirla en su guía no hace mucho, luego de que se enteró de esa posibilidad. Él mismo compró el arnés y la amaestró, puesto que en Ecuador -cuenta- no existen escuelas especializadas en este entrenamiento. Intentó traer un can desde Colombia, pero no hubo disponibilidad en ese momento.

Incluso acompañado de Camila tiene problemas para transportarse. Los conductores y oficiales de las unidades de servicio público no permiten que animales suban a los buses por lo que en ocasiones ha tenido que pedir ayuda policial para que se lo permitan.

Otra faceta de la vida de Pichucho está ligada al deporte. Se prepara todos los días en atletismo, ciclismo y natación. Y ha participado en varias competencias de resistencia y triatlón. Actualmente se prepara para competir en el ‘Ironman’ de Manta, a finales de junio. En esta parte también pide apoyo de las autoridades y organizadores de las carreras, "los zapatos y la ropa se acaban y es difícil subsistir", dice.

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