2 de February de 2010 00:00

Haití: el tráfico de personas inquieta

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Christian Torres.  Enviado a Haití
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En Malpasse se paga 1 000 pesos dominicanos,  unos  USD 35, por cada haitiano al que se ayude a cruzar la frontera a  República Dominicana. La oferta se la hacen  a las personas con apariencia de extranjero o que hablen español.
     
Antes del cataclismo del 12 de enero,  la frontera vivía del   tránsito de personas y  mercadería. En la Malpasse, los lunes, martes y viernes se instala un mercado binacional, que es una suerte de zona franca. Allí se puede encontrar desde  un televisor  hasta  un plátano. Muchos  productos, se sospecha,  llegan de contrabando. 
     
Pero en  las últimas semanas, Haití y Rep. Dominicana  reforzaron  su control en la zona, para frenar el tráfico ilegal de personas.
 
En Haití, sus policías ponen  una especial atención    a  los  vehículos de transporte público y a los  camiones que intentan cruzar el límite nacional;  los carros particulares casi no son revisados.

En uno de esos controles, el viernes pasado,  fueron detenidos cinco hombres y mujeres estadounidenses que viajaban  con  33 niños haitianos, en un bus. Ellos tenían la intención de llevar a los infantes a  República Dominicana.
     
Los extranjeros son  misioneros bautistas y    aseguraron que querían ayudar a los infantes que perdieron a sus padres en el terremoto. Esa versión no ha sido confirmada. Ninguno de los  pequeños tenía sus papeles de identidad. 

Luego de la tragedia, las autoridades haitianas alertaron al mundo sobre la presencia de bandas de trata de personas y de tráfico ilegal de niños. Ayer, la  agencia Reuters  difundió la versión del primer ministro haitiano, Jean-Max Bellerive, quien llamó “secuestradores” a los estadounidenses detenidos. Y   aseguró que serán juzgados,  aunque hayan actuado de buena fe con los niños. Lo que no se conoce todavía es el sitio donde serán juzgados:  Estados Unidos o Haití.

“Realmente no tenían ningún documento. No entendí que eso fuera necesario”, dijo la jefa del grupo arrestado, Laura Silsby, a la cadena de noticias  CNN. Silsby también negó cualquier intención de secuestrar o traficar al grupo, que incluye desde bebés hasta niños de 12 años.
 
República Dominicana también  blindó su frontera con vigilancia de militares y policías. La entrada o salida, de personas o vehículos, solo están permitida hasta las 19:00. Luego de eso, un oficial de Migración es el único autorizado para abrir el candado que protege la puerta de acceso.
 
En la ruta hacia el centro del país, especialmente en  la  vía que cruza las poblaciones de Jimani y Duverge,  se montaron puestos de control.  Allí se procura  frenar la entrada de  haitianos que no tengan la  visa de residente. Los militares dominicanos frenan a cualquier vehículo pequeño o grande para cumplir con su tarea.

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