25 de November de 2009 00:00

Los habitantes de Orellana marchan por la seguridad

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Redacción Nueva Loja

Centenares de habitantes de Francisco de Orellana salieron a las calles ayer para exigir seguridad. Lo hicieron durante el sepelio  de Brenda Eugenio,  de 46 años,  y de su esposo Edwin Castillo,  de 48. Los dos fueron  asesinados   la noche del sábado en  su negocio de víveres, en la capital de Orellana.

Castillo murió casi de inmediato, antes de ingresar al hospital. Recibió dos impactos de bala, uno de los cuales atravesó el  corazón y el páncreas. Brenda Eugenio estuvo en estado crítico por un impacto en el pulmón y falleció  al día siguiente.

Según testigos, tres sujetos llegaron a la tienda. Uno abrió la caja registradora mientras   otro vigilaba en la puerta. El tercero aguardaba en una moto. “Dispararon  porque no había más de USD 60 en la caja”, afirmaron.

Ayer, su madre, Mercedes Guillén,  lloraba indignada. El doble crimen conmocionó a la ciudad.    Tras  la misa, familiares, allegados y ciudadanos caminaron hasta el cementerio. Hicieron dos paradas: en la  Gobernación  y en  la Policía Judicial, para  exigir que se frene  la inseguridad. Hubo gritos dirigidos al Régimen.

Darwin Eugenio, hermano menor de la víctima, envió   una carta a las dos dependencias. Y pidió  que su  mensaje fuera canalizado al Ministerio de Gobierno y al presidente Rafael Correa.

Eugenio  pedía que se deje de lado las diferencias políticas con las autoridades locales y se declare el estado de excepción en la ciudad. “El Coca (Francisco de Orellana) se ha vuelto  inseguro, los crímenes aumentaron”.

Guadalupe Llori, prefecta de Orellana que guardó prisión por el caso Dayuma, acompañó a la familia.  Aseguró que la seguridad es   responsabilidad de todos.

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