4 de November de 2009 00:00

El H. Andrade Marín cerró psiquiatría pese a negativas

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Redacción Sociedad

Las rejas de metal que permitían el ingreso  al  servicio de psiquitaría del hospital Carlos Andrade Marín (IESS-Quito)  están cerradas desde las últimas semanas de  septiembre.

El 15 de  ese mes,   la  director del hospital,  María Sol Larrea, dispuso al jefe de  Salud Mental,   Luis Riofrío,  que los pacientes hospitalizados en esta área sean transferidos a las clínicas privadas que tienen convenios con el IESS.

La decisión se tomó  pese a un pronunciamiento negativo de la Defensoría del  Pueblo. 
Luego de una hora de inspeccionar el servicio de psiquiatría, este organismo determinó que el cambio  de lugar debería concretarse solo cuando se cuente con el  Centro  de Salud Mental del IESS.

En un comunicado remitido a la Defensoría,  Larrea  aseguró que  el servicio de psiquiatría, que operaba en el quinto piso,  era   “completamente inadecuado”.   Y aseguró que   desde allí   se han arrojado pacientes y se han suicidado.

Esto obligó -explicó Larrea-  a que las habitaciones y el acceso  principal   se cierren  con barrotes.

Además,   la estrechez del espacio físico  ha obligado  a disminuir  el número  de camas disponibles.

Esto, para  acomodar salas para rehabilitación  física  y manual.

El caso también llegó a la Asamblea. En un comunicado oficial, la ex directora general del IESS y actual legisladora del  oficialista  Alianza País,  Betty Amores,  dispuso   que el presidente del Consejo Directivo, Ramiro González,   investigue el caso. Además, que  suspenda la salida de pacientes.

Familiares de estos últimos  recolectaron  60 firmas y se mostraron preocupados  por el desplazamiento a otros  sitios, donde “no tienen   las  condiciones para  tratar las dolencias”.  Pero Larrea  aclaró que  los   pacientes   incluso tendrán contacto con la naturaleza.

Por ahora,  los pacientes  que necesiten un tratamiento prolongado ya no  son internados  en el Andrade Marín. El servicio, que antes tenía 24 camas,  está  abandonado y  se habilitó un área de ocho camas en el mismo  piso. 

Este  es solo un servicio ambulatorio y funciona   en las oficinas que inicialmente estaban destinadas   para gastroenterología.

Larrea indicó  que los pacientes  crónicos  ambulatorios  serán controlados  en ese     centro ambulatorio de la institución  y aquellos que requieran hospitalización  serán  remitidos a  las clínicas. La funcionaria aclaró que  aquello   estará vigente  hasta  que concluya  la construcción del nuevo centro.

Pero   para ello no existe una  fecha oficialmente establecida.  En el IESS tampoco se han  hecho público   los términos del contrato con los centros particulares. 

Por ello, los pacientes  exigen que  se  informe  cuánto costará la atención mensual a cada paciente. La intención  es establecer  el costo-beneficio del acuerdo suscrito con las clínicas privadas.

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