3 de febrero de 2017 00:05

Guillermo Lasso alegra su campaña al ritmo de ‘La piragua’

En San Vicente, Lasso y su esposa María de Lourdes bailaron La piragua. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

En San Vicente, Lasso y su esposa María de Lourdes bailaron La piragua. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Mónica Mendoza
Macroeditora

María de Lourdes Alcívar le sigue el ritmo en el baile y en la campaña presidencial a su esposo, Guillermo Lasso, experto en La piragua y quien casi al son de esa cumbia se mueve entre sus seguidores.

No es la clásica cumbia de origen colombiano, sino que se escucha al son de Miñongo y su Congo, de Bahía de Caráquez. Y el sábado 28 de enero del 2017 lo acompañó desde las 11:00, cuando aterrizó en una avioneta en el aeropuerto Los Perales, en San Vicente, Manabí.

Lasso dice que desde pequeño la escuchaba y le gustó. Es el menor de 11 hermanos y siempre había música en su casa. La dirigencia del movimiento­ Creo conoce sus gustos e incluyó al grupo en su visita a cuatro cantones manabitas.

El coro: “la piragua de Guillermo Cubillos” se transformó en “la piragua de Guillermo Lasso”. El candidato no tiene una embarcación, como en la canción original, pero sí el ‘Lassomóvil’, una furgoneta que está forrada de propaganda y que a momentos ‘navegaba’ entre ríos de simpatizantes.

Era el vehículo oficial para viajar entre Bahía, Chone, Portoviejo y Manta. Pero ya en los sitios se subió en el balde de camiones para las caravanas motorizadas, luego se bajó para caminar entre la gente que le gritaba: “Lasso presidente”.

Lo abrazaban, lo besaban y querían captar ‘selfies’ . Volvía a subirse a las tarimas para dar los discursos junto al manabita Guillermo Celi, quien encabeza la lista nacional para la Asamblea por la alianza Creo-SUMA, y los candidatos de los dos distritos que tiene Manabí.

Fueron más de 11 horas en tierras manabitas. En el ‘Lassomóvil’ siempre viajaba en la última fila con su esposa a su lado. Más adelante, su hermano Carlos y Roberto Izurieta, su amigo de más de 30 años, quien dice que le da consejos a título personal y no como un asesor. Iba su equipo de campaña más cercano: Daniel Coronel, su secretario, y Eduardo Bonilla, director de Comunicación. Nilton Díaz, director de Creo en Manabí, y Guillermo Celi.

A las 12:15, a la entrada de Chone lo esperaba un camión para una interminable caravana que concluyó en la zona comercial del cantón. Minutos después, los candidatos provinciales Dan Vera y Tanlly Vera abrieron los discursos.

En los mítines, en declaraciones a la prensa y en la reu­nión ­
con empresarios, el discurso de Lasso giró en tres ejes principales: 1 millón de empleos en cuatro años, eliminar la Senescyt y declarar zona franca a Manabí para construir la nueva provincia, tras el terremoto del 16 de abril del 2016.

La siguiente parada fue en Portoviejo, a las 14:45. Un almuerzo con piernas de pollo rostizadas y papas fritas en el Paseo Shopping. 45 minutos le alcanzaron para compartir la sobremesa con sus acompañantes, comentar cómo iba la jornada, tomarse fotos con un grupo de enfermeras y otros simpatizantes que lo detenían.

El resto de la tarde tenía tres entrevistas en las instalaciones de Ediasa, que edita el Diario de Manabí, una caravana hasta la parroquia Picoazá y un mitin en la plaza principal.

En los patios del grupo mediático demostró que con la pelota de fútbol no es tan bueno como para el baile. Alexandra Mera lo entrevistó para el programa de TV ‘El reto de las cascaritas’. Ahí confesó que más practicaba el baloncesto.

Las campanas de la iglesia de Picoazá sonaron a las 18:00. Banderas celeste y blanco copaban las calles y en altoparlantes retumbaba el jingle ‘Vamos por el cambio’, cuando él subió a un contenedor-tarima.

El trayecto continuó a Manta. Antes de las 20:00 lo esperaban más de 600 empresarios y dirigentes sociales para un conversatorio con el Comité Interinstitucional. Dos horas después había respondido 25 preguntas y firmado un pacto cívico y democrático.

En el ‘Lassomóvil’, su esposa volvió a mimarlo. Ella se había ocupado del bloqueador solar, de los piqueos, de su descanso...acompañando el ritmo del intenso día, como en el baile.

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