22 de November de 2009 00:00

Guía para sobrevivir una ruptura sentimental

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Te sientes presa de la desolación, nunca te vas a recuperar... ¿Será esto verdad? Claro que no, sobrevivirás a la ruptura. ¿Cómo asegurarlo? Pues, según Tracey Cox, una periodista y escritora australiana, autora de varios best sellers sobre las relaciones amorosas, si algo hay seguro en un rompimiento es que se lo puede sobrevivir. “Lo sé por experiencia propia y por todas las experiencias de muchas personas que conozco que lo han hecho. La verdad es que sería imposible colocar a toda la gente que ha terminado una relación en un cuarto pequeño, porque son miles. Te enamoras, perdiste ese amor, pero al menos amaste. Hay que limpiar las lágrimas y dar vuelta a la página hasta que aparezca un nuevo libro con el cual se haga un pacto, un compromiso, es decir hasta que llegue un nuevo amor”, dice Tracey.

Es cierto que en los 30 segundos posteriores a la ruptura parece imposible lograr salir de ella, pero se consigue, para ello esta famosa escritora y especialista en romance brinda una guía infalible.

La primera semana

Tan pronto como se produce el rompimiento hay que llamar a los amigos más cercanos de inmediato y solicitar su compañía. Mientras están en camino, hay que llamar a otros amigos o a la familia y no dejar el teléfono hasta que suene el timbre de la puerta anunciando la llegada de uno de ellos. Solo entonces está permitido perder completamente la razón. Hay que llorar tanto como se pueda, gritar,  hacer lo que sea necesario para sacar la mayor cantidad de emociones posibles a flote. Luego hay que hablar, retornar al momento del rompimiento y contarlo, con lujo de detalles y analizarlo de comienzo a fin... Hay que hacer lo que sea necesario, dentro de los límites de la razón, para no estar a solas esa primera noche. Hay que ir a dormir aunque el llanto no lo permita y despertar al día siguiente para enfrentar ese momento que es el peor de todos. Será  en ese instante en que el golpe adquirirá mayor fuerza y el propósito será simplemente sobrevivir ese día, decirse una y otra vez que todo terminó que tu pareja ya no está, que se fue y estás a solas. Nuevamente habrá que buscar a los amigos, a los familiares, “Hay otra razón por la que se necesita a los amigos cerca: la urgencia de llamar a la ex pareja que se fue se vuelve incontrolable y ellos lo  evitarán. No lo hagas, si hubiera esperanza de una reconciliación, quien  terminó con la relación será quien debe hacer el contacto y esa persona no eres tú”, asegura la especialista.

La segunda semana

Toma el teléfono y no lo dejes hasta haberte inscrito en cualquier cosa que te mantenga  ocupada por los siguientes dos fines de semanas, día y noche. Cuenta a todos que se ha roto la relación pero si  no se quiere hablar de ello, hay que manifestarlo. “Nadie querrá molestarte, al contrario, querrán mimarte y ayudarte, déjalos hacerlo”, dice Tracey.

Seguramente te costará mucho hacerlo pero debes recoger todo aquello que coleccionaron tú y tu pareja durante la relación: tarjetas, caras, CD. DVD, fotografías, cualquier cosa. Pon todo en una funda de basura y ya. Borra sus mensajes del mail, deja de comunicarte a través de las redes sociales o de los amigos en común. “No vayas a aquellos lugares que frecuentaban juntos ni a aquellos que te recuerden su presencia. Evita todo lo que te haga pensar en tu ex o cualquier contacto que te lleve a esa persona. ¿Por qué? Porque es un engaño pensar que te curarás de este golpe si continúas escuchando la música que oían juntos o leyendo las cartas o e-mails que se enviaban”, sugiere Tracey. 

Tercera semana

Haz una limpieza total, física y emocional. Considera la posibilidad de cambiar la decoración, renovarlo todo. Elabora dos listas. “La mejor estrategia para aceptar que alguien se ha ido es recolectar toda la evidencia posible que pruebe que eres una gran persona y mereces algo mejor y que tu ex no es tan genial como lo pensabas. Suena terrible pero es también muy real. Después de todo si era tan ideal para ti, ¿por qué rompió contigo en primer lugar?”, señala la experta.

Sugiere que se pida a un/a amigo/a ayuda para hacer una lista de las cosas buenas que se tiene: “Éxitos y logros, grandes y pequeños y en la otra lista poner las faltas del ex, sin importar cuánto amaste o amas aún a ese ser, no es perfecto. Coloca cada falta y cada debilidad que recuerdes y, una vez terminadas las dos listas ponlas en el sitio más visible de tu hogar para verlas todo el tiempo y recordarte que se ha ido, que no volverá, que  vas a sobrevivir y a empezar una nueva vida”.

Cuarta semana

Para entonces se habrá roto el cordón umbilical. Pide a los amigos mutuos que no te cuentan nada de tu ex ni intentes averiguar a través de ningún otro medio. No dejes que te convenzan de que sería bueno volver a intentar, no creas en lo que te dicen sobre lo que tu ex dijo, solo puedes creer si lo escuchas de su propia boca. “Ha llegado el momento de diagnosticar  la ruptura. Pide consejo a los  amigos que te han ayudado durante esta época para poder determinar si fue un tema de incompatibilidad o si tiendes a enamorarte de las personas erradas.

¿Quizás te encantas con alguien por temor a estar en soledad? Pide a tus amigos que sean  honestos cuando  hagas estas preguntas, pues si te conocen bien podrán ayudarte. Si tienes un historial de relaciones fallidas considera buscar la ayuda de un terapeuta.

Un mes más tarde

En  este punto la  lógica habrá hecho el efecto debido. Incluso si tu ex retornara de rodillas a pedirte que vuelvan ¿confiarías en sus palabras nuevamente? Según Cox, habrás dejado de culparte por la ruptura y te habrás dado cuenta de que nunca es culpa de una sola persona.

Tus amigos ya no estarán preocupados de que saltes del quinto piso y tú te estarás sintiendo libre y con deseos de iniciar algo nuevo, de dejar el pasado atrás porque la vida continúa.

No hay razón para apurarse en la búsqueda de un reemplazo, el tiempo lo cura todo pero es bueno también estar a solas y no caer en brazos de quien primero aparezca por temor a la soledad.

Hay que ir despacio e iniciar una nueva etapa que pudiera ser maravillosa y extensa.

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