24 de julio de 2015 20:26

La guerra pacífica contra el yihadismo

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Agencia AFP
Barcelona

Armadas con diálogo, oportunidades para jóvenes y la defensa de los valores de tolerancia de las religiones, numerosas instituciones emprenden una guerra pacífica para frenar el avance del yihadismo.

Unas sesenta personalidades religiosas, académicas y culturales se reunieron el jueves en Barcelona con este objetivo, para debatir estrategias destinadas a fomentar el diálogo intercultural e interreligioso.

“Ha llegado el momento de promover el diálogo entre sociedades”, aseguró Faisal Bin Muammar, secretario general del centro internacional por el diálogo intercultural e interreligioso KAICIID en la inauguración de este encuentro organizado por la Unión del Mediterráneo (UpM), que congrega a 43 países de la región.

Contrapropaganda digital

El extremismo golpea en ambas orillas: atentados en Francia, Túnez o Egipto y masacres contra las minorías religiosas o secuestro de occidentales en Siria e Irak, donde entre
25 000 y 31 000 combatientes extranjeros se unieron a estos grupos.

Si antes la radicalización de estos jóvenes se producía en centros de culto, ahora se centra en internet, con páginas de propaganda islamista o los macabros videos cuidadosamente grabados por el grupo Estado Islámico.

“Tenemos que utilizar internet mucho más, tomar estos medios y vehicular a través de ellos otra narrativa que llegue a más jóvenes y mujeres”, explicó Elisabeth Guigou, presidenta de la fundación Anna Lindh. En Francia, un 90% de la radicalización islamista se produce en la red, informó.

Por ello, desde esta entidad, fundada en 2005, promueven la emergencia de un mensaje alternativo en la red a través de su programa Young Arab Voices, en el que enseñan a los jóvenes cómo manejar con éxito las redes sociales y los blogs.

En esta lucha contrapropagandística, destaca el rol de la universidad Al-Azhar de El Cairo, una de las instituciones de referencia del islam sunita.

En 2014 inauguraron un observatorio, cuya web está traducida a siete idiomas, para transmitir el mensaje correcto del islam y corregir las interpretaciones extremistas.

“El islam es un mensaje divino y como todos los otros mensajes divinos invita al amor, a la tolerancia y al encuentro de los seres humanos”, explicó su presidente, Abdel Hay Azab.

“Nuestra misión es formar en todo el mundo a personas armadas con esta comprensión verdadera del islam”.

'Un choque de ignorancia'

Pero no todo es internet, sobre el terreno queda mucho trabajo por hacer. “Queremos ofrecer otra narrativa, pero también queremos ofrecerles acciones”, dijo Guigou.

Acciones como la reciente apertura de la universidad euromediterránea de Fez, en Marruecos, financiada por la UpM, que el próximo curso empezará sus clases con 300 estudiantes. En 2024 espera acoger 6 600 alumnos de países árabes, europeos y subsaharianos.

“No hay un choque de civilizaciones, hay un choque de ignorancia”, opinó su presidente, Mostapha Bousmina. “Hay jóvenes que no recibieron una buena educación y el discurso populista penetra fácilmente en estos espíritus”.

Por ello, sus alumnos, además de cumplir con el expediente académico habitual, aprenderán lenguas y culturas extranjeras y deberán pasar 18 meses de sus estudios de intercambio en otro país. Como ejemplo de esta interculturalidad su cúpula directiva, formada por un marroquí (Bousmina), un español, un tunecino, un italiano y un francés.

El mismo objetivo tiene la fundación libanesa Adyan (religiones en árabe) , que organiza talleres de estudios interconfesionales para jóvenes e imames y colabora con el ministerio de Educación para ensalzar en los libros de texto la diversidad del país, arrasado por una cruenta guerra civil (1975-1990) con heridas todavía abiertas.

“Tratamos de empoderar a las personas susceptibles de ser atraídas por grupos extremistas y convertirlos en líderes del contraterrorismo”, dijo su fundador, Fadi Daou.

El camino es largo pero ve señales de esperanza. El año pasado organizaron un seminario de estudios interconfesionales para 60 alumnos pero recibieron 1 390 solicitudes.

“Hay muchos jóvenes en el mundo árabe deseosos de aprender, mejorar sus capacidades y hacer algo diferente en sus países. Ponemos recursos en bombas y a lo mejor no estamos invirtiendo lo suficiente en esta gente”, señaló.

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