28 de septiembre de 2016 14:13

Guerra abierta entre socialistas mientras España sigue sin Gobierno

Pedro Sánchez hizo saber por medio de su mano derecha, César Luena, que no dimitirá y que su intención es convocar un congreso. Foto: AFP

Pedro Sánchez hizo saber por medio de su mano derecha, César Luena, que no dimitirá y que su intención es convocar un congreso. Foto: AFP

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Agencia EFE

El Partido Socialista, clave para la formación de un nuevo Gobierno en España, vive hoy 28 de septiembre del 2016 una guerra abierta después de que casi la mitad de los miembros de su comisión ejecutiva hayan dimitido para forzar la caída del secretario general, Pedro Sánchez.

Hoy, miércoles 28 de septiembre, es el día que se recordará como aquel en que se produjo la implosión del PSOE, la histórica fuerza política (1879) que ha gobernado en España 21 de los casi 40 años que han pasado desde que el país recuperó la democracia.

Aunque la crisis viene de lejos, la catarsis se produjo esta misma mañana cuando se conocieron las declaraciones del expresidente del Gobierno Felipe González (1982-1996), el hombre que recogió al PSOE del exilio al que lo llevó la dictadura franquista para convertirlo en la joven formación política que tanto contribuyó a cambiar un viejo país.

Sus fuertes críticas al actual líder del PSOE, Pedro Sánchez, reforzaron a los dirigentes regionales que cuestionan el liderazgo de éste y ahondado la profunda división del partido mientras el Gobierno renquea en funciones desde el 20 de diciembre de 2015.

González declaró hoy que se siente "engañado" por Pedro Sánchez, quien aseguró que le dijo en junio que el PSOE se abstendría en la segunda votación de investidura de Mariano Rajoy para facilitar la formación de un Gobierno nacional del Partido Popular (PP, conservadores).

Para ganar tiempo e intentar mantenerse al frente del PSOE, Sánchez anunció la convocatoria de unas primarias para renovar su mandato el 23 de octubre y un congreso federal a primeros de diciembre.

Su polémica iniciativa podría desembocar en unas terceras elecciones generales, fenómeno sin precedentes que los líderes políticos españoles, incluido el propio Sánchez, se comprometieron a evitar en su último debate televisivo, el pasado 26 de junio.

Sin embargo, el actual secretario general del PSOE ha mantenido, hasta el día de hoy, que cerrará el paso a Rajoy, presidente del Gobierno en funciones, después de que a éste le faltaran apenas seis votos para conseguir los 176 que requiere la mayoría absoluta en el Parlamento.

Las críticas de González ("Me siento frustrado; es como si me hubiera engañado") provocaron una gran agitación en el PSOE. En la propia comisión ejecutiva que dirige Sánchez y que responde ante el órgano de dirección del partido --el llamado comité federal-- surgieron dirigentes dispuestos a dimitir.

Conocedor de esta posible maniobra, Sánchez los retó: "Si no se sienten parte de este proyecto, que no esperan a ser la mitad más uno; yo, en su lugar, dimitiría hoy mismo".

Su voz fue escuchada. A última hora de esta tarde dimitieron 17 miembros de la comisión ejecutiva -varios "barones" entre ellos-, que podrían ser suficientes como para forzar la salida del secretario general.

La (quizá última) apuesta de Sánchez es formar un gobierno contando con el tercero y el cuarto partidos del país, la coalición izquierdista Podemos y los liberales de Ciudadanos.

Esta posibilidad tiene, no obstante, muy pocas posibilidades de prosperar toda vez que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, no quiere ni oír hablar de Podemos, cuyo máximo responsable, Pablo Iglesias, ha dicho que solo accedería si se formara un Gobierno de coalición.

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