25 de junio de 2015 12:44

¿Por qué los guayaquileños miran a los edificios en el día de la marcha?

Los edificios públicos de Guayaquil lucieron enormes pancartas, a vísperas de la marcha convocada por el alcalde Jaime Nebot. Foto: Gabriel Proaño/ EL COMERCIO

Los edificios públicos de Guayaquil lucieron enormes pancartas, a vísperas de la marcha convocada por el alcalde Jaime Nebot. Foto: Gabriel Proaño/ EL COMERCIO

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Elena Paucar
Redactora

El ambiente de confrontación que se siente en Guayaquil comenzó horas antes de la marcha anunciada por el alcalde Jaime Nebot, este jueves 25 de junio del 2015. Aunque en realidad empezó días antes.

Desde el inicio de esta semana, las pantallas de televisión fueron uno de los escenarios en los que se intensificó una guerra mediática entre grupos a favor de las políticas del régimen del presidente Rafael Correa -en especial los últimos proyectos de ley de herencias y plusvalía-, y la postura del alcalde guayaquileño.

Al sintonizar una novela, un noticiero, un programa de farándula o simplemente una caricatura, no faltó, entre la usual propaganda comercial, uno que otro mensaje político. Por qué salir a marchar y por qué no salir a marchar… Ese fue el dilema planteado, insistentemente, a los televidentes.

“Es increíble cómo nos han bombardeado. Ni siquiera las criaturas podían ver sus programas porque a cada rato llovía la propaganda, de lado y lado”, reclamó Bernardo Santacruz, un jubilado que caminó temprano esta mañana por la avenida 9 de Octubre.

Este será el escenario de la marcha del alcalde Nebot, a partir de las 15:00. Pero desde mucho antes -desde la madrugada, e incluso desde el día anterior-, el movimiento fue más intenso de lo normal en el convulsionado centro de la urbe porteña.

Postes y edificios embanderados de celeste y blanco -también los troncos de los árboles de esta zona regenerada fueron vestidos con banderas de plástico-, parlantes y pantallas gigantes, entrega apresurada de afiches y adhesivos con la frase ‘Guayaquil protesta’, anunciada por el Cabildo…

Javier Flores aceptó el afiche que le entregaron en la esquina de Córdova y 9 de Octubre. “Fui al Seguro Social a pedir información para que afilien a mi señora y mi nuera, que son domésticas. Pero no hay nada, y en la televisión dicen que eso ya está vigente (…) ¿Cómo dicen que no mienten? El único que no miente es Cristo, pero si hasta para conquistar a un novia hay que mentir”, dijo el ciudadano de 56 años.

En contraparte, Sandra Benítez dejó con las manos estiradas a quienes les ofrecían los adhesivos de la marcha. “Yo no soy títere de nadie. El señor Nebot sale a marcha por sus intereses. Yo no me presto para estas cosas”.

Otros ciudadanos, como Manuel Yépez, decidieron no opinar. Pero su vestimenta dejaba clara su posición. No tenía una guayabera celeste y blanca, así que optó por lucir la tradicional camiseta de la selección argentina de fútbol -la 10, la de Messi-, por su similitud con los colores porteños.

El tránsito se alteró desde temprano. El silbato de los vigilantes intentó calmar la ansiedad de los conductores, que se hallaron con una avenida más reducida que de costumbre, ante la instalación de torres de parlantes y pantallas gigantes en las esquinas.

Pero llamaba la atención un gesto de los guayaquileños que pasaban por las calles cercanas al Malecón 2000. ¿Por qué no dejaban de elevar la mirada para contemplar los altos edificios?
Las entidades del sector público sirvieron de galerías para exhibir enormes mensajes, algunos con adaptaciones del eslogan de la marcha de Nebot, y con referencia a la falta de obra municipal y servicios básicos en algunas zonas populares de la ciudad.

El edificio del Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Biess), en 9 de Octubre y Pedro Carbo, amaneció cubierto con una tela gigante que decía: “Mapasingue protesta, 40 años sin alcantarillado; Isla Trinitaria protesta, 20 años sin alcantarillado; Pascuales protesta, 20 años sin alcantarillado”.

Algunos peatones se daban una pausa para leer las guindolas, criticarlas o apoyarlas, debatir el tema a gritos o con calma, y hasta tomarles fotos con sus celulares.

A un costado del Biess, las dependencias del Registro Civil -antes sede del extinto banco Filanbanco- lucían, en cambio, una pancarta enorme con una frase conciliadora del papa Francisco. Junto al rostro sonriente del Pontífice, que visitará la ciudad el próximo 6 de julio, se leía: “El amor nos hace semejantes, crea igualdad y derriba los muros y las distancias”.

Pero no era todo. Enfrente, la sede de la Corporación Financiera Nacional (CFN) también exhibió dos mensajes gigantescos. En una esquina, otra frase del Papa: “Que la humanidad se sirva de la riqueza y no sea gobernada por ella”. Y en otro costado, un texto más directo anunciaba: “Monte Sinaí, 12 años sin servicios básicos; María Auxiliadora de la Flor, 10 años sin calles dignas”.

Ante esto, la vicealcaldesa Doménica Tabacchi, dirigió un oficio (el AG-2015-15769) con fecha de hoy al gobernador del Guayas, Julio César Quiñónez, y al Comandante de la Policía de la Zona 8 de Guayaquil, Lenin Bolaños, en el que indica que “el Gobierno ha dispuesto la colocación de gigantografías en varios edificios públicos de la avenida Nueve de Octubre, los cuales además de ser mentirosos, constituyen una ofensa y provocación al pueblo que multitudinariamente asistirá a la marcha cívica y democrática convocada para el día de hoy”.

“En tal virtud, responsabilizamos a ustedes por cualquier inconveniente o reacción que pudiera causar el particular detallado en esta comunicación”, concluye la misiva firmada por la segunda autoridad de la ciudad.

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