8 de junio de 2014 17:39

Guayaquileños y extranjeros, entre los miles de visitantes que llegaron a pie a la Santay

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Redacción Guayaquil

No solo los guayaquileños aprovecharon el fin de semana para llegar a la isla Santay a pie. La estadounidense Maureen Tua y cuatro compatriotas formaron parte de la multitud que copó la estructura de 840 metros, la mañana de este domingo 8 de junio.

La joven usó unos ligeros shorts y una camiseta fresca para soportar los 32°C y el intenso sol de Guayaquil. Ella fue parte de las casi 16 000 personas que atravesaron el puente -como reportó el Ministerio del Ambiente (MAE)-, en el primer fin de semana tras su apertura el pasado 3 de junio. Solo el sábado el MAE registró el paso de 8 500 visitantes, según la información recopilada en las dos cabinas instaladas en el inicio del viaducto, del lado de Guayaquil. Para hoy se calculó una cifra similar de visitas.
Esta turista neoyorquina, al igual que algunas personas que recorrieron el paso elevado sobre el río Guayas, sintió un ligero mareo. Al caminar por la estructura es inevitable experimentar un ligero bamboleo, una sensación que se mezcla con un leve vértigo por la altura del puente. Según sus constructores, ese tenue movimiento es normal debido a que fue construido sobre un río e influyen las corrientes, como explicó antes de la apertura Emiliano Sornoza, subdirector zonal del Servicio de Contratación de Obras.
Pero esa sensación no fue un impedimento para que Tua, sus amigos y los miles de curiosos disfruten del paisaje, del que también formaron parte decenas de vendedores. Antes de atravesar el puente, en la calle El Oro, los comerciantes ofrecieron desde bebidas refrescantes hasta sombreros y gafas. Ese movimiento comercial no fue la excepción en el puente. En uno de los descansos, un hombre con una cámara digital y una pequeña impresora Polaroid ofrecía fotos al instante.
Ya en la isla, Tua pudo disfrutar de la naturaleza de Santay. Dos años atrás visitó Ecuador por primera vez; pero en esa ocasión no se aventuró a tomar un bote para conocer a la pequeña isla que se divisa desde el Malecón 2 000. Ahora, a pie, disfrutó de los senderos que recorren una parte del humedal de 2 174 hectáreas, hábitat de aves y diversas especies de flora y fauna.

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