13 de octubre de 2016 17:42

Guayaquil tendrá una nueva planta de tratamiento de aguas residuales

El alcalde Jaime Nebot calificó al fallecido político Adolfo Bucaram como un amigo y aseguró que posiblemente acuda al sepelio de la figura roldosista. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

El alcalde Jaime Nebot mencionó que la nueva planta de tratamiento de aguas residualeses es parte de los avances en la red de alcantarillado sanitario. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Elena Paucar

Tendrán una extensión de 24 hectáreas, el equivalente a 22 estadios de fútbol, y atenderá al 30% de la población de Guayaquil, en la Costa del Ecuador. Ese es el impacto que tendrá la nueva planta de tratamiento de aguas residuales Las Esclusas, que se construirá en el sur de la urbe porteña.

La mañana de este jueves 13 de octubre del 2016, en el Palacio Municipal, se firmó el contrato para la ejecución de la obra, que incluye la construcción de la estación de bombeo La Pradera y la repotenciación de la estación de bombeo Guasmo H.

El proceso de licitación, contratación y supervisión de la planta, que será una de las más grandes de su tipo en el país, está a cargo de la Empresa Pública Municipal de Alcantarillado y Agua Potable de Guayaquil (Emapag). Se prevé que estará terminada en el primer semestre del 2020.

El alcalde Jaime Nebot mencionó que esto es parte de los avances en la red de alcantarillado sanitario. Por ahora, la ciudad tiene una cobertura del 92%. Y que las últimas obras durante su gestión han dado servicio a más de 800 000 personas. Mencionó además la rehabilitación del alcantarillado sanitario en el suburbio oeste, que beneficiaría a cerca de 325 000 habitantes.

La planta de Las Esclusas es financiada con un crédito del Banco Mundial de USD 102,5 millones. Además, contará con otros USD 102,5 millones del Banco Europeo de Inversiones. El monto incluye la rehabilitación integral del alcantarillado sanitario del suburbio oeste.

Andrés Mendoza, presidente del directorio de la Emapag, mencionó además que la planta tendrá altos estándares de control ambiental. Por ejemplo, tendrá biofiltros para reducir al máximo los niveles de contaminación al momento de las descargas finales. Y funcionará con la energía que se generará del biogás que surja durante del proceso de tratamiento.

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