7 de junio de 2014 22:36

Planifique su paseo a la isla Santay a pie o en bicicleta, pero deje a las mascotas en casa

La aldea ecológica de la isla Santay tiene paneles solares para proveer de energía eléctrica.  Foto: Enrique Pesantes/El Comercio.

La aldea ecológica de la isla Santay tiene paneles solares para proveer de energía eléctrica. Foto: Enrique Pesantes/El Comercio.

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Redacción Guayaquil

Vestir ropa cómoda, usar protección solar y, sobre todo, ir predispuesto a respetar a la naturaleza, son las principales recomendaciones a la hora de visitar la isla Santay. Desde el martes existe la posibilidad de llegar a este santuario natural a pie o en bicicleta.

Con la apertura del puente peatonal, en la calle El Oro y la ría, en el sur de Guayaquil, ha crecido el interés por conocer la isla, situada enfrente de la ciudad y que pertenece al vecino cantón guayasense de Durán.

En esta primera fase del Proyecto Guayaquil Ecológico, los visitantes pueden acceder a la isla, a través de un puente peatonal de 840 metros de largo, hasta el ingreso a la isla. A la Ecoaldea se llega por un sendero de camineras altas de 1,6 kilómetros.

Los visitantes deben tomar en cuenta que, antes de subir al puente, tienen que registrarse en un quiosco del Ministerio del Ambiente. Debido al cuidado que se debe dar al entorno natural de la isla, el personal del lugar controlará que no ingresen más de 1 200 personas por día.

Además hay que tener claros los horarios: la atención sobre el puente será de 06:00 a 21:00, pero el ingreso a la isla Santay se permitirá solo de 06:00 a 17:00. Se debe regresar a Guayaquil máximo a las 18:00.


A lo largo del puente existen ocho descansos que permiten a los visitante disfrutar del paisaje y la brisa desde el río Guayas. No deben faltar gorra o sombrero, protector solar, repelente para evitar picaduras de mosquitos en la isla, una botella de agua y una cámara para registrar el paseo. Una vez que se acabe el agua, hay que guardar la botella, para botarla al regresar a la ciudad.

El paseo hacia la isla se puede disfrutar a través de actividades como el ciclismo o el senderismo, mientras se observa una amplia variedad de flora y fauna, o, simplemente, se puede descansar.

Los visitantes pueden ver 12 especies de reptiles, dos de anfibios, 13 de mamíferos y 128 de aves. También cinco especies de mangle y 69 de plantas propias del bosque seco inundable. La Santay es el hábitat de cocodrilos de la costa, en peligro de extinción, a los que se puede observar dentro de una cocodrilera.

Sin embargo, hay ciertas restricciones que se deben considerar cuando se planifica pasar hacia la Santay. Consumir bebidas alcohólicas, ingresar con mascotas, armas o aerosoles, realizar campamentos y fogatas, practicar cacería o arrancar flores o plantas está prohibido. Tampoco se puede hacer visitas nocturnas.

En la isla, habitada por unas 220 personas de 56 familias, los comuneros son los encargados de atender a los visitantes en el nuevo restaurante. Allí ofrecen comida criolla. También tienen a la venta recuerdos, bebidas y snacks.

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