4 de agosto de 2015 20:13

Guayaquil soporta constantes muertes violentas

La maestra María José Correia fue velada en Guayaquil en medio del dolor de los familiares. Foto: EL COMERCIO

La maestra María José Correia fue velada en Guayaquil en medio del dolor de los familiares. Foto: EL COMERCIO

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Narcisa Rendón

Eran las 05:30 del domingo 2. Patricio Córdova regresaba en su taxi luego de dejar a su madre en la Casuarina, un mercado del noroeste guayaquileño.

En el trayecto, dos hombres se subieron al vehículo y pidieron llegar a la Cooperativa Unión de Bananeros, en el sur de la ciudad. Ya en el sitio, los pasajeros sacaron un arma y le dispararon al conductor para robarle accesorios del carro, su billetera y el celular.

Córdova fue encontrado en su asiento. Sus familiares pensaron que fue víctima de un corte en su cuello, pero en la autopsia se ratificó el disparo.

Ese mismo día, hasta la morgue de la Policía llegaron sus allegados, entre ellos Roberto Vera, quien era su amigo desde la infancia. El día del ataque decía que Córdova se dedicaba a hacer carreras para sostener económicamente su hogar, pues estaba casado y tenía dos hijas. Según Raquel Morales, una moradora del sector, la Cooperativa Unión de Bananeros es insegura.

De hecho, en Guayaquil, Durán y Samborondón se ha reportado 154 casos, un promedio de 22 homicidios cada mes.

Las riñas y las venganzas son las dos principales causas de homicidios. En el 70% de los casos, se utilizan armas de fuego.
Ese domingo, los policías reportaban otra muerte, causada por disparos por la espalda.

Joel Fuentes, de 21 años, salió junto con un amigo, pero a los cinco minutos su compañero regresó para advertir a su familia lo sucedido. Las primeras investigaciones señalan que una persona armada se acercó a los dos hombres y les disparó a ambos, pero Fuentes murió.

El joven vivía con su hijo de 1 año tres meses y con su esposa. Su muerte generó la indignación de sus familiares.

Su primo, Rodrigo, acompaña las investigaciones que realiza la Policía para llegar hasta el autor del daño. Desde la Cooperativa Santiaguito Roldós, su abuela Isabel Contreras, recuerda que su nieto acababa de ver un partido antes del hecho.

“Salió porque un amigo lo vino a buscar en una moto para llevarlo no sé a dónde, pero creo que a él lo estaban siguiendo porque en un abrir y cerrar de ojos sucedió lo peor para nuestra familia”, dice Contreras.

La Policía afirma que en el caso de Guayaquil, las denuncias por homicidios se generan desde el sur de la ciudad, sobre todo en el denominado Distrito Esteros. El sector de Pascuales, en el norte, también es catalogado como “zona roja”.

Los datos nacionales señalan que los homicidios se redujeron en lo que va del 2015. El año pasado, la tasa de homicidios fue de 8,13 por 100 000 habitantes. En este año (hasta junio) la cifra se ubicó en los 3,5.

Pese a esta reducción, los casos son más violentos, al menos en el Puerto Principal. Uno de los hechos que más trascendió fue el del joven asesinado y al que hasta ahora no encuentran su cabeza. El hecho se registró en la Cooperativa Lomas de Florida, ubicada cerca de la Vía Perimetral en Guayaquil el pasado 14 de abril. El caso, según la Policía se trató de un ajuste de cuentas. Cuatro sospechosos fueron identificados. Dos de ellos permanecen detenidos en el Centro de Privación de Libertad de Guayas.

Según la versión de un testigo, los procesados tenían la consigna de asesinar a otra persona que había declarado contra ellos durante un juicio por tráfico de drogas. La víctima, de 19 años, salvó al testigo, pero fue él a quien mataron. Su cuerpo fue hallado sin las piernas y dentro de un saco de yute.

El caso aún está en investigación y en medio de estos hechos, anteayer otra persona fue atacada con seis disparos. Hay dos detenidos y las primeras hipótesis indican que la víctima era perseguida por los sospechosos para matarlo.

Los familiares presentaron ayer la denuncia ante la Fiscalía y se conocieron más detalles: el hombre fue hallado en las calles 23 y la P, en el suburbio de Guayaquil. Desde allí se reportó el caso a las 07:00, pues el sistema de Seguridad ECU911 recibió una llamada y casi hora después los sospechosos fueron capturados por agentes.

El delito por homicidio está tipificado en el actual Código Orgánico Integral Penal (COIP) con una pena privativa de libertad de 10 a 13 años.

Cuando el delito es por encargo, la pena va hasta 26 años, y se convierte en sicariato.

Precisamente a través de esa forma criminal fue asesinado John Díaz en Sauces 4. El ataque ocurrió mientras se trasladaba con sus dos hijos en un vehículo. Los sospechosos se movilizaban en una moto y así huyeron por el transitado puente de la Unidad Nacional.

Por esos mismos días, la Dinased, una unidad especial de la Policía, detuvo a una persona sospechosa de asesinar a un empresario de 72 años.

Frente a los crímenes reportados, ahora se analiza la iniciativa de restringir el uso de motos para dos personas, especialmente en horas de la noche. Esta posibilidad aumentó luego de que armados asesinaran a la maestra María José Correia, de 24 años de edad.

Los perpetradores huyeron en una moto al igual que sucedió después del crimen de un guardia de seguridad que trató de defender a una joven universitaria a la que también intentaron robarle el teléfono.

En el momento, estos casos todavía están en investigación.

En contexto

Según datos del Ministerio del Interior, la denominada Zona 8, que comprende Guayaquil, Durán y Samborondón, registra la mayor cantidad de muertes violentas a escala nacional. Luego está la Zona 4, en el que están Santo Domingo, Manabí y Galápagos.

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