11 de junio de 2016 17:54

Una mañana deportiva para ahuyentar a las drogas en Flor de Bastión, Guayaquil

En la cancha de Flor de Bastión, del bloque 4, se realizó una mañana deportiva, para la recreación del los jóvenes que viven en el barrio. Foto: Enrique Pesantes/EL COMERCIO.COM

En la cancha de Flor de Bastión, del bloque 4, se realizó una mañana deportiva, para la recreación del los jóvenes que viven en el barrio. Foto: Enrique Pesantes/EL COMERCIO.COM

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Elena Paucar

Dejaron los uniformes y la formalidad para enfrentarse en un partido de baloncesto. El gobernador del Guayas, Julio César Quiñónez; y la coronel Tannya Varela, comandante de la zona 8 de la Policía, fueron los líderes de sus equipos. Entre pases fallidos y canastas esporádicas, recibieron el apoyo de los moradores del bloque 3 de Flor de Bastión, quienes los alentaban desde las gradas.

La mañana de este sábado 11 de junio del 2016, los vecinos de este sector popular del noroeste de Guayaquil -conocido hace algunos meses como zona H-, participaron en una mañana deportiva. Esta es una de las actividades de la intervención policial, que empezó en marzo pasado debido al microtráfico de drogas, especialmente la conocida H -de allí el nombre que le dieron-.

Detrás del arco, Víctor, un jovencito de 14 años, recuerda que antes era difícil jugar en esta cancha. “Aquí vendían la droga. No podíamos ni pasar”, contó mientras movía un viejo balón con sus pies. Estaba listo para saltar a la cancha en cuanto las autoridades terminarán su reñido partido.

Antes de lanzar varias veces al tablero, Quiñónez explicó que esta es una de las zonas de la provincia donde trabajan en la recuperación de espacios con el apoyo de la comunidad. “La idea es hacer un propuesta integral en la zona que vaya desde el desarrollo productivo hasta el desarrollo psicosocial”

Este bloque es parte del circuito Paraíso de Flor, donde viven 12 130 personas. La Policía identificó 22 accesos o callejones polvorientos donde los expendedores de base de cocaína, heroína, clorhidrato de cocaína y marihuana utilizaban casas de caña abandonadas para esconder el alcaloide que luego vendían en las esquinas y hasta dentro de los colegios del sector.

En estos tres meses, decenas de uniformados han permanecido en el barrio y han desarrollado operativos y decomisos. También fueron instaladas cámaras de seguridad y luminarias.
Desde la comunidad se conformaron grupos para organizar mingas, cursos de manualidades, cine al aire libre y actividades deportivas como la de esta mañana. Todo esto con el respaldo de varios ministerios, como Salud.

Solo en lo que va del año, el dispensario cercano a esta zona ha dado tratamiento a unos 200 adolescentes con problemas de consumo de sustancias psicoactivas y opiáceos. Glenda Aguirre, responsable de Salud Mental del distrito 8, asegura que el apoyo de la familia es esencial en la terapia contra las adicciones.

“Al inicio del programa hubo muchos casos de jóvenes que eran encadenados por sus padres para que dejen de consumir. Pero a medida que se va sensibilizando a la familia, ellos ya buscan ayuda especializada”, explica la especialista.

En esta semana, Rocío, una de las líderes barriales, canalizó la ayuda para una adolescente de 16 años a quien sus padres encadenaron en casa. Hace tres meses, dice, casos como estos eran recurrentes. Y para mostrar cómo era el lugar antes de la intervención guardó algunas fotos de su celular, de grupo de jóvenes vagando por las calles. “Ha cambiado un poco, pero todavía falta”, dice.

Según datos de la Gobernación, en este sector se han realizado 48 operativos y han detenido a 57 personas por posesión y expendio de drogas.

Ana Suárez teme que el barrio vuelva a retroceder. Esta mañana miraba tranquila desde la puerta de su casa el partido que se disputaba en la cancha central. “No queremos que la Policía se vaya. Si nos dejan esto se pondrá peor”.

La coronel Varela explicó que es tiempo de una segunda fase de intervención para que la comunidad se empodere de su entorno. Y que las labores de vigilancia se extenderán a los bloques aledaños. “Tenemos que trabajar en otras áreas porque el delito se desplaza, migra. No podemos sanear un espacio y dejar que otro se contamine”.

En esta semana, el bloque 3 de Flor de Bastión será el sitio de encuentro de varias actividades. Este lunes se hará el Consejo de Seguridad de la Niñez y la Adolescencia. Y para el jueves los moradores esperan la visita del presidente Rafael Correa.

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