23 de junio del 2016 00:00

La reserva de agua se vació para que el búnker no llegue a la red

Los 45 galones de búnker llegaron al río Daule a través del canal de aguas lluvia de la empresa Balsasud. Wladimir Torres /  EL COMERCIO

Los 45 galones de búnker llegaron al río Daule a través del canal de aguas lluvia de la empresa Balsasud. Wladimir Torres / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

Los protocolos de emergencia se activaron con el derrame de 45 galones de búnker en el río Daule, a 2,5 kilómetros de la planta de captación y producción de agua potable para Guayaquil La Toma. El combustible podía contaminar toda la red, que distribuye un millón de metros cúbicos cada día.

Los protocolos de acción recomiendan dejar de bombear y no usar los 160 000 m³ de agua de reserva que tiene la urbe y que puede abastecer a tres millones de habitantes durante unas cinco horas.

La medida dejó totalmente sin servicio de agua a la ciudad durante más de 12 horas el martes, y por más de seis ayer, mientras el abastecimiento se restablecía parcialmente.

La alerta de contaminación se registró por el derrame del combustible en uno de los calderos de la Balsera Sudamericana (Balsasud), a la altura del recinto Las Mercedes, en el kilómetro 24 de la vía a Daule.

El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, aseguró ayer que por “precaución y protocolo” se vaciaron las piscinas de agua con reservas y se suspendió el bombeo para evitar que se contaminara el agua de toda la ciudad. “Cuando se trata de interrupción del bombeo, por rotura de tuberías, etc., cuando hay contaminación, el protocolo indica vaciar, ya que estas podrían estar contaminadas”.

En un sobrevuelo se detectó que el impacto del desplazamiento del combustible alcanzó los 20 kilómetros en el río. Entre la zona donde se localizó el derrame y la planta se colocaron tres barreras de contención y absorción para evitar que el búnker llegara hasta las bombas de captación de la planta potabilizadora. Las tareas de remediación comenzaron la tarde del martes, a cargo de Petroecuador. Ayer en la mañana, la Armada Nacional colaboró con los sobrevuelos para determinar la localización de la mancha de búnker.

En el área del derrame, ayer los técnicos del Ministerio de Ambiente y la Secretaría del Agua (Senagua) hicieron inspecciones para constatar que la contaminación no comprometa a la planta y ni al servicio. Tras esa verificación, el Comité de Calidad del Agua -formado por los ministerios de Ambiente, Salud, Senagua y Gestión de Riesgos- determinó nuevos cortes para estudiar el comportamiento de las mareas en el río Daule.

“Cuando haya marea baja se verá con mayor facilidad el nivel de contaminación, si la situación lo amerita, pediremos a Interagua que cierre el bombeo en su planta potabilizadora”, dijo Alexis Sánchez, de Senagua. Por eso, ayer a las 10:00, se suspendió el bombeo y el Alcalde pidió a los usuarios “racionar” el consumo.

En tanto, la Fiscalía del Guayas inició la investigación por la presunta infracción ambiental. Según Patricia Morejón, fiscal provincial, se indaga un delito contra el agua, tipificado en el artículo 251 del Código Orgánico Integral Penal.

La sanción que prevé este delito es de tres a cinco años de prisión para la persona que contamine, deseque o altere los cuerpos de aguas, vertientes, fuentes, caudales ecológicos (…) provocando daños graves. Morejón no descartó que se vaya a investigar la responsabilidad de la persona jurídica (empresa).

La Fiscalía acogió la denuncia del Municipio en contra de Balsasud, cuyo presidente de directorio es Pascual del Cioppo, director nacional del Partido Social Cristiano, y de Paúl Lemus, gerente. La planta se mantiene clausurada desde la tarde del martes pasado.

Ante las críticas de la vincu­lación del dirigente socialcristiano con la empresa y las posibles sanciones, Nebot dijo que se aplicará la ley. “Si el presidente de Balsasud fuera mi mamá, haría lo mismo. Aquí nadie está por encima de la Ley”. Según dijo, no se busca perjudicarlo, pero tampoco beneficiar a Pascual del Cioppo. “Aquí la Ley es para todos, y esa ha sido mi forma de proceder toda mi vida, y a los 69 años no voy a cambiar”.

En tanto, Jorge Ferreiros, jefe de Producción de Balsasud, reconoció que el canal de aguas lluvia junto al caldero, y que desemboca al canal que va al río, está mal ubicado y que no se tomaron medidas preventivas. Aseguró que la responsabilidad fue del calderista, a cargo del turno, pues no comunicó a sus superiores a tiempo, con el fin de remediar la situación. Dijo que el empleado terminó su jornada a las 07:00 del martes, y Balsasud se enteró del incidente pasadas las 14:00.“El trabajador no tenía más de un año en la planta, ayer (martes) se fue de vacaciones, quizá su desesperación por irse hizo que no nos comunicara lo que estaba pasando”, expresó Ferreiros.

En contexto

Guayaquil tiene tres reservorios principales: Tres Cerritos, Santa Ana y Bellavista. La planta La Toma abastece a 3 millones de habitantes de Guayaquil y de otros cantones: Nobol, Samborondón y el 50% de Durán. Produceal día un millón dem³ de agua.

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