4 de octubre de 2015 21:37

Guatemala pide un respiro al tiempo para hallar a 300 desaparecidos 

Amigos y familiares cargan los ataúdes de tres personas que murieron en el deslave en Guatemala. Foto: EFE

Amigos y familiares cargan los ataúdes de tres personas que murieron en el deslave en Guatemala. Foto: EFE

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Agencia EFE

Aunque las probabilidades de encontrar a más supervivientes del alud que dejó al menos 112 muertos y unos 300 desaparecidos son escasas, Guatemala mira al cielo esperando que las condiciones meteorológicas den un respiro para poder seguir buscando a más víctimas.

Este domingo, a las 22:30 hora local (04:30 GMT), se cumplen las 72 horas establecidas en el protocolo internacional para el rescate y búsqueda de víctimas, pero fuentes de socorro consultadas por Efe avanzaron que durante la jornada de mañana lunes los trabajos continuarán en la "zona cero".

Esta tarde y esta noche se esperan lluvias "dispersas" en la zona afectada, dijo a Efe Eddy Sánchez, director del Instituto de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh).

Estas condiciones, agregó, obligan a paralizar las labores de búsqueda y rescate debido a la inestabilidad del terreno en la zona cero, ubicada en El Cambray II, municipio de Santa Catarina Pinula, situado a unos 20 kilómetros de la capital.

El alud se registró el pasado jueves por la noche en un barrio al sureste de la Ciudad de Guatemala, ubicado en medio de dos pequeñas montañas, una de las cuales se derrumbó por las lluvias y enterró a más de 25 metros de profundidad a 125 casas.

Las condiciones meteorológicas, debidas a un "cambio de viento del sur", según Sánchez, ya obligaron esta tarde a cesar los trabajos durante una media hora y puede que se vuelvan a repetir.

El director del Insivumeh aclaró que las precipitaciones, que se prolongarán durante la jornada de mañana, no serán "ni fuertes ni copiosas, sino bastante moderadas", pero debido a que la zona es "susceptible" a deslizamientos se pueden producir más incidentes.

La posibilidad de más deslizamientos de tierra es poco probable porque la cantidad de agua que se espera no es mucha y la tendencia es que disminuya a lo largo de la semana, pero Sánchez advirtió que esta situación puede cambiar y se puede ver afectada por la vibración de la maquinaria.

En este sentido, se recomendó que los helicópteros no sobrevuelen el área afectada.

Hasta el momento, y con la advertencia de que el número puede aumentar, se contabilizan 112 muertos según las cifras oficiales; de estos, 38 están identificados (26 adultos y 12 menores) y 52 sin identificar (33 adultos y 19 menores de edad).

La cifra restante, 22, corresponde a restos humanos de los que las autoridades hasta el momento no han podido determinar ni el sexo ni la edad, debido al mal estado en el que se encuentran.
Sánchez reconoció que la época de lluvias de este 2015, que va de mayo a octubre aproximadamente, fue "deficitaria", pero que asentamientos como El Cambray II son más "vulnerables" a estas situaciones debido a las condiciones de extrema pobreza y a que están ubicados en laderas de pequeñas colinas.

Fuentes de la Conred habían explicado a Efe que la situación "se podría haber evitado", ya que estos asentamientos son una "responsabilidad compartida" de instituciones como la municipalidad, que no hace cumplir el Plan de Ordenamiento Territorial, y de la propia población, que no atiende a las recomendaciones que alertan del riesgo que supone construir viviendas en barrancos o laderas.

De acuerdo con la misma fuente, solo en el área metropolitana hay 232 asentamientos considerados "de riesgo", al estar situados en laderas o barrancos, y se calcula que en ellos viven unas 300.000 personas.

Esta tragedia, que se produjo el pasado jueves por la noche y que está considerada como la catástrofe natural más grande de este año, derrumbó el ánimo de los guatemaltecos y a la vez consiguió unir a una sociedad caracterizada por las grandes diferencias sociales.

Desde el pasado jueves, son cientos de personas las que se han volcado a los centros de acopio para donar víveres y útiles para los damnificados, que a expensas de cifras oficiales, se cuentan por cientos.

Mientras los afectados buscan cobijo en albergues, con familiares o amigos, otros dan el últimos adiós a sus seres queridos, ahogados en una tristeza que ni los profesionales son capaces de apaciguar.

Los cuerpos de socorro, que trabajan sin descanso, han removido alrededor de 17 000 metros cuadrados de tierra de la zona del alud, donde este domingo participaron más de 600 efectivos y unos 40 vehículos motorizados. 

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