30 de agosto de 2016 00:00

El corazón de Guápulo dejó de ser vía a los valles

30 agentes de tránsito participaron en el cierre de la calle Germánico Salgado. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

30 agentes de tránsito participaron en el cierre de la calle Germánico Salgado. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome
njacome@elcomercio.com

El núcleo de Guápulo ya no sirve de vía de paso para aquellos conductores que desean llegar desde la González Suárez hasta la avenida Simón Bolívar o Cumbayá. Desde ayer, en la zona se aplica una restricción de circulación en la calle Germánico Salgado, por lo que los conductores que desean ir al valle deberán llegar hasta La Floresta y tomar la av. De los Conquistadores.

Vecinos y usuarios esperaban filas interminables de vehículos y caras largas, pero la realidad fue otra: el tiempo de traslado en ese trayecto fue similar al que demoraban antes de la restricción.

La clave que evitó una mayor congestión vehicular tiene que ver con cuatro aspectos: trabajo con la comunidad, estudios previos, reformas viales en Guápulo y zonas aledañas, y colaboración de los usuarios.

Para Mauricio Rodas, alcalde de Quito, la eficacia se centró en los diálogos que el Municipio mantuvo por más de año y medio con los moradores.

El conocer al detalle los problemas que enfrentaban los vecinos y el riesgo que corrían los bienes patrimoniales que guarda Guápulo, motivó a las autoridades a analizar la propuesta que el Comité del barrio venía planteando desde hace más de siete años.

El paso de casi 8 000 autos al día por las estrechas calles estaba deteriorando, con su esmog y vibración, las más de 60 edificaciones de riqueza patrimonial que junto con el Centro Histórico, llevaron a Quito a ser considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Los estudios que se realizaron en la zona permitieron determinar, por ejemplo, que la mayoría de autos que circulaban por Guápulo (4 822 cada día), lo hacían de bajada, desde la González hacia la Simón Bolívar, y que el 95% de ellos lo hacían para conectarse desde el valle con el hipercentro, no para quedarse en Guápulo.
Además, se conoció que hay buses, de las tres cooperativas que sirven en el sector, que no cumplen la norma de tamaño y capacidad establecidos, por lo que se planteó la posibilidad de poner un nuevo circuito acorde a la realidad de la vía y a la necesidad de la gente.

Darío Tapia, secretario de Movilidad del Distrito, indicó que el nuevo corredor Quinche - Quito, toma en cuenta ese circuito de operaciones.

Ya con las necesidades del barrio sobre la mesa y el panorama técnico desmenuzado, el siguiente paso fue realizar reformas viales para compensar el incremento vehicular que la av. De los Conquistadores y otras vías secundarias soportarían.

Se intervino en el punto más conflictivo: el parque Navarro. En el semáforo del sector coincidían tres flujos: desde Guápulo, desde La Floresta y desde la Lérida (por la Toledo).

Ese semáforo tenía tres fases semafóricas y debía dar tiempos a cada uno de los cruces. Pero la Lérida se cambió a un solo sentido, en el tramo desde la Ladrón de Guevara hacia la calle Lugo, por lo que el tiempo asignado para ese cruce se sumó los otros dos.

Hasta hace poco, ese semáforo tenía un controlador antiguo, que funcionaba con un tiempo fijo de cambio. Pero se lo reemplazó por un regulador de tráfico que permite cambiar los tiempos dependiendo de las horas y de la carga vehicular para hacerlo más eficiente.

En la calle Caminos de Orellana y en la De los Conquistadores se realizaron trabajos para facilitar la circulación y los giros, lo que incluyó en algunos tramos la expansión de la superficie para la circulación. En la Ladrón de Guevara, se pasó de uno a dos carriles y se fortaleció el control para estacionamientos indebidos. Otra de las calles intervenidas fue la Francisco Compte que ahora tiene adoquinado y veredas renovadas.

Rodas explicó que todas las medidas ejecutadas en Guápulo forman parte de una visión integral planificada de la movilidad y se complementarán, por ejemplo, con los trabajos que se realizan en el intercambiador de La Granados y con la solución vial Guayasamín.

La inversión del Municipio en todas las reformas ejecutadas en la zona es de aproximadamente USD 1,5 millones
Para Alfredo Viteri, experto en Movilidad, las medidas fueron acertadas y seguramente muchos conductores tomaron otras rutas, lo que facilitó la circulación. Explica que no se puede descartar que aun hay puntos críticos como las ventas de las comidas, ya que los autos estacionados disminuyen la capacidad de las vías.
Advirtió que la situación real de la medida saldrá con el inicio de clases.

En contexto

Desde ayer se cerró el tránsito vehicular por la calle Germánico Salgado, que conectaba la calle Camino de Orellana con la av. De los Conquistadores. Los autos ya no pueden ir desde la González Suárez hacia la avenida Simón Bolívar por Guápulo.

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