11 de agosto de 2015 00:00

Gremios con posiciones divididas ante el paro

Turistas llegaron a Santa Elena para el avistamiento de ballenas. Las actividades turísticas no plegarán al paro. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

Turistas llegaron a Santa Elena para el avistamiento de ballenas. Las actividades turísticas no plegarán al paro. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

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Redacción Negocios (I)

Los sectores productivos tienen visiones distintas frente a las movilizaciones que se desarrollan esta semana en el país. La marcha que avanza hacia Quito y el paro nacional convocado para este 13 de agosto generan reacciones en las cámaras de la Producción, así como en entidades y asociaciones empresariales.

Un comunicado firmado por representantes del sector hotelero, operadoras de turismo, aerolíneas, entre otros sectores, habla de la preocupación por la afectación que pudieran tener las actividades turísticas “en el evento de que se produzcan inconvenientes durante las movilizaciones, marchas y paro anunciados para el 13 de agosto, así como el impacto al posicionamiento del destino a nivel internacional”.

Por ese motivo, los gremios firmantes decidieron seguir trabajando arduamente todos los días del año, sin interrupción, por el desarrollo turístico del Ecuador y por la satisfacción y beneficio de los turistas nacionales y extranjeros.

La actividad turística genera cerca de USD 6,5 millones al día, según los representantes del sector. Además emplea alrededor de 350 000 personas de manera directa e indirecta; de esa cifra el 65% son mujeres.

El comunicado está firmado por Holbach Muñetón, presidente de la Federación Nacional de Cámaras Provinciales de Turismo (Fenacaptur). Lo acompañan, José Ochoa, de la Federación Hotelera del Ecuador; Bruna Rea, de la Asociación Nacional de Operadoras de Turismo Receptivo; Miguel Reyes, de la Asociación de Líneas Aéreas; Galindo Parra de la Federación Plurinacional de Turismo Comunitario; y Jordi Plecker, de la Corporación la Mesa de Chefs.

Para el presidente de la Cámara de Comercio de Quito, Patricio Alarcón, los ciudadanos tienen el derecho constitucional a ejercer la protesta y se debe respetar ese derecho.

El dirigente gremial indicó que como gremio se ha recomendado a los asociados que permitan a sus empleados participar del paro si así lo desean. “Pero nosotros como Cámara no vamos a paralizar nuestro trabajo”.

Alarcón informó que el trabajo del sector comercial el día jueves no será regular porque habrá trabajadores se van a adherir al paro y muchos comerciantes saldrán a protestar.

En Guayaquil, los gremios empresariales no prevén participar en ninguna actividad en contra o en apoyo al paro nacional que promueven la Conaie y organizaciones sindicales de oposición al Régimen. Aun así, Pablo Arosemena, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, manifestó que apoya “el legítimo derecho a protestar” y reivindicó “la libertad de las personas que deseen pronunciarse de manera pacífica”.

El presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, Francisco Alarcón, se pronunció en similares términos. A criterio del dirigente, será cada empresa la que tome, en consenso con sus empleados, una postura con respecto a la paralización nacional de actividades.

En Azuay, los industriales, pequeños empresarios, comerciantes, constructores tienen una sola posición frente a la paralización. No se sumarán a la medida de hecho, pero reconocen como legítimo cualquier forma de manifestación de todos los sectores.

Para el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Cuenca, Jaime Moreno se trata de “un derecho constitucional, pero no nos vamos a adherir”.

Moreno señaló que los empresarios mantienen las peticiones realizadas al Gobierno a través del Comité Empresarial. “Tienen el derecho a manifestarse siempre que se mantenga el orden público”.

El director ejecutivo de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo de Cuenca, Andrés Robalino, dijo que las actuales condiciones económicas del país debido a la baja del precio del petróleo, principalmente, no son las propicias para que exista un freno a las actividades productivas, “pero respetamos la libertad de expresarse de todos los sectores”.

Para Robalino, una paralización en la actualidad afectaría aún más a una economía que durante este año solo crecerá un 1,9% y que si se compara con el incremento de la población, prácticamente no crecerá en términos reales.

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