14 de septiembre de 2015 00:00

Los seis principales protagonistas de las elecciones en Grecia

El exprimer ministro griego y presidente del partido izquierdista Syriza, Alexis Tsipras (c) , saluda a partidarios durante un mitin preelectoral en Keratsini, cerca de Atenas, Grecia. Foto: AFP

El exprimer ministro griego y presidente del partido izquierdista Syriza, Alexis Tsipras (c) , saluda a partidarios durante un mitin preelectoral en Keratsini, cerca de Atenas, Grecia. Foto: AFP

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Agencia AFP

Dos protagonistas, tres personajes llamados a hacer de árbitros y una estrella de televisión, se disputarán el 20 de septiembre los votos de unos electores griegos desmotivados, en la tercera cita con las urnas de este año y las sextas desde que comenzara la crisis económica en 2010.

- Alexis Tsipras: benjamín de la vida política a sus 41 años, el carismático líder de la izquierda radical que alcanzó el poder el enero con su discurso contra la austeridad, quiere encarnar una Grecia nueva, segura de sí misma y liberada de arcaísmos clientelistas.

Pero este militante de toda la vida, exmilitante de las juventudes comunistas, tuvo que resignarse para mantener al país dentro del euro y pasar por el aro de los acreedores, la UE y el FMI, decepcionando a las víctimas de la crisis y provocando una escisión en su partido, Syriza.

Dimitió en agosto para forzar las elecciones, con las que espera renovar su legitimidad y obtener una mayoría parlamentaria, comprometiéndose a mantenerse a la izquierda y fijar límites a los acreedores, para encaminar al país hacia un crecimiento más equitativo.

- Evangelos Meimarakis: con 61 años, de los que ha pasado 41 en el aparato del gran partido conservador Nueva Democracia, este hombre bigotudo, astuto y cálido es la sorpresa de la campaña.

Tras suceder al dimisionario Antonis Samaras, Meimarakis ha enderezado el partido hacia el centro, pisándole los talones a Tsipras en las encuestas de popularidad. Sin una mayoría absoluta a la vista, defiende una gran coalición Syriza incluso si queda primero.

Preconizando la estabilización de la economía, la vuelta a las inversiones y la "mejora" del plan de recuperación, sigue ofreciendo un programa difuso, cuidándose, afirma, de realizar promesas inalcanzables.

- Panayotis Lafazanis: antiguo "camarada" de Tsipras, el exjefe del ala de la izquierda euroescéptica de Syriza, que abandonó para fundar Unidad Popular, hace campaña del rechazo del último acuerdo con los acreedores, que considera mortífero.

En un anuncio de campaña, este sexagenario barbudo toma un taxi hacia la Casa de la Moneda, en un guiño para desdramatizar la vuelta al dracma, que defiende como salida de la crisis.

Sus resultados se anuncian limitados, en torno al 3% según los sondeos, pero le robará votos a Syriza.

- Stavors Theodorakis: expresentador estrella de una emisión de la televisión, este cincuentón mediático, fundador en 2014 de To Potami, aspira a hacerse con la llave de gobierno, tendiendo más, aunque no exclusivamente, hacia la derecha.

Resueltamente proeuropeo y recibido en Bruselas, abierto a la sociedad civil, endureció el tono hacia Syriza cuando la formación parecía poner en cuestión la permanencia del país en la UE, y acusó a Tsipras de arriesgado e inexperimentado. En plena crisis de los refugiados, defiende una línea dura en políticas migratorias.

- Fofi Gennimata: con 50 años, es la única candidata. Se puso a la cabeza en junio de un partido socialista (PASOK) en declive, tras haber detentado varias carteras ministeriales. Reivindicando la herencia social de su padre, figura del socialismo a la griega de los años 1980, se ha asegurado el apoyo de los disidentes proeuropeos de Syriza y ha sabido defender su territorio. Tsipras la ve como un posible recurso en el caso de formar un gobierno de coalición de izquierdas.

- Vassilis Leventis: personaje de culto en los años 1990 por sus intermenables monólogos en defensa del sentido común por las televisiones privadas de tercera división, este sexagenario podría atraer el voto de suficientes elctores tentados de castigar tanto a la derecha como a la izquierda y entrar, por fin, en el parlamento.

Una revancha para el eterno perdedor de más de una decena de elecciones disputadas al frente de su partido, la Unión de los Centristas. 

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