29 de agosto de 2014 00:05

Golpe a la economía local

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Richard Cortez | Editor de Quito (O)
Quito

Las secuelas del cierre de la Pana Norte van más allá de los tiempos de conectividad entre Quito y Guayllabamba y la Sierra Norte. Esta situación tiene historia propia con protagonistas como trabajadores, comerciantes, empleados y, desde el lunes, estudiantes.


El turismo y todas sus actividades relacionadas fueron los primeros golpeados. Visitas hacia Cayambe y Otavalo, con turistas extranjeros, se suspendieron o modificaron.

La inseguridad que generaba la inestabilidad de los taludes fue la causa. Desde el sismo del 12 de agosto (de 5,1 grados en la escala de Richter) y de sus réplicas, la economía de la parroquia de Guayllabamba (15 000 habitantes, aproximadamente) está afectada.

A eso se suma la producción que se genera en fincas y áreas agrícolas presentes en los cantones Cayambe y Pedro Moncayo. Flores, frutas y verduras son parte de la lista.


Las reacciones que tuvieron los habitantes de Guayllabamba con el equipo del Ministerio de Transporte, el pasado sábado, fue una expresión de esta situación, que se convirtió en angustia y en los gritos pidiendo que se revea la decisión de cerrar el tramo de la Pana, por seis meses. 


Para quienes hemos ido hasta Guayllabamba algún fin de semana, es “anormal” ver, ahora, que hay negocios vacíos, con poca gente o con las puertas cerradas. Aún no hay cifras de la afectación en la producción agrícola. 


Dentro de este panorama, la buena noticia la dio la ministra de Transporte, Paola Carvajal, cuando informó que el cierre total del tramo entre el intercambiador de la Ruta Collas y Guayllabamba duraría solo dos meses y que de ahí se abrirá un carril.


Sin embargo, no se puede dejar de pensar que en todas las instancias de gobierno estatal, provincial y cantonal (Metropolitano en el caso de Quito), marcó la imprevisión, al no tener transitables, en toda la extensión de la palabra, a una o dos vías alternas; más todavía cuando se sabe desde hace años que la zona afectada es frágil, endeble en cuestión de estabilidad de taludes.

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