28 de abril del 2016 00:00

El Gobierno anuncia medidas de flexibilización en zonas afectadas

En la picantería Buena Sazón atiende Cristian Espinosa, en la avenida Universitaria, en Portoviejo. En este local vende encebollados y cebiches. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

En la picantería Buena Sazón atiende Cristian Espinosa, en la avenida Universitaria, en Portoviejo. En este local vende encebollados y cebiches. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Geovanny Tipanluisa
y Alexander García (I)

El teletrabajo, la suspensión de la relación laboral hasta por tres meses, la reducción de hasta el 25% del horario de trabajo. Esas son algunas de las alternativas que ofrece el Gobierno a las empresas de Manabí y Esmeraldas, golpeadas por el terremoto.

El ministro de Trabajo, Leonardo Berrezueta, presentó las opciones ayer, en una sesión del frente económico en Jaramijó, en Manabí. En la reu­nión con autoridades seccionales y empresarios, el Ministerio Coordinador de Producción, Empleo y Competitividad afina un paquete de medidas económicas y productivas que permitan recuperar la actividad comercial, empresarial y de trabajo en las zonas de desastre. Se había previsto que las medidas se apliquen inmediatamente con la emisión de un acuerdo ministerial.

Entre las alternativas está la suspensión temporal de la relación patronal por hasta tres meses, avalada por un inspector del trabajo, y con la garantía de que luego de superada la situación crítica, los empleados puedan volver a sus puestos. Esta opción debe ser producto de un acuerdo entre las ­partes. “El objetivo de las medidas es preservar el empleo”, subrayó el Ministro.

Las empresas afectadas también podrán aplicar el artículo 60 del Código de Trabajo, que norma el pago del salario o la remuneración del trabajador durante un tiempo de para o inactividad. Luego, el empleado debe retribuir o recuperar lo devengado en jornadas laborales extendidas por hasta tres horas diarias.

El ministro Coordinador de Producción, Empleo y Competitividad, Vinicio Alvarado, informó que el Presidente de la República emitió ayer el Decreto para la constitución del Comité de Reconstrucción y Reactivación Productiva de las zonas afectadas.

La banca pública abrió líneas de crédito por cerca de USD 250 millones, para la reactivación productiva con períodos de gracia, plazos y tasas de interés preferencial.

Lenta reactivación

Entre tanto, en Portoviejo el comercio se normaliza paulatinamente. Pocos negocios abrieron al público.

Un tanto alejado de los tractores que trabajan en un puente a la entrada de la ciudad está Diofre Posligua. Sentado en medio de sandías, naranjas, limones solo dice que nadie le ha comprado nada, que por miedo a los temblores cerró tres días su negocio, pero que ahora volvió a trabajar.

En otro sector, por la Universidad de Manabí, Cristian Espinosa administra la picantería Buena Sazón. Reabrió el lunes y calcula que en una semana que no atendió perdió unos USD 3 000. “La gente buscaba encebollados y cebiche, pero teníamos miedo de los saqueos o de que nos robaran”.

Junto a su negocio hay tres locales más: una heladería, una copiadora y otro restaurante. Ninguno está abierto. Nadie sabe dónde están los dueños.

En el mercado de Transferencia 2, de Portoviejo, los comerciantes retomaron sus actividades, especialmente en la venta de frutas y legumbres. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

En el mercado de Transferencia 2, de Portoviejo, los comerciantes retomaron sus actividades, especialmente en la venta de frutas y legumbres. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Mariela Arauz decidió atender su distribuidora de acabados para la construcción. “Abrimos el negocio porque queremos seguir de pie”. Perdió USD 10 000 en las planchas de granito que se destruyeron por el movimiento telúrico. Y en una semana que no atendió dejó de recibir unos USD 15 000. Aún debe pagar los USD 900 por el arriendo del local.

La presidenta de la Cámara de Comercio de Portoviejo, Alba Gonzales, dijo que de los 280 000 portovejenses, el 50% tiene algún negocio.

Uno de ellos es Rodrigo Mendoza, quien tiene una ferretería y ahora abrió su local después de limpiar las paredes destruidas por el sismo. “Fácil sería quedarnos ahí, solo pidiendo ayuda”.

La Cámara de Comercio calcula que ya se ha habilitado el 40% de los negocios en Portoviejo. Pero en el centro todo está paralizado, pues fue el sector más afectado por el sismo.

En esa zona estaba el local Bebitos, de Abarina Segarra. Vendía mercadería para los recién nacidos. Lo montó con un crédito de USD 15 000, pero se quedó sin nada. En lo que fue la tienda está recostado su padre, que sufre diabetes y le amputaron la pierna. Al lado está su madre, con presión alta.

Al frente hay dos tallares. Uno es de José Alvarado y el otro de Carlos Mora. Desde el terremoto no tienen trabajo y sus empleados tampoco han cobrado. Alvarado dice que ganaba hasta USD 40 diarios, pero hasta el mediodía de ayer solo tenía USD 11, que se reparte con sus dos hijos.

Mora, en cambio, prefiere no hablar. “¿Qué quiere que le diga? No hay palabras para decir lo que estamos viviendo”.

En las vías comienzan a aparecer las ventas ambulantes. El mercado de Transferencia 2 también se destruyó. Sus comerciantes venden en la calles.

En el mercado Mayorista no hubo daños, aunque ayer estuvo casi vacío. Francisco Zambrano vende papas, zanahorias y más legumbres que llegan de Ambato. “Solo vendimos la mitad de lo que nos entregan”.

Afuera del mercado está la Cooperativa de Taxis Fausto Molina. Son 77 socios, pero solo están trabajando 10.

Gonzalo Mera trabaja en esa cooperativa 30 años. “En todo el día solo he hecho 14 dólares”. En días normales ganaba hasta USD 40 diarios.

El comercio es la segunda actividad en importancia de Manabí, que aporta con el 6% del Producto Interno Bruto (PIB. Primero es la construcción y el sector inmobiliario.

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