27 de December de 2009 00:00

Gloria Revelo tiene 100 pesebres de todos los tamaños

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Redacción Siete Días

Hace 13  años Gloria Revelo viajó a Asís, ciudad y sede episcopal de Italia, se enamoró de un pesebre miniatura y lo compró. Su fe y su devoción por el Niño de Belén la llevaron a conseguir todo tipo de nacimientos.

Cuando   habla de sus pesebres parece que hablara de sus hijos, se  llena de orgullo; y cuando los mira, lo hace con ojos de profundo amor. “Los amo porque manifiestan ternura, por su belleza y por la habilidad de quien los hace. Son mi ilusión. Los quiero como cosa mía, son parte de mí”.

Esta tulcaneña es coleccionista de pesebres. Tiene 100 y sabe exactamente de dónde es cada uno y en qué orden los adquirió, pues los tiene numerados.

Lugar a donde viaja trata de comprar uno. Esos son sus ‘souvenirs’ de cada viaje. Además, sus hijos, amigos y sobrinos le traen uno de donde sea que hayan ido.

En la colección también tiene uno tejido por ella: hecho en  croché con cabello en las cabezas.    Además, su hija también aportó a la colección: pintó uno de cerámica para  dárselo a su mamá.

En un principio, la  idea  de Revelo era coleccionar solo  miniaturas pero encontró que eso era un problema. Optó, entonces, por comprar “lo que se me asomaba”.

En la sala, en el comedor y a la entrada de su casa se encuentran cientos de José, María y el Niño Jesús. Los hay de todo tipo, de todos los tamaños y de muchas partes del mundo.

Tiene 30 ó 40 de distintas provincias del Ecuador. Además, tiene de Brasil, Bolivia, Colombia, Italia, España, Alemania, Cuba y de Estados Unidos. El material con el que están hechos es aún más variado; cristal de murano, cabuya, mármol, cartón, plástico, cerámica, tagua, paja toquilla, nuez, incluso uno de sal.

Siente un apego especial por aquellos nacimientos hechos en países latinoamericanos.

Dice que los europeos son hechos de molde y no tienen la misma gracia ni significan el mismo esfuerzo que los realizados, por ejemplo, en cáscara de naranja o en ishpingo.

Admira la creatividad y el ingenio de la gente y se siente orgullosa de ser de un país de América Latina. “Me encanta la artesanía latinoamericana. Nuestros artesanos son maravillosos, son    creativos, son hábiles”.

Su idea es seguir comprando mientras pueda y tener una enorme variedad. Cuenta que hasta ahora no ha repetido ninguno y piensa seguir así.

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