8 de January de 2010 00:00

El generador es un alivio costoso

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Redacción Negocios
negocios@elcomercio.com

Los generadores de electricidad se convirtieron en la salvación de los edificios de oficinas para enfrentar la falta diaria de fluido.
 
Sin embargo, no todas las máquinas tienen un desempeño óptimo,  debido a  los años de uso. Pero también  por daños que ocasionan  las variaciones de voltaje producidas al llegar la energía luego de un racionamiento.

El edificio Copladi, ubicado en la av. Amazonas y Azuay, en el norte de Quito, cuenta con un generador de 1985. “Como es antiguo no da abasto para todo el sitio. Intentamos no forzarlo demasiado para evitar que se dañe”, dijo Mauricio Chávez, recepcionista.
 
Hasta el momento, el generador no ha presentado ningún  fallo y para evitar que esto se produzca se   hace un mantenimiento más frecuente a  la máquina .
 
Una situación similar se vive en el edificio Comandato,  en la Iñaquito y  Naciones Unidas. Según Guillermo Cárdenas, administrador del sitio, el  generador tiene  más de 30 años. “Cuando se iniciaron los cortes de energía se dañó una parte de la máquina. Creo que fue por el esfuerzo que hizo al operar,  ya que no se  había usado hace varios años. Como necesitábamos utilizarla  con urgencia,  se le dio mantenimiento y se solucionó el problema”.
 
La planta no funciona al 100%. Alcanza para cubrir la demanda de  60 oficinas  en   cinco pisos    de  la edificación. Durante las horas de corte, de 09:00 a 11:00, no es posible usar los ascensores.

Para evitar que se produzca un daño en el momento de pasar del suministro de la Empresa Eléctrica Quito (EEQ) al del generador, dos personas se encargan de la conexión. Lo mismo hacen para acceder nuevamente a la energía generada por la distribuidora cuando termina el corte.
 
Cárdenas aseguró que cada 15 días se utilizan cerca de 100 galones de diésel. Cada galón cuesta USD 0,90, lo que implica que se gastan USD 90 cada dos semanas.

Donde sí hay un consumo mayor de combustible es en el edifico de oficinas del Centro Comercial Naciones Unidas.

Allí se usan 30 galones diarios de diésel. “Tenemos cortes de dos horas diarias 20 días al mes. Desde que empezó la crisis hemos gastado aproximadamente
USD 540 mensuales”, explicó Rodrigo de la Cruz, administrador de la edificación.

En este edificio se  cuenta con un generador prestado por la EEQ de 320 kilovatios de potencia, que   obtuvieron luego de que el que existía, de 640 kilovatios, se quemara por una variación en el  voltaje de energía.

El generador  da abasto a 160   locales y oficinas y permite el funcionamiento de los ascensores.

Sin embargo,  desde que se  usa este generador, el gasto  en energía   ha subido. “En un local donde se ofrece el servicio de lavado de ropa la cuenta se incrementó en USD 30”, dice la dependienta.

Aseguró que en la EEQ le dijeron que esto se produce por la forma en que se instaló la máquina y que mediante una solicitud y una análisis técnico del consumo se puede pedir la reposición de los dineros cobrados.

Hay edificios donde han corrido con suerte y nunca han tenido problemas, como en el Cofiec, ubicado en las avs. Patria y Amazonas. Allí cuentan con tres generadores para los 18 pisos.

Testimonios
José Bolívar Ortiz/  Ibarra
Los apagones afectan a  los alumnos

Los cortes de energía nos dañaron algunos artefactos eléctricos menores, especialmente cuando comenzaron los racionamientos a finales del año pasado.
Esta modalidad alteró la vida en nuestro entorno familiar. Tengo una niña pequeña y ella, como muchos menores, teme a la oscuridad y era difícil explicarle por qué nos quedamos a oscuras. Cuando los apagones ocurren en la noche y para no afectar la vista de mis hijos por la utilización de velas, preferimos acudir a casas de conocidos que están en otros barrios donde disponen del fluido eléctrico.

Amada Toapanta/  Cuenca
‘No puedo vender mis productos’

Mi cafetería está en las calles Benigno Malo y Presidente Córdova, centro. No sé por qué, pero los cortes en esta zona siempre son en las horas pico. Es decir, cuando llegan los clientes, 11:00 a 13:00, la luz se va y nos quedamos sin trabajo. Las ventas se reducen considerablemente cuando no hay energía. Las personas llegan y no se las puede atender porque nuestras máquinas no funcionan. Como en mi negocio no tenemos un generador, la situación se complica, nos toca esperar a que regrese la energía para poder reiniciar nuestras actividades. 

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