Obras que cambiaron la cotidianidad

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Redacción Quito

Son 182 obras viales, que van desde repavimentación hasta construcción de intercambiadores, que se realizaron en el Distrito Metropolitano durante el 2013.

Entre ellos, cuatro de los ejes de la ciudad fueron intervenidos: la Mariscal Sucre (que conecta el norte con el sur por el occidente), la General Rumiñahui (que une Quito con Los Chillos), la Ruta Viva (que conecta la Interoceánica con la Simón Bolívar) y la av. Maldonado (que cruza el centro y sur).

Las obras, cuya inversión supera los USD 61 millones, modificaron no solo en tránsito vehicular en esos sectores sino la vida de las ­personas que habitan en los alrededores y áreas de incidencia. Son trabajos que dividen opiniones. Hay quienes agradecen la mejora en la movilidad, otros reclaman por las expropiaciones y las afectaciones hechas a los entornos.

En el norte
En la avenida Mariscal Sucre, por donde transitan en promedio 100 000 vehículos al día, el año pasado se construyeron dos intercambiadores. Uno en la Fernández Salvador y otro en el Condado.

El primero fue entregado el 19 de julio, su construcción tomó un año y medio. Mientras se trabajó en el sitio, el caos vehicular se adueñó de la vía. Un vehículo se tardaba hasta 40 minutos en cruzar 1 000 metros. Hoy, en horas pico, se demora máximo cinco.

Las personas que habitan en Quito Norte, San Carlos, San Fernando, Mena del Hierro y otros mejoraron su movilidad. María Augusta Clavijo, quien vive en San Carlos hace 12 años, asegura que incluso puede dormir más. Hoy, salir de su casa y llegar al trabajo, en El Bosque, le toma 10 minutos, antes se tardaba dos veces más.

Quienes viven por el intercambiador del Condado, (por donde circulan unos 80 000 vehículos) comparten la mejora en los tiempos de movilización. Antes tardaban hasta 30 minutos desde Carcelén hasta la Legarda. Hoy ese trayecto toma menos de 10. Lucrecia Viteri, vecina de Los Cipreses, cuenta que pese a que para ingresar a su urbanización debe recorrer 800 metros más, la obra mejoró su calidad de vida. "Para cruzar al Condado Shopping hay más semáforos, pasos cebra y los cruces en la av. De La Prensa y la Córdova Galarza son más seguros".

Sectores como Pomasqui, San Antonio, La Roldós, Pisullí, Rancho Bajo, Consejo Provincial, San José Obrero, entre otros, también se beneficiaron. No obstante, todavía hay vías congestionadas como La av. Diego Vásquez y la Machala.

Los Chillos
La habilitación del viaducto que conecta la autopista Rumiñahui con la av. Ilaló, a la altura del puente 9, redujo el tiempo de viaje de quienes residen en localidades como La Merced, El Tingo o Alangasí. Mauricio Cabezas vive cerca del balneario de Ushimana. "Ahora no tengo que entrar a El Triángulo para tomar la av. Ilaló", dice.

Con el viaducto, Cabezas tarda entre 8 y 10 minutos en llegar a su destino. Antes, para avanzar a El Triángulo tardaba 15 minutos, especialmente en horas pico. La obra se abrió el 9 de octubre.

Iván Izquierdo tiene un negocio en la av. Ilaló y reside en La Armenia. Aunque coincide en la reducción del tiempo, aclaró que todavía hay sitios en los que se forma congestión, como el peaje y la bajada a Monjas. Este viaducto también es utilizado por quienes se dirigen hasta el centro comercial San Luis.

En la av. General Rumiñahui, la principal vía que conecta a Quito con Los Chillos, se repavimentaron 2,7 kilómetros. Adicionalmente, se retiró el parterre central desde el puente del Colegio Farina hasta El Triángulo. Con ello se habilitó un carril más para la circulación. Sin embargo, con esta medida se complicó el cruce de los peatones, especialmente de quienes residen en esa parte de San Rafael.

La Ruta Viva
Desde hace 15 años Reinaldo Cóndor vive en el barrio de San Patricio, en Cumbayá. Su casa está el parte alta de una cuesta en la recién abierta fase 1 de la Ruta Viva. Por su mente nunca pasó la idea de que una vía estaría tan cerca de su vivienda. Cuando se enteró de la construcción de la calle se asustó y hasta tuvo una reacción negativa. Desde hace un mes, cuando se habilitó este primer tramo, fue experimentando los cambios y, a su vez, sintió el beneficio. Antes, para llegar a su domicilio desde Tumbaco demoraba 25 minutos. Esto, porque debía salir hasta Santa Rosa y de allí pasar a San Juan para llegar a Cumbayá. Ahora va por la Ruta Viva y en 15 minutos llega a la parroquia. Espera que finalice la segunda fase del proyecto para ver el beneficio global.

Nataly Sánchez, moradora del barrio Santa Rosa, dice que el beneficio en su sector es mínimo, ya que la mayoría de los habitantes no posee carro propio y para movilizarse usan la buseta de siempre. El viaje hasta el centro de Tumbaco dura hasta 40 minutos. Sánchez contó que la ventaja para los moradores del sector sería si por la Ruta Viva circularan buses de pasajeros.

Felipe Burgos, quien reside en Cumbayá y trabaja en Quito, comentó que la apertura de este trayecto es oportuna para él, debido a que en 20 minutos está en la av. ­Simón Bolívar y en su oficina, ubicada en las avenidas Eloy Alfaro y Gaspar de Villarroel, en 10 más.

En Pifo, Joselito Lara está contento con la ampliación de la E35 a seis carriles. Dice que le ayuda mucho cuando debe dirigirse hacia Tababela o Puembo, pero que no lo hace si tiene que ir a Tumbaco o Cumbayá, pues el puente del río Chiche detiene la circulación.

La avenida Maldonado
Una de las vías que sirve de acceso a la ciudad, en el sur, también fue intervenida el año pasado. Los trabajos se realizaron en dos tramos de la avenida Maldonado. Entre la calle Francisco Gómez y Morán Valverde. El otro, entre la entrada a San José de Guamaní y el límite con el cantón Mejía. Son 7,8 kilómetros repavimentados.

En la Villa Flora, en la calle Francisco Gómez, un cambio en el color del pavimento señala dónde empezaron los trabajos. Se reemplazó el asfalto en cuatro carriles, dos en cada sentido.

Para Rodrigo Costales, morador de San Bartolo, con esta intervención mejoró el desplazamiento hacia otros sectores. Esta avenida conecta el extremo sur de la urbe con la plaza de Santo Domingo, Según este usuario, ahora cuando se circula por esta vía ya no se siente maltratado. "Los vehículos fluyen con facilidad, no hay baches".

Esta realidad se mantiene hasta cruzar la avenida Morán Valverde, en Guajaló. Desde allí hasta la altura del barrio San José de Guamaní la capa asfáltica no fue reemplazada. Hay grietas, sin embargo desde este último punto hasta el límite con Mejía los trabajos fueron retomados. La circulación ahí vuelve a fluir. En promedio, por esta avenida circulan a diario alrededor de 40 000 vehículos.

  • "Soportar las obras fue un martirio, pero las mejoras son innegables, es una maravilla".
    Lucrecia Viteri
    Moradora del Condado
  • "Con regularidad utilizo este desvío. Esto me ahorra tiempo y me evito la congestión".
    Roberto Poveda
    Morador
  • "Antes, llegar a mi casa me tomaba 25 minutos, ahora con la Ruta Viva me demoro 15".
    Reinaldo Cóndor
    Morador San Patricio
  • "La repavimentación de la vía aumentó el movimiento vehicular y el comercio, es un buen acceso".
    Jaqueline Fonseca
    Vecina de Guamaní
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