5 de febrero de 2016 00:00

La gasolina de menor octanaje se podrá entregar hasta el 2017

Técnicos de la ARCH realizan un control del volumen de combustibles entregado por las gasolineras. Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO

Técnicos de la ARCH realizan un control del volumen de combustibles entregado por las gasolineras. Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO

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Alberto Araujo

A la estatal Petroecuador llegó un comunicado de la Secretaría de Calidad del Ministerio de Industrias, el cual señala que la provisión de gasolinas con un menor octanaje a la población se mantendrá por un tiempo más. La explicación pasa por los altos costos de importar combustibles de mayor calidad.

Esta prórroga corre a partir del pasado 1 de diciembre del 2015 y tiene un plazo de 18 meses. Es decir, la empresa pública podrá seguir comercializando, hasta mediados del 2017, gasolina extra con un mínimo de 85 octanos y gasolina súper con no menos de 90 octanos, informó Petroecuador por correo electrónico.

La petrolera estatal es la única empresa en el país que produce e importa combustibles subsidiados y los distribuye al resto de comercializadores como Primax y Petróleos y Servicios, para que a su vez los vendan al consumidor final.

En abril del 2012, el entonces Ministerio de Recursos No Renovables y la Cartera del Ambiente anunciaron el aumento en la calidad de la gasolina extra de 81 a 87 octanos, mientras que la súper pasaba de 90 a 92 octanos.

Esto implicó un subsidio adicional de USD 162 millones anuales al Estado, que se sumó al subsidio ya otorgado a los combustibles, pues el mejoramiento de la calidad no se tradujo en mayores precios al consumidor final.

El octanaje es la capacidad antidetonante del combustible cuando se comprime dentro del cilindro del motor.
Cuando un motor consume gasolina de menor octanaje a la recomendada por el fabricante se pueden registrar detonaciones no deseadas conocidas como ‘cascabeleos’, que reducen la potencia del vehículo.

En términos generales,mientras mayor es el octanaje, el desempeño del motor mejora. Cuando la calidad de la gasolina es menor a la recomendada, el mantenimiento del vehículo debe hacerse con más frecuencia y eso se traduce en mayores costos.
Pese al incremento del octanaje aprobado en el 2012, la Subsecretaría de Calidad del Ministerio de Industrias aprobó en junio del 2014 una revisión de la normativa INEN sobre combustibles. Ahí aceptó que haya una variación de hasta dos octanos de la gasolina hasta diciembre del 2015.

El pedido lo hizo Petroecuador porque la Refinería de Esmeraldas comenzaba un proceso de rehabilitación y dejaría de producir combustibles regularmente, aumentando así la importación de derivados.

La mayor planta refinadora del país culminó en diciembre pasado la rehabilitación con una inversión de USD
1 200 millones. Pero mediante resolución No. 15 386, la Subsecretaría de Calidad del Mipro concedió a Petroecuador “una nueva prórroga para que pueda comercializar la gasolina extra y súper con hasta menos dos unidades de octano” por 18 meses adicionales, desde el 1 de diciembre del 2015, indicó la estatal a este Diario.

La justificación ya no es la refinería sino “los altos costos de producción que requeriría la importación de un volumen adicional de nafta de alto octano para las mezclas”.

Lo anterior significa que Petroecuador puede vender y entregar a las empresas comercializadoras de gasolina con un mínimo de 85 octanos para el caso de la extra y 90 octanos para la súper.

No obstante, la estatal informó que actualmente está entregando en promedio una gasolina extra de 86 octanos y súper de 91,6 octanos.

Segúnregistros de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados de Petróleo, entre el 19 y 22 de enero del presente año llegó gasolina súper de hasta 92,2 octanos y extra con un mínimo de 85,2 octanos a determinadas estaciones de Quito.

El presidente de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados de Petróleo, Francisco Silva, dijo que el incremento de octanaje en las gasolinas que hubo en el 2012 hubiese sido una decisión acertada si venía acompañada de un alza de precios.

Al no aumentar esos valores, el Estado no aseguró en el tiempo los recursos para sostener la mejora de las gasolinas, lo cual se evidencia en la actualidad, señaló Silva.

Advirtió que los vehículos nuevos, sobre todo los ensamblados en el país ya están calibrados para 87 octanos, por lo que volver a una gasolina de 85 octanos puede generar problemas en el rendimiento en los motores. Por eso cree que se debe retomar el incremento de la gasolina extra a 87 octanos pero a un mayor precio.

En varias ocasiones el presidente Correa ha reconocido que no fue una medida acertada haber aumentado la calidad de las gasolinas en el 2012 sin cobrar más por ello.

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