4 de July de 2009 00:00

Galápagos sigue en terapia

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Redacción Sociedad
 
 Insectos como la mosca de la fruta o animales como la   rata y otras especies invasoras todavía  se filtran con facilidad. Y el arribo de los  turistas  crece sin freno. Esas dos debilidades hicieron que la Unesco prefiera conservar a Galápagos en la Lista de Patrimonios en Peligro.

Incluso    la ministra de Ambiente, Marcela Aguiñaga, reconoció que se deben fortalecer   esos aspectos. Lo dijo antes de  asistir a   la reunión anual  del Comité Patrimonio Mundial  de la Unesco, en Sevilla, España, para informar sobre los avances en el cuidado de la biodiversidad  y para  escuchar la decisión.

Fue  la antesala   de  los 50 años   de la declaratoria como  Parque Nacional, que  cumple hoy.

Enrique Ramos, un  comunicador galapagueño, y otros expertos consideran que es   conveniente que las islas sigan  más tiempo en esa categoría,  con tal  de que sirva para mejorar la conservación natural.

“También  debe considerarse al ser humano. Necesita más énfasis. No es posible que en un patrimonio de la humanidad,  la población  no tenga agua potable (solo entubada y es escasa). No podemos seguir promocionando a las islas si de por medio hay   problemas”, sentenció  Ramos.

Aparte de las   23 000 personas que  pueblan  en Santa Cruz, San Cristóbal, Isabela y Floreana, el turismo masivo presiona  cada vez más por servicios como energía eléctrica, alimentos, agua... y el archipiélago no está en condiciones de abastecer.

Aunque en   Puerto Ayora hay un buen proceso de reciclaje de la basura, en otras como Puerto Villamil aún es un serio problema. Allí se arroja en un botadero en plena área protegida. Igual los más de 300 taxis se han convertido en una verdadera ‘mancha blanca’ para Santa Cruz.
 
Claro que también hay avances. Fabián Zapata, gerente del Ingala, resalta por ejemplo los resultados del control migratorio, con  el cual se logró devolver al continente a 971 personas. 

Fernando Ortiz, de Conservación Internacional, considera que sí se han hecho buenas cosas. Por ejemplo, ahora se  trata de aplicar un plan de transporte óptimo de carga que busca  disminuir el riesgo de ingreso de   especies invasoras.

No obstante, Ortiz asegura que todavía queda  por atacar en los muelles de embarque en el continente, donde rara vez se hacen los  controles, ya que Agrocalidad no tiene un número suficiente de inspectores  ni una infraestructura adecuada.

Ramos insiste en   la necesidad de  mejorar la salud,  la calidad del agua  y la educación.  Hasta tanto,   las islas  seguirán al menos por dos años más  en terapia de recuperación.
 
Lea mañana en la edición impresa de EL COMERCIO un informe sobre los avances y pendientes en la conservación de Galápagos.

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