12 de diciembre de 2017 21:21

Gabriela Rivadeneira ve futuro en un nuevo partido político en el Ecuador

Gabriela Rivadeneira habló de la eventual constitución de una nueva organización política que ella considera debería ser el "Partido de la Revolución Ciudadana". Foto: EFE

Gabriela Rivadeneira habló de la eventual constitución de una nueva organización política que ella considera debería ser el "Partido de la Revolución Ciudadana". Foto: EFE

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Agencia EFE

La asambleísta y dirigente del ala correísta de Alianza País (AP), Gabriela Rivadeneira, cree que son irreconciliables las facciones antagónicas dentro del movimiento y no descarta una escisión que termine convirtiéndose en un nuevo partido de izquierdas bajo las siglas de la "Revolución Ciudadana".

En una entrevista con Efe en Quito, en la sede del movimiento AP al frente del cual Lenín Moreno ganó las elecciones presidenciales el pasado abril, Rivadeneira, de 34 años y de la ciudad de Otavalo (norte), defiende con vehemencia unos principios ideológicos de los que, asegura, el actual Ejecutivo se ha distanciado.

"Uno no puede llegar a ser Gobierno amparado por una organización política e ideológica y luego desmarcarse de la ideología", acusa esta legisladora.

Quien fuera presidenta de la Asamblea Nacional entre 2013 y 2017 y una de las figuras subalternas del expresidente Rafael Correa junto al excanciller Ricardo Patiño, con los que ha conformado recientemente una suerte de "triunvirato", Rivadeneira se ha convertido en la cara visible de la facción opositora a Moreno.

Sobre la evidente división política que llevó a su facción a finales de octubre a destituir al propio Moreno como líder de la organización, situación en manos del Tribunal Contencioso Electoral, señala que no hay reconciliación posible.

"Definitivamente no hay reconciliación, no hay falsas unidades. No se trata de una pugna entre dos amigos, aquí los temas de fondo han marcado las posturas políticas y aquí hay dos visiones", señaló.

La asambleísta, que hasta la fecha asegura que sigue siendo la secretaria ejecutiva del movimiento AP hasta que el Tribunal Contencioso Electoral resuelva el litigio entre las dos facciones, postula que una "es hacer que AP se convierta en un apéndice de la partidocracia, en una reconfiguración conservadora".

La otra vía que plantean sus correligionarios es "que siga siendo la primera fuerza político-electoral de la historia reciente del Ecuador, con una perspectiva y un trabajo de izquierda bajo las consignas de la revolución ciudadana".


Pero ante una decisión salomónica que termine por abrir en canal a la formación oficialista o decante la moneda de la cara del presidente, sentencia tajante: "Tampoco es que nos quite el sueño".
"AP cumplió estos diez años con marcar la ruta política e ideológica de dónde tenía que ir la Revolución Ciudadana", ideario bandera que promovió Correa y bajo el cual se enmarcan casi todos los avances sociales, de infraestructuras y desarrollo de la última década en el país.

Ante la encrucijada política en la que se encuentran los seguidores de Correa, quien visitó recientemente el país después de haber abandonado el poder hace poco más de medio año, Rivadeneira reconoce que están en una complicada tesitura. "Si es que AP sigue ese rumbo y ese fin, pues bienvenido, si rompe ya no tiene razón de ser", asegura.

Pero al mismo tiempo se muestra ilusionada con la eventual constitución de una nueva organización política que ella misma se inclina a que se conforme bajo la nomenclatura del "Partido de la Revolución Ciudadana", PRC con las siglas de su sempiterno dirigente Rafael Correa, incluidas.

Y abunda en que la reciente convención organizada por sus partidarios en Esmeraldas el pasado 3 de diciembre sirvió como plataforma de lanzamiento de esa idea, a pesar de que el encuentro fue desautorizado por los morenistas y celebrado sin representante alguno del Consejo Nacional Electoral.

"En nuestra séptima convención lo dijimos con absoluta claridad: Si el ala gubernamental llega a mantenerse por diferentes razones y quedarse con el partido, (para nosotros) el partido es más que un membrete, es la gente, la militancia".

Afirma que las bases han manifestado gran interés en la iniciativa y siguen apoyando al exmandatario y se abren oportunidades para introducir nuevos enfoques y correcciones gracias a "autocríticas de los últimos años".

Rivadeneira dice pensar en el largo plazo, conocedora de que el trabajo desde la calle y en la oposición puede servir de brújula del nuevo proyecto de izquierdas.

Interpelada sobre si Correa tiene cabida en él, concluye sin pestañear, "siempre, es el líder histórico de este proyecto".

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