11 de July de 2009 00:00

El G-8 promete fondos a los más pobres

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L’Aquila.   Reuters, DPA y AFP
 mail@elcomercio.com

Los líderes del G-8, que ayer culminaron  su cumbre en L’Aquila, centro de Italia,  se comprometieron a dar USD  20 000 millones  en ayuda agrícola para las naciones pobres, en especial de África.

Los dirigentes del club de países ricos  superaron así  las expectativas en un encuentro en el cual  hubo pocos avances en el tema del cambio climático.
 
El presidente estadounidense, Barack Obama, y el anfitrión del encuentro, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, plasmaron la creciente percepción de que las ocho naciones más industrializadas del mundo no reflejan los cambiantes patrones del poder económico mundial.

Encarar los desafíos globales “sin grandes potencias como China, la India y Brasil parece equivocado”, dijo Obama. Lanzado en 1975 con seis miembros, el G-8 ahora agrupa a EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Rusia y Canadá. Los italianos  convirtieron  la segunda jornada de la cita  en el G-14. En la tercera agregaron a  15 países.

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, también secundó la idea de ampliar el bloque. “ El G-8 no es ya suficientemente representativo para responder a la crisis financiera”, señaló y dijo  que quiere contar durante la presidencia gala del grupo de los países más ricos   con una ronda ampliada a 14 miembros.

Al grupo de los ocho se sumaría el   G-5 (China, la India, Brasil, México y Sudáfrica) más Egipto. “Estos países tienen que participar en la discusión desde el inicio”,  formuló Sarkozy.
 
No obstante, la única oposición explícita a una  reforma fue expresada por Japón, que rechaza  la inclusión institucional de China en los foros internacionales, ya que cree  que ese país no ofrece “garantías de democracia”.
 
Obama utilizó la cumbre para promover que los esfuerzos se centren en la inversión en el sector agrícola más que en ayuda alimentaria. Washington aportará USD 3 500 millones al programa de tres años. “No hay razón para que África no sea autosuficiente en lo concerniente a los alimentos”, enfatizó  el Mandatario  y recordó que sus familiares en Kenia viven “en pueblos donde “el hambre es real”.
 
Obama destacó que África tiene suficiente tierra arable, pero carece de semillas, irrigación y mecanismos para que los productores obtengan un precio justo por sus productos.
 
La promesa de ayuda para las naciones pobres del G-8 coincide con datos alarmantes que presentó la ONU. El organismo mundial alertó que el número de personas desnutridas ha aumentado en los últimos dos años y alcanzaría los 1 020 millones de personas al final del   2009, revirtiendo el descenso de las últimas décadas. Además, señaló que la recesión mundial provocaría que otros 103 millones de personas sufran de hambre.

Organismos de ayuda como el Programa Mundial de Alimentos dijeron que la señal de generosidad de último momento en la cumbre de L’Aquila fue recibida con gran alegría.

La organización benéfica ActionAid, de Gran Bretaña, advirtió que, con 1 020 millones de personas que sufren hambre, las decisiones del G-8 “pueden marcar una diferencia entre la vida y la muerte para millones de personas en el mundo en desarrollo”.

Pero  la Cumbre del G-8 terminó con escasos progresos para afrontar el cambio climático.  Los líderes acordaron  el objetivo de limitar el calentamiento global a 2º centígrados respecto a los niveles previos a la era industrial, pero sin conseguir consenso sobre los plazos y los medios para invertir la curva de emisiones de gases de efecto invernadero.

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