18 de septiembre de 2017 00:00

Tres frutas abundan; escasean el plátano y el limón

BolÍvar Velasco  / EL COMERCIO  Las naranjas saturan los mercados y se ofrecen entre 20 y 30 unidades por USD 1, según el tamaño.

Las naranjas saturan los mercados y se ofrecen entre 20 y 30 unidades por USD 1, según el tamaño. Foto: BolÍvar Velasco / EL COMERCIO

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Bolívar Velasco

Esta temporada es idónea para consumir naranjas, sandías y mandarinas, por la abundancia de estas frutas y su
bajo precio en los mercados.

En tanto, no es recomendable comprar plátano barraganete ni limones, debido a su baja producción en esta época que han encarecido sus costos.

El clima ha sido determinante en la producción de estos alimentos. Por ejemplo, el exceso de lluvias en el invierno favoreció a la mandarina, naranja y sandía, porque tuvieron el agua suficiente para su crecimiento. Las expectativas de los productores es que la cosecha de las tres frutas se triplicará este año, frente al 2016.

En la cosecha de naranja del 2016 los agricultores reportaron un promedio de 1 000 unidades por cada árbol, pero hasta el momento ya han recogido 2 000 unidades y restan 1 000 más por cada planta.

Ramón Zambrano, agricultor del sitio rural Cuete, en Manabí, cuenta que las naranjas de sus 300 árboles ya se empiezan a caer, porque no ha logrado recoger todas.

La fruta se pudre en el suelo, pero para que no se desperdicie, la regala a sus vecinos. El sector analiza medidas para no dejar perder la producción.

Geovanny Zambrano, representante de los productores de cítricos en Manabí, sostiene que buscan una reunión con las autoridades de la Agencia Ecuatoriana de Aseguramiento de Calidad del Agro.

La idea es que se les permita llevar el producto a Colombia, sobre todo el excedente que se tendría en octubre, cuando se tendrá una mayor recolección. A partir de ese mes empezará a decaer la cosecha de este año. “El mercado nacional está suficientemente cubierto, con lo que hasta el momento se ha recogido de las fincas”.

La mandarina y la sandía experimentan la misma abundancia. Los cultivadores de la mandarina, sobre todo de Manabí, no saben qué hacer con tanta fruta que se acumula en los centros de acopio.

La sandía se desarrolló bien en Manabí, donde está la mayor parte de las plantaciones. Una sandía grande se vende hasta en USD 3 en los mercados de Santo Domingo de los Tsáchilas. Los comerciantes dicen que está barata.

El barraganete no es un producto de esta temporada, debido a que en el verano casi no hay lluvias. Por eso, no tiene un buen desarrollo y tampoco alcanzó el tamaño y grosor ideales, dice el presidente de la Federación Nacional de Productores de Plátano, Luis Loor.

También hubo poca siembra. Por ejemplo, en El Carmen se sembraron 9 000 plantas en la temporada 2016-2017, frente a las 15 000 del 2015, dice Loor.

El déficit es cubierto con la entrada de barraganete desde las zonas de la Amazonía, como Shushufindi, Coca y Lago Agrio. Édison Vera, dueño de una comercializadora, asegura que semanalmente solicita 50 toneladas adicionales de esas localidades, para cubrir la demanda. Así alcanza a completar las 200 toneladas que necesita para sus clientes.

Robert Alcívar, otro vendedor, cuenta que sus clientes debieron ajustarse a la carencia. De los 90 000 kilos en cajas que enviaba semanalmente a Guayaquil, ahora despacha 40 000.

En el caso del limón, demasiada humedad originó enfermedades y hongos en las plantaciones, que se alistan para la época veraniega.

Los cambios climáticos dañaron la flor, que impidió la normal evolución de la fruta, según el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

La temporada alta de recolección va de diciembre a marzo. Por eso, el MAG aclara que el país es deficitario en la producción de limón sutil, porque el 60% de la oferta nacional es cubierta con la cosecha de finales de cada año y los tres meses posteriores del siguiente.

El resto del año se importa de Colombia. Hasta agosto se importaron 2 150 toneladas.

José Loor, cultivador en el sitio Unión Popular, en El Carmen, señala que la fruta cosechada hace seis meses brotó con manchas amarillentas y no pudo ser vendida.

En su finca recogieron 25 000 unidades dos veces a la semana. En años pasados, la producción era el doble. El MAG estima que la cosecha decaerá este año en las provincias de Santa Elena, Manabí y El Oro, donde se concentra el 79% de la producción nacional.

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