5 de January de 2010 00:00

Franz Serpa regresó al país para trasplantar un hígado

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 Hasta antes del  21 de diciembre de 2009, en  Ecuador los únicos órganos  que se trasplantaban  con frecuencia eran   riñón y córneas.  Cuando una persona  necesitaba pulmón o hígado,   la única opción era viajar a Colombia,  Argentina  o Estados Unidos donde  la operación puede costar USD 300 000.  

Cuando  el doctor Serpa   retornó de Brasil a Ecuador,  no halló  siquiera una base de datos de personas que estaban   a la    espera de   una intervención quirúrgica. Él fue quien elaboró una lista  inicial de pacientes que requieren urgentemente hígado.  Allí estaban   18 personas y ahora     quedan   16.    Una segunda cirugía hepática con éxito se dio    el  pasado 2 de enero.   

EL COMERCIO  recogió los  testimonios de  Ángela Viteri y de sus familiares, quienes   dijeron estar felices por la recuperación inmediata. Ella es médica de profesión y señala   que cuando    esté    totalmente bien   comenzará una campaña  para impulsar la donación de órganos  para quienes lo necesiten.    Este trabajo corresponde al Ministerio de Salud, pero   el ex director del Organismo  Nacional de  Trasplantes de  Órganos y Tejidos (Ontot),  Fernando  Naranjo,  indicó     que en diciembre de  2005   la Secretaría de Estado retiró USD  27 000 destinados a  campañas.

LEY DE COMUNICACIÓN

‘Se  busca  controlar,   vigilar y   sancionar a los medios’

ENTREVISTA A ANDRÉS PÁEZ
 asambleísta de LA IZQUIERDA DEMOCRÁTICA

Redacción Política


El debate sobre la Ley de Comunicación se concreta en el Pleno. ¿En qué terreno pisan los asambleístas?

Creo que el terreno es pantanoso porque  tenemos una doble composición.  Por un lado, el  de la Legislatura y, por otro, el lado del colegislador que es el Presidente. En la Asamblea  los pasos son firmes  pero nadie nos puede dar garantías de que lo que se avance  en el Parlamento sea refrendado por el Ejecutivo. Veo difícil que  Correa avale temas con los cuales tradicionalmente ha tenido discrepancia. El enfrentamiento con la prensa es  una fuerte estrategia. 

Pero el Primer Mandatario, en su última cadena sabatina, dijo que apoya la idea de que no haya mayoría del Gobierno en el Consejo de Comunicación.¿Cree que haya una apertura al diálogo?

Es  una ingenuidad  pensar que lo que dijo pueda ser palabra comprometida. Nosotros sabemos que lo que se dice puertas adentro es distinto de lo que se dice puertas afuera en estos temas.

¿Cree que la Ley de Comunicación debe aplicarse?

 Sí. Hay que tener prevenciones legales, por ejemplo, que no se use  inapropiadamente la sexualidad de las mujeres,  que no se transmitan programas nocivos para los niños...  Si un canal o un periódico incurre en una de estas fallas, debe haber una sanción  y severa.  Pero eso no debe confundirse con una sistemática persecución a los medios de comunicación hasta su clausura. Queremos impedir  que en la Ley  se sancione por los contenidos o editoriales que sean contrarios al Gobierno.   Pero hay tres temas que cruzan este proceso transversalmente.

 ¿Cuáles?
 
El primero  es que Correa pretende imponer un modelo de sociedad disciplinada en la cual él  vigile,  controle y castigue.  Esto se refleja en la Ley de Comunicación pero también en la de Servicio Público,  Educación Superior, en la Ley de Aguas, a través del concepto de los consejos.  Otro tema es que la  libertad de expresión se la debe respetar como un derecho del cual dependen todos.  Eso no lo inventó la oposición,  está escrito  en la Constitución que ellos elaboraron. No vamos a permitir que violen  lo que promulgaron.

 ¿Cuál es el tercer   eje a    considerar en comunicación?

Hay que tomar en cuenta que la  confrontación y el enfrentamiento son los ingredientes en la política del oficialismo, sobre todo, en el tema de comunicación. Es claro que la agresiva actitud contra los medios  no  va a cesar. 

¿La libertad de expresión  estará vulnerada ?

Solo en el   momento en que se consolide la idea del Consejo de Comunicación   con  carácter  sancionador, como se pretende. Sobre todo, al momento de sancionar contenidos. Y, si perdemos la  batalla  de los derechos de expresión  la defensa de los demás   va a ser una pelea cuesta arriba.

¿Este concepto se sostuvo pese a los debates?

El texto original del proyecto fue   mordaza. Pero  el país debe saber que esa Ley ya hubiera sido aprobada si hubiera tenido los votos. Se llegó a consensos porque el Gobierno no tenía los votos pese a que representa al 47% de la Asamblea. Y tampoco los tuvo la oposición  para archivarla.

Si bien el oficialismo y la  oposición llegaron a un acuerdo, el Presidente lo criticó duramente.  ¿Es posible que la iniciativa se disuelva?

Creo que hubo un debate interesante  y elevado. Es lamentable que el Presidente descalifique acuerdos, debería apoyarlos.  Estigmatiza estos acercamientos porque piensa que  es dueño de la verdad e infalible. Bajo esa presunción absurda y negligente  piensa que todos los demás tienen que repetir sus palabras  en el tema de la Ley de  Comunicación. 

¿Qué se espera  entonces  después de esta supuesta  injerencia del Presidente?

No soy pesimista, soy un optimista bien informado. Correa seguirá persistiendo en su diseño de una sociedad disciplinada y en su propuesta de confrontar para dividir, lo cual me conduce a pensar en que eso influirá en su veto. Esto provocará  una división al interior del bloque oficialista porque habrá quienes se ratificarán en lo que votaron y habrá otros esbirros  que  se alinearán a  las palabras de “su majestad”.  Con esa  división no sabemos si podremos ratificar el acuerdo o no.

 ¿Y el apoyo de la ADE y del PRE en este acuerdo?

No creo que   ADE y el PRE solo hayan ido a degustar  el pavo preparado por el chef belga en Palacio. Entraron con  sus anteriores anuncios de que están en contra de la Ley Mordaza y no sé si los mantengan. Allí vienen mis dudas.  Si se comprometieron a apoyar lo que quiere el Presidente,  el debate  será una batalla perdida.

¿Qué les queda por hacer?

Numéricamente en la Asamblea  a veces se pierden las causas, pero en sus contenidos  hay como luchar. Podemos  ganar en otros escenarios como en la opinión pública. Cueste  lo que cueste  defenderemos la libertad de expresión  aunque la ley mordaza diga lo contrario.

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