5 de julio de 2015 20:27

Francisco sintió la fe de los ecuatorianos

El papa Francisco pasa por la avenida 6 de Diciembre, en el norte de la ciudad, en el recorrido de ayer en la tarde. La gente le lanzó flores y papel picado. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

El papa Francisco pasa por la avenida 6 de Diciembre, en el norte de la ciudad, en el recorrido de ayer en la tarde. La gente le lanzó flores y papel picado. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Andrés Jaramillo

El papamóvil pasó con premura. Apenas le dio tiempo a Tito Loor, de 31 años, de ver al papa Francisco vestido de blanco, en la parte trasera del vehículo, saludando a los fieles de Quito.

Fueron solo unos segundos, pero no necesitó más para estremecerse y emocionarse.
 Saltó, gritó y contagió su algarabía a los jóvenes que se encontraban a su alrededor.

Loor se había colocado una nariz roja de plástico, como las que usan los clown, que lo distinguía entre la multitud.
 Era el símbolo que reflejaba el mensaje que el papa Francisco dio antes de llegar a Ecuador: “Hay que evangelizar con alegría”.

Los católicos también somos alegres y nos preocupamos por los demás. Francisco nos lo ha recordado y por eso estamos felices por la visita”.
 Loor es parte del Movimiento Vida Cristiana, que participará en todos los actos previstos durante la visita papal hasta el 8 de julio.

Estuvo cerca de la avenida Naciones Unidas y 6 de Diciembre, desde las 10:00.
 A esa hora comenzó a llegar la gente con sillas para esperar el paso del Pontífice.

Colocaron carteles donde le daban la bienvenida a Francisco y banderas del Ecuador. Pasado el mediodía, ya no había espacio para albergar a más personas en los alrededores del estadio Olímpico Atahualpa.


Las personas salieron a los balcones de los edificios cercanos con cuadros de Jesús y de la Virgen María. También con figuras de santos.
 La Policía formó un escudo humano para evitar que la gente que estaba en la calle pasara el cordón en la 6 de Diciembre.

Los voluntarios estuvieron reforzando la seguridad, pero también motivando a los fieles.
 Los invitaron a aplaudir, a rezar y a expresar su fe a Francisco.


Hubo cerca de 7 000 voluntarios desplegados. Verónica Baldeón coreó las canciones que desde hace un mes y medio practicó con sus compañeros. Quería agradecerle a Dios por ayudarla a superar un altibajo en su salud y por eso se inscribió en el grupo de voluntarios.


Llegó a las 10:00 para organizar al equipo que estaba a su cargo. Caminó de un lado a otro ubicándoles en sus posiciones, aconsejándoles que el momento en que llegara el Papa no lo miren a él sino a la gente, para evitar que se aglomeraran.


Su almuerzo fue un aperitivo que encontró en un puesto ambulante, de los muchos que se instalaron en los alrededores con comida, camisetas, llaveros, gorras, paraguas, plásticos, pañuelos con el rostro del Papa.


Baldeón sintió cansancio y dolor en los pies, que solo le olvidó cuando vio a lo lejos las luces de las sirenas de la Policía, custodiando a Francisco.

Primero, varias motos y después el papamóvil blanco, con las luces encendidas.
 Los vehículos con vidrios polarizados que seguían al Papa en el recorrido motivaron la reacción de personas apostadas en la 6 de Diciembre.

Gritaron ¡Fuera Correa, fuera! en los segundos que duró el paso de la caravana. Los voluntarios les recordaron que no se trataba de un acto político.


El Papa siguió su recorrido con el brazo derecho levantado para saludar a los quiteños y también a sus coterráneos argentinos que llegaron. Dos de ellos eran el matrimonio de Jesús Rambaudi y María Sosa.

Ellos emprendieron un viaje por América hace tres meses.
Llegaron a Ecuador el 25 de mayo y tenían previsto quedarse solo 15 días. Pero cuando se enteraron que el Papa llegaría a Ecuador se quedaron. Ayer lo esperaron tomando mate en la intersección de la 6 de Diciembre y Gaspar de Villarroel.

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