12 de April de 2010 00:00

El flamante puente internacional que lleva al Perú está subutilizado

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Redacción Machala 

Los dos policías que controlan en  el nuevo puente internacional de El Oro tienen poco trabajo. La estructura de concreto, de 80 metros de longitud, se abrió hace seis meses.

Su objetivo:  facilitar el tráfico vehicular, especialmente de carga pesada, entre el norte del Ecuador y el sur del Perú. Sin embargo, pocos carros transitan por allí. 

“Si pasan 10 en el día es mucho”, dice el sargento Juvenal Martínez. Él y su compañero esperan de pie por varias horas. “Revisamos documentos y damos información turística”.

Los controles
El Telégrafo  es el primer control a 25 km de Huaquillas. Está a cargo del Ejército y sirve para verificar que no pase combustible de contrabando al Perú.    
El segundo es el de Antinarcóticos    y está a cargo del Grupo Especial Móvil Antinarcóticos. Está en San Vicente, en la vía que conecta con Arenillas.

Y añade: “nos   hace falta una carpa porque el calor es insoportable”, dice Martínez, sudoroso,

El nuevo puente binacional, bautizado como De la Paz, se abrió oficialmente el pasado 22 de octubre. Los presidentes de ambas naciones no lo inauguraron porque una protesta, contraria a la obra, lo impidió.

El puente De la Paz   es parte del Eje Vial Guayaquil-Piura, de 538 km. La carretera se financió con un aporte de 51 millones de euros (USD 68 millones) de la Comunidad Europea  y una contraparte de 15,7 millones de euros (USD 20,9 millones) de los gobiernos ecuatoriano y peruano.

Ubicado a tres kilómetros al este del centro  de Huaquillas, el puente  se pensó para descongestionar el paso por el actual puente internacional de Huaquillas. Pero la congestión persiste.

Los automóviles, de pasajeros, turismo y carga pesada, aún prefieren atravesar por el centro de Huaquillas. El viejo y estrecho puente de Huaquillas, de 40 metros de longitud, conecta directamente con el centro de la localidad peruana de Aguas Verdes.

Antes de ingresar a la ciudad, un enorme letrero anuncia el amplio desvío asfaltado de dos kilómetros hacia el puente De la Paz. Pocos conductores lo toman en cuenta. “Siempre he entrado por el centro (de Huaquillas) para pasar al Perú. El otro puente parece que está muy lejos”, opina el lojano Efraín Riofrío, comerciante.

Otros sí ven beneficios. Carlos Morocho, conductor de un cabezal, asegura ahorrarse mucho tiempo al pasar por fuera de Huaquillas. “Con todo ese tráfico urbano demoraba una hora para cruzar. Por el nuevo, invierto  menos de 15 minutos y salgo directo a Zarumilla (en Perú)”.

Según el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), desde que se inauguró el Eje Vial por allí circulan 4 900 automotores de carga al día. Sin embargo, no se especifica cuántos vehículos usan el nuevo puente y cuántos el de Huaquillas.

El puente De la Paz también se complementará con dos Centros Binacionales de Atención en Frontera (CEBAF) en ambos países. Cada estructura contará con  todos los servicios. Pero su construcción está retrasada.

El ecuatoriano avanza en un 80%  y el peruano en el 45%. En su última visita, el presidente Rafael Correa advirtió  a Padko, responsable de la edificación, que si  en tres meses no entrega la obra, ejecutará las garantías.

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