17 de julio de 2017 00:00

Fiscalía busca a responsables del accidente en la Alóag-Santo Domingo

Este domingo 16 de julio, en Medicina Legal, en Quito, se encontraban unos 50 allegados, quienes esperaban la entrega de los restos. Foto: Sara Ortiz / EL COMERCIO

Este domingo 16 de julio, en Medicina Legal, en Quito, se encontraban unos 50 allegados, quienes esperaban la entrega de los restos. Foto: Sara Ortiz / EL COMERCIO

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Sara Ortiz

Inés Lata, de 55 años, llamó a su yerno cuando abordaba el bus 45 de Cooperativa La Maná, en la Terminal de Quitumbe, en el sur de Quito. Eran las 20:00 del viernes 14 de julio del 2017. Le dijo a su familiar que le guarde la cena, pues había pasado la tarde acompañando a su hijo William Aveida, de 11 años, durante su quimioterapia. El niño tenía cáncer en los ganglios y por eso viajaba regularmente desde su casa, en Santo Domingo, hasta Solca.

Esa noche, Inés y su hijo iban también con Evelyn, una sobrina de 11 años. Pero la unidad no llegó a su destino. En el kilómetro 30 de la Alóag-Santo Domingo chocó contra otro vehículo -que se fugó- se volcó y la fricción por el arrastre habría originado fuego.

El bus transportaba 45 pasajeros. De ellos, 13 quedaron atrapados en la carrocería y un niño murió al salir disparado hacia el pavimento. Todos estos indicios ya fueron remitidos a la Fiscalía. Allí ya se abrió una indagación para establecer las causas y buscar a los responsables del siniestro.

Mientras, Medicina Legal de Pichincha está a cargo de la identificación de 12 víctimas.

Inés, su sobrina y su hijo fueron reconocidos ayer, 16 de julio. Pero este proceso en los demás cuerpos podría demorar hasta tres semanas, dijeron los allegados.

El ministro del Interior, César Navas, señaló que para aclarar cualquier duda se emplearán pruebas de ADN.

Este domingo los familiares directos tenían previsto entregar muestras de sangre y saliva para que los expertos las cotejen con los restos óseos. También entregaron fotografías, placas de rayos X e historiales dentales de los fallecidos. El propósito era dar la mayor información sobre las víctimas y ayudar en el reconocimiento.

Michael Santorum, antropólogo forense del Servicio Nacional de Medicina Legal, explicó que el procedimiento sin prueba de ADN es inmediato. Pero con el examen de laboratorio podía tardar hasta 15 días.

El perito detalla que la identidad se puede determinar a través de prendas de vestir, joyas que usaban las víctimas, placas y clavos metálicos y las piezas dentales, ya que cada dentadura es diferente. “Es como una huella, no se repite en ninguna persona”, explicó.

Según Santorum, el primer paso para la identificación es separar cada uno de los restos mortales y darles un código. Luego se busca recuperar huellas dactilares mediante una técnica especial en la que se emplean químicos. Estas sustancias hacen que la piel, en caso de existir, se regenere.

Un tercer paso consiste en revisar las marcas óseas que puedan tener los cuerpos. Por ejemplo, si una persona sufrió una fractura años atrás esa herida se va a evidenciar en el hueso pese a la destrucción de tejidos por el fuego. Finalmente, los familiares entregan el ADN y se hace la prueba.

José Luis Minda, hermano de Silvana Minda, de 34 años, espera enterrar a su familiar lo antes posible. “Este dolor se alarga con cada día mientras no descanse en paz”, dijo.

Silvana, quien tiene tres hijos menores de edad, regresaba hacia Santo Domingo, después de una cita médica a la que asistió en un hospital de Quito. Ayer, los peritos reconocieron sus restos por su placa dental.

Su familia pide que también haya sanciones si es que existió negligencia. “¿Cómo es posible que se deja circular a un bus que no tenía la revisión técnica. Ahora anuncia controles, ¿y nuestros muertos?”, dijo su hermano.

Andrés Calle,
director de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), anunció reformas legales luego que revelara que el conductor del vehículo, quien murió en el siniestro, había cometido 52 infracciones, desde el 2011 y que el bus no contaba con la revisión técnica.

“Este vehículo jamás debió estar circulando en las vías del Ecuador”, admitió.

Desde abril del 2016, los buses de transporte de pasajeros cumplen con una sola inspección técnica vehicular al año.
Antes, los automotores se sometían a dos revisiones. Pero el entonces presidente Rafael Correa flexibilizó este esquema a través de un decreto.

Esta medida causó polémica, pues fue creada para prevenir que buses circulen con llantas lisas, daños en los frenos, etc.
Calle dijo que este procedimiento también sería revisado pues advirtió que este año hay un incremento de las muertes en las carreteras. La ANT señala que desde enero a junio pasado, 1 011 personas han perdido la vida.

En los seis primeros meses del 2016, en cambio, se contabilizaron 972 víctimas. La primera causa de muerte es conducir desatento y la segunda, el exceso de velocidad.

Restos del bus 45 de la Cooperativa La Maná. El automotor circulaba por la vía Alóag-Santo Domingo. Foto: Cristhian Segarra/ EL COMERCIO
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