11 de noviembre de 2015 12:59

El Niño juega con el clima en Sri Lanka

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Agencia IPS
Amantha Perera

Últimamente los habitantes de la capital de Sri Lanka y sus zonas periféricas se despiertan con niebla por la mañana. Hace 10 años, eso hubiera sido algo digno de mención en este país insular al norte de la línea ecuatorial en el golfo de Bengala. Pero ahora ya es un hecho común en algunas partes de Colombo.

Los expertos sostienen que las mañanas brumosas responden a cambios en los patrones climáticos que generaron una mayor frecuencia en los fenómenos meteorológicos extremos.

"Cuando (el fenómeno de) El Niño actúa sobre el Pacífico, el océano Índico sur se enfría, y eso es lo que estamos viviendo en este momento", explicó L. Chandrapala, director general del Departamento de Meteorología de Sri Lanka.

Pero las consecuencias de El Niño no se limitarán a varios días con mañanas poéticamente brumosas a lo largo de la nueva autopista del aeropuerto en las afueras de Colombo. Los expertos advierten que, casi con seguridad, se avecinan fenómenos meteorológicos más extremos.

Aunque las mañanas pueden ser inusualmente frías, las temperaturas al mediodía pueden alcanzar los 34 grados Celsius en Sri Lanka. "Los fenómenos meteorológicos extremos están aquí para quedarse. Hay que adaptarse a ellos", exhortó Chandrapala.

Desde 2010, el país experimentó cinco grandes inundaciones y cuatro sequías, según datos del gobierno.

Este año, mientras las llanuras occidentales se preparan para recibir más lluvias, las zonas áridas de las provincias del norte y el este sufren una prolongada sequía.

El Centro de Gestión de Desastres (CGD), el organismo estatal que coordina la preparación para los desastres y la asistencia de emergencia, ha estado en coordinación desde hace tres meses con entidades regionales para prestar asistencia a más de 150.000 personas afectadas por la sequía en este país de más de 20 millones de habitantes.

"Estamos entregando agua potable (a los damnificados), pero hasta el momento no hemos recibido ninguna advertencia de que las cosas vayan a empeorar", declaró Pradeep Koddipilli, el subdirector del CGD, a IPS.

Si la sequía persiste, sería la segunda de tal magnitud en dos años. En 2014, la falta de lluvias afectó a más de 1,8 millones de personas y devastó 16 de los 25 distritos de esta isla.

El volumen de la cosecha de arroz, de vital importancia para la población, descendió 17 por ciento en comparación con 2013, y el gobierno tuvo que destinar 10 millones de dólares a la ayuda de emergencia.

Chandrapala dijo que en el pasado El Niño demostró que las lluvias podrían aumentar hacia fines del año. "Creemos que es poco probable que el sector agrícola sufra un golpe duro dado que las lluvias ya comenzaron", señaló.

Pero si las lluvias pronosticadas no se concretan, el sector agrícola estaría en una situación comprometida. El monzón anual fue inferior al habitual y, según Chandrapala, podría haber alcanzado de 75 por ciento del promedio anual.

Según los expertos, Sri Lanka necesita políticas públicas que tengan en cuenta estos fenómenos meteorológicos extremos frecuentes.

"No es algo que sea optativo, sino que es esencial", subrayó Chandrapala. El sector de la agricultura no solo padece por la falta de políticas, ya que también sufrió pérdida de vidas. En octubre de 2014, 38 personas murieron en el pueblo central de Meeriyabedda debido a los deslizamientos de tierra.

En noviembre de 2011, 29 habitantes de la provincia Austral murieron cuando fuertes vientos azotaron la costa. En julio de 2013, más de 70 personas perecieron en la misma zona cuando el monzón llegó antes de lo previsto.

Koddippili aseguró que ahora el mecanismo de alerta temprana es mejor que nunca. El CGD realiza simulacros periódicos y coordina con las oficinas de distrito para verificar su capacidad de preparación en caso de desastres.

"Ahora hay una vigilancia constante", afirmó el funcionario.

Sí hace falta sensibilizar más a la población sobre el tema. Funcionarios de agricultura dicen que los agricultores aún carecen de conocimientos sobre cómo adaptarse al cambio de los patrones climáticos.

"Nuestros agricultores tienen muy poco conocimiento en la gestión del agua. Todavía esperan que el gobierno les brinde tanta agua como necesiten, y eso es imposible", destacó S. Shanmuhanathan, subdirector de irrigación en el Consejo Provincial del Norte.

El funcionario menciona un ejemplo sencillo. "Si las parcelas están bien niveladas, el agua se gestiona mejor. La nivelación tiene que hacerse antes de que lleguen las lluvias, pero rara vez se aplica nuestro consejo", observó.

Los agricultores de arroz también tienen la costumbre de mantener 15 centímetros de agua con el fin de evitar que se propaguen las malas hierbas. Pero Shanmuhanathan explicó que el problema puede controlarse con un cuidado habitual.

Pero Chandrapala señaló que la sensibilización y los cambios políticos llevan tiempo. "Es un proceso lento, pero con eventos como El Niño, que no pueden ignorarse, más gente tomará conciencia de lo que está sucediendo y lo que hay que hacer", sostuvo.

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