10 de junio de 2014 19:10

El Banco del Estado financiará el 50% de las obras de prevención de El Niño

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Juan C. Mestanza. Coordinador

Toda anomalía que se presente por encima de los 0,5 grados de la temperatura del mar, promediados los últimos cinco períodos trimestrales, configuran la presencia de un evento climático El Niño.

Dicho así, este fenómeno no es otra cosa que el aumento de la temperatura del Pacífico arriba de sus niveles normales.“Una forma de determinar el índice del Niño Oceánico es tomar las temperaturas de los cinco períodos trimestrales en el Pacífico Central. Si la anomalía es superior a los 0,5 grados quiere decir que existe un Niño”, explica Carlos Perugachi, jefe de Ciencias del Mar del Instituto Oceanográfico de la Armada
(Inocar).

Sin embargo, para María José Marín, oceanógrafa de la entidad, la llegada de este evento no significa siempre el arribo de intensas precipitaciones.

Para que esto ocurra deben acoplarse océano y atmósfera, lo que -según la experta- no acontece aún. “En los últimos años hubo Niños que no se sintieron porque no se conjugaron ambas condiciones”.

Los últimos eventos que llegaron a nuestras costas (2002-2003, 2006-2007, 2009-2010 y 2012) pasaron inadvertidos.

Los pronósticos iniciales indican que El Niño podría presentarse frente a la costa ecuatoriana entre octubre y diciembre próximo, con una anomalía de 1 grado centígrado.


En prevención de cualquier situación, los diversos organismos comienzan a trabajar con miras a estar preparados en caso de que el evento climático se presente con intensas lluvias.

La secretaria nacional de Gestión de Riesgos, María del Pilar Cornejo, explica que a los Gobiernos Autónomos Descentralizados se les ofrece el crédito 50/50 del Banco del Estado; se subsidia la mitad del monto de obras de prevención.

El programa comenzó en el 2011. Según Cornejo, arrancaron con USD 100 millones y después se sumaron 80 millones. “Al momento contamos con un saldo de USD 40 millones y, de acuerdo con los programas que presenten, veremos si se incrementa”.

También se suman USD 200 millones que la Secretaría financió directamente. Eso quiere decir que son cerca de USD 400 millones que se han invertido en obras de prevención, afirma la Secretaria.

En cambio, el Consejo Provincial de Guayas invertirá USD 10 millones en caso de que se presente un Niño intenso. “Estamos con un Niño en desarrollo. No se puede determinar aún la magnitud si será moderado o fuerte, pero debemos actuar en materia de prevención”, dijo el prefecto Jimmy Jairala.

Entre las primeras acciones tomadas están la limpieza de canales en los sectores que son propensos a las inundaciones. Estos se encuentran básicamente en los cantones ubicados en la cuenca baja del río Guayas, como Palestina, Santa Lucía, Nobol, Guayaquil, Salitre, Samborondón, Jujan, Yaguachi, Milagro…

Pero, además, considera urgente comenzar a dragar los ríos para lo cual plantea que en las líneas de crédito 50/50 se incluya también el dragado que no consta actualmente. “Debemos analizar los mecanismos más rápidos para dragar los ríos, particularmente el sector del Palmar, cuya segunda fase no puede esperar tanto tiempo. De qué serviría que limpiemos los canales si el agua no tiene a donde desfogar porque los cauces de los ríos están azolvados”.

Ese criterio lo comparte Pedro Salazar, alcalde de Daule, quien considera que localidades como la que dirige, que presenta problemas de reducción del cauce del río, están propensas a inundarse.

En Milagro, con su propia maquinaria, el Municipio realiza las tareas de limpieza de los canales ubicados en la ciudadela Las Piñas como también del estero Belín. El objetivo, ante el anuncio de la llegada de El Niño, es que las aguas lluvias tengan su cauce normal y no perjudiquen a los habitantes de las ciudadelas aledañas.

Algo similar se iniciará desde la próxima semana en el cantón ferroviario de Durán.

En contexto

El último evento El Niño de gran intensidad en el país ocurrió entre los años 97-98. Afectó principalmente a Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, Guayas y El Oro. Se afectaron 613 000 hectáreas de cultivos de caña de azúcar, banano, café, cacao, arroz y maíz duro.

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