6 de enero de 2016 00:00

El Niño se mantiene fuerte y en evolución

En Guayaquil se han registrado altas temperaturas. Los científicos analizarán si se trata del paso a la época lluviosa o el fenómeno de El Niño. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

En Guayaquil se han registrado altas temperaturas. Los científicos analizarán si se trata del paso a la época lluviosa o el fenómeno de El Niño. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

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Juan Carlos Mestanza
Coordinador
jcmestanza@elcomercio.com
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El pronóstico del tiempo para las próximas 24 horas advierte la probabilidad de lluvias en ciudades del Litoral como Guayaquil, Quevedo, Machala, Santo Domingo; en el norte y sur de la Sierra; en la Amazonía y Galápagos.

Las altas temperaturas registradas desde mediados de diciembre y las precipitaciones en varios puntos de la Costa son síntomas de que la estación invernal está presente.

Pero para Raúl Mejía, coordinador en Guayas del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), ambos factores marcan también la incidencia del calentamiento que existe a nivel global, asociado con la presencia del evento de El Niño. “Si bien aún no lo hemos apreciado con lluvias de gran intensidad, hay claros indicios en los récords históricos de las temperaturas”.

Los registros del Instituto indican que el 28 de diciembre se registraron 35,5 grados en Babahoyo y una cifra similar el 30 en Portoviejo. El 29 en Guayaquil, la temperatura llegó a 35,2 grados C. Los termómetros públicos llegaron a registrar 39 grados el día 24 en el Puerto Principal.

Carlos Naranjo, técnico del Inamhi en Guayaquil, explica que la época lluviosa 2015-2016 empezó de manera irregular pero que las altas temperaturas también son síntomas de El Niño. “Es un sistema océano atmosférico con repercusiones en el clima a nivel planetario”.

Para la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en el Pacífico Tropical continúa un Niño intenso y maduro. Señala que “la mayoría de los modelos sobre la evolución de clima indican que El Niño 2015/2016 se fortalecerá ligeramente antes del final del 2015”.

La OMM sostiene que las previsiones de los modelos y las opiniones de los expertos sugieren que -en un período de tres meses- la temperatura de la superficie del agua en las zonas central y oriental del Pacífico Tropical superará la media en 2°C. “Por lo que el presente episodio de El Niño se situará entre los tres más fuertes desde 1950 (1972/1973, 1982/1983, 1997/1998)”.

El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno El Niño (Ciifen), cuyo director es el ecuatoriano Rodney Martínez, comparte ese criterio y califica a la evaluación actual del fenómeno como inédita.

Según el Ciifen, las anomalías oceánicas y atmosféricas observadas en el Pacífico reflejan un Niño fuerte que continúa evolucionando. “El consenso de los modelos de predicción sugiere que podría alcanzar su máxima intensidad entre diciembre del 2015 y enero del 2016. Y su declinación gradual será durante el primer semestre”.

En un reciente reportaje de BBC Mundo, el experto de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), William Patzert, aseguró que existen al menos tres razones para creer que El Niño actual será tan “grande y poderoso” como el considerado peor de la historia: 1997-1998.

Se fundamenta en las altas temperaturas del mar, las altísimas temperaturas en el hemisferio norte y que este año “El Niño no muestra signos de retroceder”, según imágenes satelitales de la NASA.

“No hay duda son muy similares. Los fenómenos de 1982-1983 y 1997-1998 fueron los de mayor impacto en el anterior siglo y en muchas maneras parece que ahora vemos una repetición. Es casi un hecho que los impactos serán enormes”, explicó Patzert, investigador y especialista en análisis de fenómenos climáticos.

Los miembros del Comité Nacional de Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) se reunirán mañana, 7 de enero del 2016 en Guayaquil. Allí cada entidad integrante informará las novedades detectadas alrededor del evento climático en el país.

Se analizará si las primeras lluvias del 2016 tienen que ver con El Niño o son propias del invierno. El Inamhi evaluó que el aguacero sobre Guayaquil del 2 de enero se debió a procesos locales, temperaturas del aire y humedad elevadas, con una máxima de 34 grados.

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