26 de diciembre de 2017 09:40

Miles de feligreses participaron de la procesión del Divino Niño de Durán, que contó con un nuevo recorrido

La procesión diocesana navideña del Santuario del Divino Niño de Durán se realizó la tarde de este lunes 25 de diciembre en el cantón ferroviario. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

La procesión diocesana navideña del Santuario del Divino Niño de Durán se realizó la tarde de este lunes 25 de diciembre en el cantón ferroviario. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

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Miles de personas marcharon en medio de cánticos y oraciones tras la imagen del Divino Niño de Durán la tarde del lunes, 25 de diciembre del 2017,en la tradicional procesión diocesana navideña de ese cantón de la provincia del Guayas.

La peregrinación contó este año con un nuevo recorrido, de alrededor de 9 kilómetros -dos menos que la procesión del año pasado-, una ruta alterna que busca no interrumpir el tránsito vehicular en la avenida Nicolás Lapentti, la principal arteria vial del cantón.

El Santuario del Divino Niño esperaba la participación de unas 100 000 personas, según Alejandro Rodríguez, el párroco de la iglesia. La manifestación de fe Católica comenzó puntual, a las 14:30 de este lunes de conmemoración del nacimiento de Jesús.

Giovanni Merchán, de 39 años, se incorporó descalzo a la marcha, en el inicio de la procesión, tras caminar sin zapatos más de siete kilómetros desde el Cementerio Patrimonial de Guayaquil, y atravesar caminando con su familia el Puente de la Unidad Nacional, hasta la estación de Ferrocarril de Durán.

“Es una tradición familiar que tiene unos 15 años, vivimos en el Suburbio de Guayaquil, vamos en bus hasta el Cementerio y de ahí caminamos hasta acá", indicó Merchán, que caminaba sudoroso, al lado de su esposa, Noemí Montero. Los miembros más jóvenes de la familia les habían adelantado, dijeron. “Es una forma de agradecer por las bendiciones recibidas y hacer votos por salud, trabajo y amor”.

Los feligreses, con ropa y zapatos cómodos, sombrillas, gorras y sombreros para el tiempo soleado de 32 grados centígrados, cargaron imágenes del Divino Niño de los más diversos tamaños. Estatuas de Niños ataviados con coloridas prendas, vestidos blancos, amarillos, rojos, morados o incluso verdes fluorescentes.

Ángela Cañarte cargaba sobre su cabeza un Divino Niño de unos 70 centímetros, que llevaba en el cuello rosarios y escapularios. Ella pide por el bienestar de la familia y por la salud de su madre, Ana Olivo, quien sufre de insuficiencia renal crónica. “A mi no me pesa mi Niño, vengo todos los años desde hace más de 15 años, desde cuando la procesión partía desde la Bahía, en el centro de Guayaquil”, dijo.

La multitud recorrió la parte sur del centro de Durán para volver a la zona de la estación del Ferrocarril -donde carrobombas del Cuerpo del Bomberos refrescaron con chorros de agua a la concurrencia-. Luego tomó hacia el norte de la avenida Nicolás Lapentti, por debajo del Puente de la Unidad Nacional, encaminándose hacia el Santuario.

La procesión se partió en dos casi desde el comienzo, al frente iban imágenes medianas de la Virgen y del Divino Niño con túnicas celestes: el Niño Jesús, coronado, con los brazos abiertos y la mirada al cielo.

El grueso del público le aplaudía y le cantaba villancicos a la imagen principal, del tamaño natural de un niño de unos 10 años, en una carroza llena de flores y con un marco coronado por una frase del papa Francisco: “Dejémonos envolver por la misericordia de Dios”.

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