5 de November de 2009 00:00

‘Los fármacos tienen fórmulas ultrasecretas’

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Redacción Negocios

¿El decreto ejecutivo que permite a terceros solicitar  la concesión de una licencia obligatoria sobre cualquier patente de medicamentos está ajustada a las normas internacionales?



¿POR QUÉ
ESTÁ AQUÍ?
Su experiencia.  Graduada en Leyes. Miembro de la Asociación Interamericana de Propiedad Intelectual. Trabaja en  Abreu & Asociados.      
Su punto de vista. El decreto puso a todos en el mismo saco y esa fue una decisión un poco peligrosa. Las empresas pensarán dos veces antes de invertir.   

El mecanismo de licencias obligatorias ha constado en los convenios internacionales y en la misma Ley ecuatoriana desde hace años. Lo que sucede es que en los últimos tiempos se ha promovido en el mundo   el tema   de adoptar licencias obligatorias como una medida para responder a algunas necesidades del mercado y de salud pública en particular.

Entonces, ¿el Gobierno actuó  bien al justificar la medida como de interés público?

Ese fue el argumento para el decreto y es el que lo permite la Declaración de Doha. Pero en el fondo hay un punto de conflicto  en el hecho de que  generalmente este tipo de  medida se la utiliza de manera temporal, mientras que en Ecuador no está definido.  
Lograr  un acceso a medicamentos de bajo precio, que es el objetivo del Gobierno, debe ser una política de Estado permanente. 

¿El decreto se quedó corto o habrá que esperar a que el Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual (IEPI) ponga  las reglas de juego?

Sí hubiera sido importante que el decreto mismo especifique a qué consumidores (enfermos) quiere proteger. Con un decreto que queda   abierto, todos los medicamentos entran a una  bolsa, de la cual el  IEPI   determinará a los elegidos. La pregunta es  ¿a quién y bajo qué   condiciones se va a otorgar  esas licencias?  El  decreto ha creado   el marco jurídico para que el dueño de la patente no tenga que intervenir.
 
Según el IEPI, las patentes no se eliminan ni se sustituyen por licencias obligatorias, sino que siguen vigentes. ¿Cómo se explica eso?

Sí, las patentes siguen existiendo. De hecho, el titular de la patente puede seguir explotando su invento y competir. El punto es que se le está dando a un tercero la oportunidad de explotar la patente sin que su dueño pueda decir nada al respecto.

¿El dueño de la patente que se sienta afectado no puede demandar  ante ningún órgano nacional o internacional?

Puede reclamar  localmente ante el IEPI. Pero hasta  que la entidad  determine  si fue justa o no la aplicación de la licencia esta continúa vigente. Lo peligroso del tema,  en realidad, pasa por el hecho de que no se está analizando seriamente el alcance de las normas. Estas medidas se contradicen con la  promoción  del Gobierno para incentivar la creatividad. Este
término conlleva a una apropiación y a una  protección de lo que uno inventa.

¿Había otra alternativa?

Hay algunas patentes que  coartan  el acceso a medicamentos de bajo precio en el mercado y contra ellas se pudo  actuar. Poner una licencia obligatoria a esa patente, delimitar la medida. ¿Qué se  intenta con un decreto tan amplio, que pone a todos en el mismo saco? Hay titulares de patentes que son firmas  de investigación muy serias, que han invertido mucho y que tienen medicamentos que venden a un precio razonable. Al tener un  saco muy grande, se puede  herir susceptibilidades  y  llevar a   malas interpretaciones. 
 
¿Cuando el IEPI aprueba una patente,  entrega  las fórmulas secretas al interesado?

El IEPI solo  concede la licencia.  En la patente consta  la  información técnica que, en principio, da  una idea de  cómo funciona. Claro, hay campos en donde es más fácil que en otros. En mecánica, por ejemplo, es más sencillo: el interesado ve los dibujos, los diagramas, lee que la  tuerca A se conecta con la B, que ahí se pone la ruedita... Con eso, más o menos, podría reproducir la patente. En el caso de los fármacos, hay   información confidencial que se guarda el dueño de la patente. Como dije, hay líneas básicas, como las proporciones a usar de una sustancia, pero la medida exacta, la que es efectiva contra  la enfermedad, generalmente, no consta  en la patente, eso se la guarda el inventor como ‘know how’.

¿El IEPI tampoco dispone de esa información secreta?

No, lo que  tiene, en el caso farmacéutico, son  rangos. Las  compañías que piden la licencia para explotar la patente pueden llegar a un producto similar  a través de un proceso que se llama “ingeniería inversa”. Consiste en  probar las medidas: al poner  5 mg de la sustancia X no se cura, con 6 mg  no se cura, con 5,3 más o menos se cura, con 5,6 sí. Y así, con todos los elementos de ese fármaco. En la medida en  que el solicitante de la licencia tenga desarrollada su área de investigación lo logrará más rápido. Pero vale preguntarse si se justifica realizar una inversión tan grande para cubrir un mercado pequeño como el ecuatoriano. En la práctica se verá.

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