2 de agosto de 2014 00:05

Las farmacias mutan y ahora venden de todo

Farmacia

En uno de los dos locales de la Botica Alemana, en la García Moreno y Bolívar, se expende pomada culebrona contra el reumatismo. Pero también hay productos de aseo personal. Foto: Jenny Navarro / EL COMERCIO

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Mariela Rosero Ch. Redactora
mrosero@elcomercio.com (I)

No solo la comida puede llegar a su casa si hace un pedido telefónico. En Quito hay cadenas de farmacias que le ahorran el tiempo de buscar un remedio que no encuentra. Su misión es enviarle la receta completa, durante las 24 horas del día.

Además, se mantienen otras boticas pequeñas, que trabajan de modo independiente, y las tradicionales como la Alemana, inaugurada en 1874. Esta farmacia es popular por sus lociones y pomadas para tratar piel, axilas, hongos, espinillas... Y por sus fórmulas magistrales para preparar jarabes o cápsulas, que recetan en el Hospital de Niños Baca Ortiz.

Las grandes, que ofrecen más que medicinas, han diversificado los servicios: atienden al cliente a través de ‘call centers’, tienen clubes de salud y planes para compradores frecuentes.

Pese a las opciones para tener el producto sin salir de casa, Jorge Medina, de 68 años, avanza desde Chimbacalle hasta la Alemana, en el Centro. Va por una loción con ácido salicílico, que elimina callosidades y que cuesta USD 1,50. Y no es cosa de edad: Vanessa Velasco, de 24 años, confía en un líquido contra las verrugas. Su mamá Alba García, de 64, le pasó el dato. Y a ella le ha funcionado.

Al mediodía de un martes hay 15 clientes en la fila para pagar, un número similar en la de pedidos y seis más en la de entrega. Jorge Puertas compró la Alemana en 1942. Hoy cinco de sus seis hijos manejan el local del Centro y el sexto, otro en la 10 de Agosto y Carrión.

El usuario capitalino accede a un abanico de opciones, pues hay 837 farmacias en la ciudad y 4 145 en el país, según el Ministerio de Salud.

Los ciudadanos las eligen según el sector en donde viven, la hora del día y la necesidad. Las grandes cadenas como Pharmacy’s, Fybeca, Medicity, entre otras, son parte de la oferta. Pharmacy’s por ejemplo tiene en los ‘call centers’ su primer encuentro con los clientes. Hay pedidos como agua, toallas higiénicas, chocolates, pan o gaseosa.

Gabriel Silva, uno de los motociclistas de esta cadena, recuerda que una noche, un hombre con champú en la cabeza y una toalla recibió su pedido a domicilio. No hay un perfil específico de cliente, pero buena parte son adultos mayores.

En Pharmacy’s y en Fybeca le sirven vía celular. En la primera, quien tiene ‘smartphone’ puede bajarse una aplicación y enviar la foto de su receta. Si un hijo quiere pagarle los remedios a su madre, que vive fuera de Quito, puede hacerlo. El servicio a domicilio lo usa el 38% de los clientes.

En Fybeca, que como tal surgió en 1965, y en Pharmacy’s, que llegó a Quito hace 12 años, prima el autoservicio en la mayor parte de sus productos, con estanterías al alcance de la gente. En ellas aparecen vitaminas y productos que se expenden sin receta.

En la onda del ‘drugstore’ estadounidense, además ofrecen alimentos para picar, bebidas y helados. Así como maquillaje y perfumes, bolsos, audífonos... En Fybeca, la oferta se extiende a juguetes, cuentos y ropa para bebés, adornos para la casa, bisutería...

Pamela Osejos, de 30 años, no solo llega por medicina sino por pañales, objetos de aseo y belleza a Pharmacy’s, en la Carvajal. Va el último día laborable de cada mes porque hay 20% de descuento. Alejandro García, de 41, vive en San Carlos. Pero adquiere artículos de tocador ahí. Suma puntos en una aerolínea por cada dólar de compra.

Pero hay más servicios en cadenas como Medicity. Se alquilan sillas de ruedas en sus locales de La Y o de la Plaza de Toros. Tienen que entregar una garantía de USD 200 y pagar USD 15, quincenales.

En la Fybeca de El Batán se toma la presión y se aplican inyecciones gratis, si les compra la receta. En Pharmacy’s le pesan, miden su talla e índice de masa corporal y le registran la presión por USD 2.

En Pharmacy’s, Medicity y Fybeca hay servicio a domicilio. En promedio, la recarga en el costo de la compra es de USD 2 en promedio. Facilidades de este estilo, con restricciones por horario y dirección, pesan en el norte y en los valles.

En el centro se mantiene la Farmacia Quito. Pablo Buitrón, su dueño, no le teme a la competencia de las grandes ni a su vecina, la Alemana, o a La Colón, en donde también preparan medicamentos como fenobarbital, para la hija de Maribel Guasumba, de 2 años, quien sufre convulsiones.

En contexto

El Reglamento de Control de Farmacias, del Ministerio de Salud, fue actualizado en agosto del 2013. Este permite el expendio de medicamentos y la preparación de fórmulas magistrales. Ya no rige una norma de metros de distancia entre locales. Y se discute un índice basado en densidad poblacional.

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